Es calentito.
A pasado un tiempo desde que una pequeña caja en medio de una pila de basura junto a la infinita carretera donde gigantes y ruidosos monstruos de metal hacen pasarela todos los días, sin percatarse, sin dar importancia a esa sellada y húmeda cajita.
Y dentro de esa cajita, tres pequeños y hambrientos mininos aullaban en su pleno desespero de poder tener algo en su boquitas que tragar, pequeños y débiles no se podían hacer pasó para abrir eso que no les dejaba buscar su propia comida.
Casualmente, un alma que iba pasando por aquella carretera escucho,titubeante de si ir a buscar el origen de aquellos ruidos, el simple hecho de andar solo, en camino de la gasolinera a unos 20km, casi con la noche pisándole su sombra, era una situación que haría temblar las piernas de cualquiera volviendolas unas pastas delgadas de fideos, aunque aquel incrédulo hombre se dejó llevar por aquellos llorosos maullidos, llevándolo a esa caja, dónde para su sorpresa solo eran 3 pequeños gatitos, sucios, rodeados de mosquitas y preocupantemente delgados.
En momentos como estos, todos los que ofrecen una mano amiga,los que dan una nueva oportunidad de cambiar su final, se vuelven héroes.
O eso sentía su corazón, de aquel chico, con la responsabilidad de auxiliar y no ignorar un llamado de auxilio.
Lo demás es historia.
