Todos los días me odio más. No entiendo que soy tan tonta, tan bruta, tan arrastrada. No logro entender por qué sigo ahí para ti.
Esto es muy chistoso (ja ja). Cada vez que alguien me pregunta por qué no logro avanzar, te hecho la culpa a ti. Lo único que no puedo superar eres tú, V.
Hace casi un año lo nuestro terminó definitivamente y de la peor forma que puedas pensar. Estuviste un mes cagándome con otra mina, no tuviste los huevos para decirme hasta que te apreté tanto las bolas que no te quedaba otra opción. Me pateaste y de una comenzaste a andar con la grandísima maraca. Dos semanas después estaban pololeando y tú le gritabas al universo lo enamorado que estabas, que nunca habías sentido algo así (y eso que duramos 2 años y me jurabas amor eterno y sentimientos inexplicables). Todo esto lo hiciste en frente mío, como si quisieras que lo viera. Más encima con la mala suerte que tengo, los tres vamos en el mismo colegio culiao.
Me dejaste mal. Era un muerto viviente. Me levantaba por inercia, comía por obligación, todos los días después del colegio llegaba a acostarme y llorar. Cuando me preguntaban por ti me hacía la loca, evitaba ver tu foto de whatsapp porque siempre era una con ella.
Esa fue mi rutina por dos semanas completas hasta que un día dejé de llorar, me levanté, puse Lush Life de Zara Larsson y empecé a bailar. Si bien paré de llorar, te seguía amando, extrañándote, pensándote y aún me dolías.
Duraste 5 meses con la mina. Te patearon de la nada (según tú, porque yo tenía pruebas irrefutables de que ya no te querían y que te estaban cagando jeje) y quedaste igual que yo; pal' pico. Extrañamente no tuviste mejor idea que hablarme (bueno, yo te había hablado mucho antes para burlarme de ti, pero como no te dignabas ni si quiera a dejarme el visto, aprovechaste ese momento para responder y meter conversa). Me contaste toooooooooooooooooodo lo que había pasado. Por 4 meses yo fui la única estúpida que te escuchó. Fui la mina a la que le lloraste, la que estuvo cuando cada uno de tus amigos te había dejado de lado, cuando te humillaron las personas que creíste que valían la pena, cuando necesitabas consejos o simplemente contención. Por ti me quedaba casi todos los días hasta las 4 de la mañana, solo para saber que no te estabas matando, para hacerte sentir que tenías a alguien. Lástima que tú seguías diciendo que estabas solo, que no tenías a nadie, que nadie te quería. O sea, ¿QUÉ CHUCHA ERA YO? ¿QUÉ ERA LO QUE HACÍA?
Terminaron las vacaciones de verano y entramos a clases. Yo súper normal, creyendo que eras mi amigo, me acercaba a hablarte, te saludaba y todo. Cada vez que iba a hablarte me gritabas "¿TE PUEDES IR?". En resumen, me gritaste meses, me humillaste frente a todos tus amigos solo para quedar bien, me hiciste sentir como el pico solo porque si tu ex te veía conmigo no ibas a tener oportunidad de volver con ella. Linda la wea jaja, yo me destruí para re armarte y tú me pagaste así.
Me aburrí de todo eso y hablé contigo. Te dije que necesitaba que me quisieras como yo te quería, necesitaba que me dieras la importancia que merecía, que me trataras bien, que al menos fueras respetuoso. Pero eso nunca iba a pasar y yo lo tenía claro, así que dejé de hablarte.
Tiempo después volviste a hablarme. Siempre me buscabas para la misma wea. Me contabas tus fallidos intentos por volver con tu ex, lo triste que estabas y lo mala que era la vida contigo. Como las tontas yo te pescaba todo el rato. Nunca dejé de apoyarte ni de estar para ti. No era (ni soy) capaz de dejarte solo, pero el problema era que tú no me necesitabas.
Así pasaron varios meses. Una extraña relación de apoyo (de mi hacia ti) virtual. Fui acumulando rabia hacia ti, odio, enojo, pena, vergüenza y asco.
Paralelo a esto conocí a un chiquillo que va en el mismo colegio que yo (y que tú). Comenzamos a andar y a exponernos más públicamente. Yo juraba de guata que ibas a desaparecer, pero extrañamente andabas más pendiente ja ja.
TÚ me arruinas todo, me frenas todo y solamente tú tienes el poder de hacer que yo haga cosas impensadas, inimaginables y malas.
Tú no paras de cagarme la vida y yo no puedo detenerte.
YOU ARE READING
Bad, bad, bad.
Non-FictionEste es el preciso momento donde todo se fue a la mierda para mi.
