Una noche donde la luz de la luna era más brillante, iluminando la pradera y las flores hermosas que rodeaban el lugar y a lo más lejano los altos y bellos árboles al final de la pradera.
Miles de estrellas acompañaron el cielo alrededor de la luna, de repente se escucha una dulce melodía, se escuchó una gota, una dulce gota en cuanto una de las estrellas cayó lentamente hacia el suelo, mientras más caia, más subía el tono de la melodía.
Cuando la estrella tocó el suelo un gigante y muy pulido cristal atravesó parte del suelo dividiendo el floresco lugar.
La estrella empezó a tomar una forma muy extraña creciendo debidamente, la estrella había caído del lado derecho del cristal, la estrella había tomado la forma de una pequeña personita pero sin forma muy humana.
Sus ojos profundos y oscuros como la noche, una diminuta boquita, pequeñitos brazos y piernecitas. Con dificultad se sentó entre las flores y miro el cristal, lo tocó pero vio que no podía pasar su brazo por este al otro extremo del lugar.
Al día siguiente se le pasó cogiendo agua del río con una hoja amplia y se las daba a las flores que la recibían agradecidas, a veces miraba las formas de las nubes en el día y en las noches admiraba el bello resplandor de la luna aunque había excasas estrellas.
Ella se la paso medio año teniendo el mismo hábito y aunque pareciera alegre... Estaba muy aburrida y cuestionada por qué no podía salir de ese lado del lugar, quería ver del otro extremo del cristal amplio.
Una noche empezó a llover muy fuerte, era la primera vez que llovía para ella así que salió corriendo "¡nos atacan!" Pero observó que las flores y las rosas no se inmutaban, ella se ocultó en atrás de uno de los árboles, pero escuchó una melodía suave, ella se asomó y vio como una de las estrellas del cielo caía del otro extremo del cristal, ella enseguida salió corriendo, tocó el cristal y la estrella había tomado una forma, una forma similar a ella. Cuando por fin la otra estrella se sentó los ojitos de ambos chocaron con la mirada, lo cual ambos se quedaron muchos minutos observándose.
Ella le sonrió, el se asustó y se ocultó entre los arbustos, ella lo persiguio hasta que el cristal lo permitio y así se mantuvieron toda la noche.
El nuevo compañero de vez en cuando se asomaba por el cristal y veía a su compañera regando las flores, el la observaba un poco confuso pero muy tiernamente, así que la imitó. En la tarde ambos se sentaron frente al otro, lo único que los separaba era el cristal.
Ella le empezaba a contar sobre algunos de sus sueños, el solo la escuchaba muy entretenido, realmente estaba muy feliz de tener una compañera con quién hablar, en cuanto ella estaba punto de terminar el la detuvo y le hablo lo más alto que pudo para que el cristal no impidiera dejarse escuchar, "¡Estela!" "Estela es bonito, ese es tu nombre a partir de ahora" ella sonrió ampliamente, asintió con la cabeza y luego respondió "¡Estefan, Estefan es tu nombre"
Ambos estaban muy contentos, les pareció un nuevo comienzo juntos.
Al día siguiente la lluvia volvió a
precensiarce pero Estela estaba más que acostumbrada, Estefan tocó el cristal desesperado esperando respuesta de su compañera "¡Estela, Estella, ¿Qué es esto? Me da miedo"
Estela junto sus manos con el sobre el cristal tratando de tranquilizarlo así que le explicó que no tenía nada que temer, aunque no duró mucho su tranquilidad puesto que los truenos no tardaron mucho en mostrarse. Estela le cantaba desde la barra de cristal a Estefan para distraerlo y darle calma ante la lluvia.
Los días pasaron y ambos se hicieron buenos amigos aunque había algo que los molestaba demasiado... la barra de cristal.
Estela en un día nublado empezó a aventar grandes rocas al cristal..... "¡Kya!"
. . . Eran las piedras más pequeñas que habías visto, (Narrador: pero era lo mínimo que podía cargar, no se lo digan a Estela, es muy sentida)
Estefan se asomó desde los árboles y no pudo estar más feliz de ver a Estela pero algo estaba mal, su amiga estaba sangrando de sus bracitos, Estefan golpeo el cristal "¡No, para! Te lastimas"
Estela respondió que estaba muy enojada con el estúpido cristal y seguía aventando piedras (piedritas) Estefan se enojó mucho con ella y se largó.
En la noche Estela tocaba el cristal cerca del árbol donde dormia Estefan, "Lo siento"
Su compañero al oirla salió y solo pudo esbozar una sonrisa calida.
Pasaron meses y ambos pudieron disfrutar su amistad sin necesidad de tocarse, aunque les costaba trabajo soportarlo aprendieron que podían buscar el modo de jugar, hablarse, cantar juntos, crear historias, desvelarse viendo las estrellas y la luna.
Un día Estela y Estefan entraron en el largo río, cuando decidieron al mismo tiempo seguir bajando un poco más profundo chocaron, Estela sintió unas manos tocar las suyas, Estefan sintió lo mismo, ambos abrieron sus ojos y vieron a alguien muy distinto frente a él. Eran completamente humanos.
Estefan y Estela tenían algo de termor pero en cuanto analizaron los ojos de otro supieron que eran ellos. Su compañero. Su compañera. Su amigo. Su amiga.
Estefan jalo a Estela y ambos salieron del otro extremo el cual Estela no había tocado, ambos estaban ya juntos. Siempre todo este tiempo había algo que los mantenía cerca pero tardaron mucho en darse cuenta pero lo valoraron puesto que todo esté tiempo a pesar de los problemas y distancia estuvieron juntos y ahora que podían estar cerca no había nada más que los separara, simplemente seguir compartiendo su vida, pero ahora como humanos, cumplieron su sueño y meta, y al final se les concedió.
FIN
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Tira la tinta [R.Marylun]
Random¡Tira la tinta, vaciala y escribe! Mis pequeñas historias, simples escritos y cuentos desde el género de terror hasta el más hermoso que es el amor. Llena tu imaginación y déjame compartir mis sentimientos en ellos...
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