Estoy en mi última clase, sentado hasta el final del aula y tratando de prestar atención al profesor. Su clase es bastante tediosa y anhelo salir rápido para ir a mi casa y dormir hasta el día siguiente. No es muy tarde, por lo que la afirmación es algo ridícula, me cuesta mucho dormir con la luz del día. Aún faltan quince largos minutos, e imploro a todos los dioses que el profesor se apiade de nosotros y nos deje salir temprano hoy, sé que no pasara pero vale la pena solo pensarlo. Un cosquilleo en mi pierna me indica que mi celular acaba de vibrar, así que con discreción lo saco, pues no tengo permitido usarlo durante las clases. Es un mensaje, por lo que puedo leerlo mientras el profesor sigue hablando.
Necesito verte, ven pronto. Por favor no tardes mucho.
A pesar de lo que pueda parecer, el mensaje no es de ninguna chica. Ni siquiera indica lo que muchos podrían pensar, que alguien me extraña tanto o que habrá una noche de sexo. El mensaje es de mi mejor amigo, Hayden Bennett, y al parecer, acaba de terminar con su novia tonta.
Necesito explicar algunas cosas. Primero, Hayden es mi amigo desde que estábamos en la escuela primaria, fuimos vecinos por muchos años antes de que él se mudara a unas calles de mi casa. Jugamos con muñecos de acción y fuimos superhéroes, dormimos más de una vez en la misma cama en fiestas de pijama y técnicamente su mamá es como mi otra madre, así como la mía es la suya. Sabemos todo del otro, desde nuestros gustos hasta en qué lugares tenemos pecas. Vale, eso último sueña extraño, pero después de tantos años de conocernos, no es raro. Hayden tiene 21 años, yo 22. Hayden es pelirrojo, tiene ojos azules, y un montón de pecas en las mejillas y la nariz. Yo soy castaño, mis ojos son verdes y mi piel es más pálida que la de Hayden. Desde que tenemos edad para salir con otras personas, Hayden y yo tenemos una especie de tradición; como nos contamos absolutamente todo, cada que terminamos alguna relación nos reunimos para "desahogar nuestras penas", aunque lo que hacemos es beber sodas, comer pizza y muchos dulces. Eso nos lleva al segundo punto. Hayden termino con su novia actual, una chica de la cual no recuerdo el nombre, y ese mensaje es para que vaya a su casa. El tercer punto, es que estoy enamorado de Hayden.
Iré en cuando termine mi clase. Llevo las sodas.
Tecleo mientras observo que el profesor no me vea. Hayden sabe que me gustan los chicos, y nunca le molesto. Pero no sabe que me gusta, nunca se lo he dicho. ¿Qué cómo paso? No lo sé. Tampoco me desperté un día y decidí que me gustaba.
Salí con muchas chicas antes, siguiendo a mis amigos y todo eso, pero en realidad nunca sentí gran cosa. Cuando tenía diecisiete termine de alguna forma con un chico, y eso sí que fue intenso. Desde entonces salgo con chicos. Me di cuenta de que me gustaba Hayden cuando por más que salía con otras personas no podía dejar de pensar en él para todo, a Hayden le gusta esto, Hayden prefiere aquello, Hayden, Hayden, Hayden... me terminaron más de una vez por eso, por supuesto, nadie sabe que es Hayden quien me gusta, o al menos eso creo. Últimamente, me estoy cansando de esto, de estar así con Hayden por más tiempo. Estoy seguro que no es bueno para mí.
Cuando por fin salgo de la clase, camino hacia mi auto. Tengo un auto desde que cumplí la mayoría de edad. No es un auto último modelo, pero sigue siendo un auto. Me dirijo al primer supermercado que recuerdo está de paso a la casa de los padres de Hayden. Entro al estacionamiento y suspiro mientras me dirijo a los refrigeradores que tienen las sodas. No sé cómo estará Hayden, por lo que tomo dos sodas de cada sabor que veo. Hayden aún vive con sus padres y dos hermanos menores en la casa a la que se mudaron cuando tenía diez años. Yo vivo en un departamento solo. Me mude porque la universidad queda más cerca de ese lugar y porque mi hermana se divorció y está viviendo con mis padres y su hija, junto a otro de mis hermanos y su esposa. Demasiadas personas en una casa. Soy el hijo menor de cuatro hermanos, tres hombres y una mujer. Mi hermana es la mayor. Y a ninguno le importo mucho que me mudara, ni que me gusten los chicos. A pesar de vivir por mi cuenta, paso mucho tiempo en casa con ellos.
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Punto final
RomanceColección de historias cortas autoconclusivas sin relación entre si.
