¡Mi nombre es Celine, justo como la cantante, qué puedo decir, mi madre era una fan empedernida y pensó que sería buena idea ponerle el nombre de su ídola a su pequeña hija. Pero, esa es otra historia, esta se centra en mi vida y en el desastre que...
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Recién comenzaba en mi nuevo trabajo como redactora de una revista dedicada al bienestar integral de la mujer y toda esa mierda. ¿Mi trabajo? Conozcan a la redactora de las actualidades en la sección de moda y tendencias. Es que el bienestar integral de una mujer no se logra hasta que consigues el atuendo que quieres. ¿por qué la sección de moda? ¿Recuerdan cuando eran niñas y se disfrazaban de princesas, queriendo lucir tan hermosas como las de los cuentos o películas de Disney? Bueno estoy en el lugar donde puedes tener acceso a la vestimenta de las nuevas princesas, esas que salen en las revistas y figuran en los reality show, pero no nos desviemos.
Tenía alrededor de tres meses en la revista cuando lo conocí; trabajaba en el edificio frente a la revista. Era una tarde calurosa de abril iba con vaqueros oscuros, una camisa blanca impoluta y una cazadora negra. Con su cabellera negra peinada hacia atrás y unos profundos ojos tan azules como el mar. La personificación de un modelo de revista. Trabajaba en una revista de negocios hace un par de años, todo el mundo sabía quién era menos yo, que era nueva en la ciudad.
Me quedé viéndolo mientras caminaba al café que estaba en la esquina, yo iba en la misma dirección y no podía creer que tendría la oportunidad de verle de cerca. Yo había tenido relaciones pasajeras antes de mudarme y a pesar de los fracasos continuaba creyendo que existía una historia de amor para mí.
Cuando llegué al local él estaba en la fila para ser atendido, tomé lugar detrás de él y tuve la oportunidad de sentir su perfume, era embriagador y mis hormonas revoloteaban a mil, pero deben entenderme, era una jovencita de veintitrés años con muchos meses sin sexo.
Pensaba mirarlo en silencio, no me imaginaba introduciendo alguna conversación, no es que tenga baja autoestima, estoy consciente de mis atributos, de mi metro setenta de estatura, piel blanca con el toque exacto de color, cabellera castaña que cae en ondas por mi espalda y ojos cafés. Mi contextura es delgada pero no al borde de la inanición.
Mi plan iba del todo bien hasta que mi teléfono móvil hizo aparición con el estruendoso sonido de Castle de Halsey.
—¿Qué sucede Alice? —contesté algo molesta al ser interrumpida por mi amiga.
—Stephen acaba de llamar a reunión Celine. Debes venir de inmediato —hice un mohín, no quería irme y perderme la oportunidad de escuchar la seductora voz de este espécimen.
—¿Y por qué Stephen llamaría a una reunión un viernes a las cuatro de la tarde? —me quejé suspirando.
—No lo sé amiga. Sólo nos ha pedido que estemos todos en la sala de juntas en quince minutos y eso fue hace cinco minutos —observo el reloj meditando la posibilidad de ser escuchada por el universo y contar con tiempo suficiente para comprar mi café y escuchar al modelo de ojos celestes.