Se habían quedado sin combustible, tanto para sus coches, como para sí mismos. Habían perdido mucho; sus seres queridos, sus refugios, sus energías, la esperanza de una salvación, de una cura, de una mejor vida en alguna parte, lejos de esos muertos que caminan, que los invaden, que no los dejan respirar.
Michonne, fue quien convenció al líder de ese grupo de sobrevivientes, a que creyeran nuevamente. A que creyeran, que en Washington podrían tener una oportunidad de vivir. Ya que, el creer que el supuesto científico sabía de una cura, no era más que un vil cuento, que había destruido toda ilusión.
Recuperando así la fe del grupo, siendo como una chispita de luz, entre tanta oscuridad y lágrimas. Daban marcha hacía Washington, tenían un largo camino por delante, y no les quedaba más que emprenderlo a pie.
La lucha por la sobrevivencia parecía interminable, y solo dejaba sufrimiento. El seguir vivo, resultaba ser bastante caro, demasiado difícil en todo sentido. Pero a pesar de todo, querían seguir teniendo esa pequeña fe en Washington. Suponían que si Eugene, el supuesto científico, creía que ahí podía haber una salvación, era por algo, ya que a pesar de lo inútil que pudiera parecer, era inteligente.
Guiándose por la carretera, todo el grupo de más de diez personas, siendo liderado por Rick, caminaban y caminaban, bajo el sol. Detrás de ellos, venían siguiéndolos lentamente una masa de "caminantes", como solían llamarles. Pero ya estaban tan agotados, y no se habían llevado un bocado a la boca, desde hace día y medio, que lo ignoran. Aparte Rick les pidió que no gastaran energías, de no ser necesario. Tener a todos esos muertos vivientes amenazando tras ellos, era muy incómodo, porque ya no les provocaban temor. Se estaban acostumbrando, tuvieron que matar a miles de ellos para llegar hasta ahí con vida. Y no solo caminantes, también personas, vivos, pero peligrosos, incluso más que los muertos. La humanidad se había perdido, pero ellos no querían aceptarlo, no querían estar muertos, para convertirse en una de esas cosas, es por eso que, defenderían su vida a toda costa.
Eran, el líder y el hombre de la ballesta, quienes iban a la cabeza del grupo, por si se presentaba algún enfrentamiento, serían los primeros en responder.
—Ya han pasado casi dos semanas desde Atlanta. —Rick, mira a Daryl a su lado—
No obtuvo palabras de Daryl, ni siquiera una mirada. Todos estaban sudados, sucios, y sus piernas apenas respondían para seguir andando.
—Sé que perdiste algo muy importante ahí. —refiriéndose a su novia Beth, asesinada.
Como si no hubiera escuchado, lo que dijo el líder, siguió adelante, con la vista al frente. Sonó el lloriqueo del bebé de Rick; Judith. Pequeña que lloraba en brazos de una jovencita, novia de su hijo; Jade. Una rubia que hacía lo que podía para calmarla, ya que su llanto podía atraer a caminantes. Rick y Daryl echan un vistazo hacía dónde Jade arrullaba a la bebé, pasándola después a los brazos de Carl.
—Tiene hambre. —dice Daryl con el ceño arrugado por el sol.
—Está bien, estará bien. —asiente con su cabeza Rick, bajando su mirada.
—Necesitamos comida y agua. —levanta su vista al cielo analizando el movimiento y aspecto de las nubes— En unas horas lloverá.
—Sí, eso parece. Buscaremos un asentamiento alto, en donde podamos refugiarnos.
—Sí.
A ellos se acercó Carol, con sus brazos cruzados.
—Rick, si no comemos algo o tomamos un poco de agua, desfalleceremos.
—Lo sé.
—Iré a buscar algo que cazar. —avisa Daryl ajustándose su ballesta que siempre lleva a su espalda.
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EXTINTOS
FanfictionRick y su grupo de sobrevivientes a un Apocalipsis zombie, se encuentran sin recursos ni dirección concreta a donde ir, están en apuros en el que creen es su lecho de muerte definitiva, pues el peor enemigo más que los Walkers parece ser el hambre...
