01//La Nimbus 2000

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– Irás a Hogwarts. – Fue lo único que dijo mi madre antes de azotar la puerta de mi habitación.

Bufo y me tiro sobre la cama. De repente, una ira indescifrable recorre mis venas. Me levanto de un salto de la cama enojada y golpeé la pared con mi puño. Hago una mueca y veo mi mano roja y un poco hinchada.

Respiro profundamente tratando de calmarme y salgo de la habitación. Bajo las escaleras y veo una escoba volar sobre mi cabeza. Niego levemente. Por arte de magia nuestro hogar se limpiaba solo. Obviamente gracias a un encantamiento de parte de mi madre. A mi madre jamás le gusto limpiar, pero ¿a quién si?

Platos, utensilios y libros volaban sobre mi cabeza. Algunos se chocaban entre sí. Mi padre estaba sentado en el sofá mientras leía El Profeta con un café entre sus manos. Las imágenes se movían y hablaban de cosas sin importancia para mí. Camino hasta la cocina y me encamino hacía el refrigerador. Tanteó con mi mano para buscar una bolsa con hielo. Una vez que lo encontré, lo coloco sobre mi mano. Suspiro a dolorida y me siento en la encimera. «Que lastima que no puedo hacer magia»

¿Y por que mi sorpresiva reacción? Fácil. No quiero ir a Hogwart. ¿Razón? Muggles. Investigue y descubrí que pueden ingresar muggles. Hijos de muggles. Malditos muggles. Debería estar prohibido.

Mis padres me obligarán a ir. A ellos también les disgusta la idea de que hallan muggles. Toda mis familia estudio allí, más específico, en Slytherin.

– Irás a Hogwarts

– Tu casa sera Slytherin.

Slytherin. Slytherin. Slytherin. Y Hogwarts. Hogwarts. Hogwarts. Fue lo único que decían mis padres cuando cumplí mis 10 años. No les mentiré, me atrae más Beauxbatons que Hogwarts. Aunque no tengo descendencia Veela, me gusta ese lugar. Soy francesa y viví allí toda mi niñez pero nos volvimos a Londres para que pueda estudiar. Mis padres están muy orgullosos de que me hayan aceptado allí. Ya que, bueno, según ellos "Seria un dolor de cabeza agudo" Textual.

Mí carta no ha llegado. Pero tampoco me preocupa. Lo que más me preocupa, es que tendré que caminar entre todos esos muggles. En King's Cross. Muggles sin magia. Mi padre James, es un auror muy prestigiado. El mejor de todos, según él. ¿Mi madre? ni idea, pero desaparece continuamente. Según mi padre, "tiene asuntos que atender" extraño, pero tolerable.

No tengo hermanos y agradezco no tenerlos. Es lo mejor ser hija única. Todo para mí. Desde golosinas hasta la herencia familiar. Seré rica, pero mis padres insisten en que estudie. Ellos mismos lo admiten, quieren controlarme pero siempre les fue difícil. Según ellos, tienen algo planeado para mí. Sólo espero que no me casen con algún tipo desconocido.

– ¡James...!– Gritó Amelia, mi madre. Escucho pasos apresurados. Deje la bolsa de hielo en la mesa y salte de la encimera para ver que sucede–. Mira esto... – Mamá continúa hablando desde un lugar que desconozco. Luego de descubrir de donde proviene su voz, ella estaba en la cocina, observo curiosa como mamá desenvuelve algo sobre la mesa.

Abro la boca en forma de "o" al ver que era una escoba. Pero no era una escoba de limpieza muggle que sirve para limpiar el suelo en el mundo muggle, era una escoba que vuela. Una Nimbus 2000. La mejor del momento.

– ¡Por Merlín! – Grité. Mi mamá un poco asustada, se volteó exaltada pero cuando me miro, me sonrió. Mi padre estaba encantado con ella. Sonreía mientras la acariciaba y susurraba cosas incoherentes.

– ¿Te gusta? – Preguntó Amelía antes de acercarse y acariciar mi cabeza. Sonreí de lado.

– Sí, claro. ¿Puedo usarla? – Pregunte emocionada.

Esto recién comienza...|| Harry Potter ||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora