Prólogo

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Algunas personas creen que cumplir la mayoría de edad debe ser lo máximo, ya tener dieciocho salir a fiesta, empezar la universidad, independizarte, y otras tantas cosas, pero la verdad es que es una mierda. Escapé de casa, con el coche de George a media noche un domingo, ¿el problema? me quedé accidentada.

Mi coche se había descompuesto en el medio de la nada; todo lo que me rodeaba era un extenso camino completamente desierto. Y, encima, era domingo. ¿Quién iba a aventurarse por la noche en un día de descanso? ¡Sólo yo!

Había estado lloviendo todo el camino; el cielo no parecía nada amigable. No tenía alternativa: bajé del coche y comencé a andar hacia alguna parte. Se que después de esto me mataran pero no tenía más opciones, sin teléfono, sin carro, sin lugar donde dormir.

No podía ver más allá de mis rodillas, pero sentía el suelo fangoso bajo mis pies ateridos por el frío. De pronto, escuché un chasquido en el agua a unos cincuenta metros de mí, la escasa visibilidad no me permitía descifrar de qué se trataba, y quedé paralizada. Deseé que el camino se convirtiera en un charco de arena movediza y me tragara; tenía miedo de seguir, pero lo hice. Di un paso y me detuve. Agudicé mi vista. Nada. Otro paso. Otro. Otro. Oscuridad total Traté de tranquilizarme y continué mi camino.

Definitivamente hoy moriría.

Cuando ya comenzaba a sentir el peso del cansancio, después de casi una hora sin ver nada, divisé en medio de las sombras una mínima luz. Finalmente, Eché a correr hacia ella y eran unos departamentos, tenía demasiado frío y empezaba a llover nuevamente, camine un poco más y entre al lobby del apartamento. estaba cálido y agradecí mentalmente por eso, la puerta del ascensor se abrió divise al portero que al verme dio un respingón, no lo culpo debo parecer la sayona en estos momentos.

—¡¿Señorita necesita ayuda?!—Asentí temblando del frío y el entró a un cuarto pequeño que parecía un armario, solo tardó unos minutos y volvío con una taza en manos y una toalla.

—Tenga, siéntase aquí—El señor era algo mayor unos cincuenta años le calcularía, no tuve más remedios que aceptar lo que me ofrecía y sentarme, era café caliente lo olí y tomé un sorbo, estaba riquísimo.

—Muchas gracias, lamento meterme así se ha descompuesto mi auto en medio de la nada—dije, el asintió confundido pero no me preguntó nada más, lo cual agradecí mentalmente.

No se en que momento pero me quedé dormida unos minutos, definitivamente esto de cerrar los ojos unos segundos no son buenos, aun no sabía que hora era, debería buscar la forma de volver a casa, y buscar un remolque, no me apetecía llegar a casa, no después de lo que a pasado, de solo pensar mi cabeza daba vueltas.

Busqué con la mirada al señor que me ayudo, necesitaba pedir un teléfono y el era mi única salvación, no estaba por ningún lado, empecé a sospechar que se ha ido y maldecí mentalmente, ahora que haría.

La puerta del ascensor se abrió y de el salieron el señor (el cual aun no se su nombre) y un muchacho un poco mayor que yo, con una cara de pocos amigos, una cara parecida a la mía cuando me despiertan en las mañanas. Ellos venía a mi dirección y pude detallar mejor al muchacho que venía, creo que se me salían las babas de solo verlo.

—Ya ha despertado, solo te pido esto se ve buena muchacha Jamie— El señor se fue a la entrada del apartamento y el muchacho se acercó a mí, me observó detalladamente con poca confianza y luego suspiró, demonios.

—Soy Jamie, ven—dijo, lo miré confundida ¿a donde vamos?, no lo conozco que pretende.

— ¿Que?, ¡¿a donde?!— El parecía estar hartándose

—Escucha mi paciencia se acaba, solo sígueme y ya, no estaría aquí si no fuera por Bernard— No entendía ni un pan, pero algo en mí decía que debía ir con el y eso hice.

caminamos hacía el ascensor y oprimió el piso número cinco, esto era demasiado incomodo, el solo me daba miradas de reojos y yo solo miraba mis zapatos, estaban hechos un desastre y llenos de barro.

Al abrirse las puertas, el salió, camino y yo lo seguí, nos paramos frente a la puerta 204 introdujo una llave en la cerradura y la puerta comenzó a abrirse, me invitó a pasar y eso hice. Era algo pequeño pero cómodo y para mi sorpresa muy limpio, era hombre no lo se esperaba un poco de desorden.

—Solo hay una habitación puedes dormir en el sofá, mañana te llevaré a... ¿Tienes casa?, no?— En sus ojos había curiosidad y yo aparté la mirada, me intimidaba un poco.

—S-sí tengo—El asintió y se fue de la sala, ingreso a la que supongo es su habitación y yo quedé parada sin saber muy bien que hacer.

soy una tonta, si no fuera escapado de casa nada de esto fuera pasado, pretendía llegar a casa de mi mejor amiga pero el auto no ayudo mucho y la lluvia mucho menos, ahora me encontraba en casa de un desconocido, que estaba bueno.

Ahora que lo pienso no suena tan mal, me reí mentalmente estaba parando ya a loca, o era el sueño que cargaba , no lo se una de dos. me senté en el sofá, y a los cinco minutos o menos me dormí.

....

Quien iba a decir que después de todo haber escapado de casa, me traería a Jamie cosas del destino no?

N/A: Hola holaa, soy nueva en esto de escribir en wattpad, espero y te haya gustado:), si hay alguna falta ortográfica puedes comentar y decirme, me ayudarías mucho un beso bye.

Nikky

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⏰ Last updated: Jul 09, 2017 ⏰

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