"Estoy tan nerviosa, nunca he realizado un diario o algo por el estilo, ¿Como debería iniciar? ¿Les gustará? esto de verdad me desanima, pero estoy feliz, si alguien encuentra esto, si alguien me encuentra, lo entenderá y de verdad le agradeceré que lea esto.."
Mi nombre es Wendy, tengo 17 años, y me encanta el arte, mi habitación está infestada por obras mías.. ¡diablos! ¿Inicié con algo genérico?
Ah.. como sea.. Vivo en una ciudad pequeña y algo apartada, por lo que los servicios no son muy buenos.. Todo se remonta a 10 años atrás, toda esta "locura", toda esta ansiedad. Yo venía de un seno familiar disfuncional, mi madre era agredida por mi padre, somos 2 hermanos, yo soy la menor, mi hermano mayor, Andrew, es el favorito de mamá.
Recuerdo que al rededor de esa época, mi madre trabajaba al igual que mi padre, pero a diferencia de este, ella llegaba temprano a casa, lo cuál, por lo regular tenía miles de nanas, cuidaban de mi, pero yo las corría a la semana, por otro lado, mi odio por mi hermano era tal, que a los 6 años tome un cuchillo e intente apuñalarlo, todo normal hasta aquí.
Un día mi madre llego a la casa estresada, yo me alegraba de verla nuevamente, así que me abalanzaba sobre ella, pero siempre me repelía, no era muy afectiva, y yo era muy llorona. Aún recuerdo esos días..
—M-Madre.. ¿Que haces? -decía yo tirada sobre la cama, llorando como de costumbre.
—¡¡Ya me tienes harta!! ¿¡Por qué no te aborte!? -Decía ella mientras reventaba mi piel con un cable.
Las gotas de sangre no paraban de caer, al igual que mis lagrimas, el dolor era enorme para una niña de 7 años, nadie que me ayudase, nadie que me salvase de ese monstruo que era mi madre.
—¡Eres la desgracia de mi vida Wendy! -lo decía con una gran sonrisa y lágrimas, mientras me seguía golpeando con tal ansiedad.
Aún lo recuerdo, si, su cara entre lágrimas mientras me ahorcaba y asfixiaba..
—¡¡Cállate!! ¡¡Cállate de una maldita vez estúpida carga!! -Eran sus dulces palabras mientras observaba cómo yo me ponía morada, y hacía encima de mis pantalones.
Recuerdo cómo me tiraba al piso, y me encerraba, mientras yo gritaba repetidas veces que me perdonará.
Con el tiempo aprendí a no sentir dolor, cada golpiza era peor que la otra, nadie notaba mis marcas en la piel de los cables reventados, nadie notaba que era callada por alguna razón, solo gritaba en silencio a la única persona que me protegía de aquel monstruo. ¿Dónde estás ? Te necesito.. ¿Dónde estoy? Me necesito ahora, temo perderme en este camino oscuro..
–Continuará-
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Diario de la cordura
Non-FictionWendy es una joven que para su mala suerte, le tocó nacer en una familia llena de maltratos, a lo largo de su vida decide escribir un diario de como es vivir en esas condiciones, y como consecuencia, escribir sus pasos hacia la perdición.
