Primer capítulo: el encuentro.
Ese diecisiete de abril estaba en mi casa haciendo unas trabajos de la universidad, me encontraba estresada y malhumorada porque nada me estaba saliendo bien y no sabía del porqué; sonó el timbre y fui a ver quién era una chica de mi edad se encontraba en el piso llorando, de repente se incorporó y me abrazo.
-Ana mi novio me ha dejado!!- lo decía mientras me apretaba con fuerza casi sin dejarme respirar-.
“Este es el segundo en este año” pensé mientras ella secaba sus lágrimas.
-Puedo pasar?- coloco su cara de cachorro (la cual nadie se le resistía ni siquiera yo)-.
-por supuesto.-sonreí-.
Entro y se acomodó en el sofá me comento que el chico era un tonto, solo la había utilizado para vengarse con ella de su antigua novia. Sinceramente imaginé por un momento como se sentiría golpearle en la cara un par de veces con una katana, eso sería genial. Cuando termino me pregunto que si podía quedarse esa noche en mi casa ya que su hermana mayor había llegado esa tarde a su hogar y por problemas entre ellas no se quieren ver ni en pintura. Obviamente le dije que si pero que fuera organizada en sus cosas, las anteriores veces parecía que un tornado había pasado por ahí.
Ya comenzaba a ser de noche y las dos estábamos aburridas así que salimos a una discoteca puesto que ya teníamos la mayoría de edad; no a cualquier bar si no a uno para la comunidad LGBT Catalina era heterosexual pero no le molestaba en acompañarme hasta aveces hacia amigos en esos lugares; en cambio yo era bisexual, me encantaban los dos sexos tanto hombres como mujeres ya he tenido varios romances pero ninguno ha sido algo que ha valido la pena para mi excepto uno el cual me duele al recordarlo, fue con una chica hace un par de años realmente la amaba pero su padrastro la golpeaba, un día ese maldito la empujo del balcón (décimo piso) y murió al instante. Ahora él está en la cárcel pagando por todo lo que hizo.
Catalina tenía una moto que se la dieron de cumpleaños, subimos en ella y nos dirigimos a un bar que queda a unos 15 minutos de mi casa. Al llegar estacionamos la moto en un parqueadero que estaba enfrente al bar; entramos, ese lugar tena solo tres colores blanco, rojo y negro las personas se besaban unas con otras de su mismo sexo, hasta habían besos de a tres besándose entre sí y demás cosas por el estilo. Una joven alta capto mi atención usaba un vestido de color rojo carmesí con unos tacones negros se hallaba alrededor de un grupo de hombres, me miro, llamo a una camarera le susurró al oído algo y al poco rato la misma mesera me dio un vodka diciendo que la chica de allí quien era la que me gustaba había invitado, tome el vaso y con un gesto brinde mientras ella se acercaba a mi.
-como te llamas?- grito.
-Ana ¿y tu?, gracias por la bebida esta buena.- igualmente grite para que se escuchara en medio de la música que estaba a todo volumen-.
-Sofía, quieres bailar?
-sí, claro!- deje el vaso en la barra.
Entramos a la pista de baile, ella bailaba de una forma espectacular cada roce que sentía era excitante hablamos un tiempo sobre nuestras vidas ella era una diseñadora de modas no muy famosa hasta el momento pero su estilo era bueno. Catalina se acercó para decirme que ya nos fuéramos a casa, se lo comenté a Sofía y ella me dijo que s quería pasar la noche en casa de ella por supuesto dije que si y catalina fue a mi casa sola.
-bueno mis amigos ya se fueron vámonos para mi casa.
Tomo mi mano, salimos del bar ella tenía un carro colocamos música y nos dirigimos a su apartamento.
Al entrar ella me comenzó a besar en los labios quitándome la ropa, yo hacía lo mismo le quite el vestido, tenía unos pantis negros y un sostén rojo con negro. Deslizo suavemente sus labios por mi cuello llegando hasta mi busto, desabrocho el sostén, me acariciaba mis senos y los besaba delicadamente subió nuevamente nos miramos a los ojos; la bote a la cama arrancando sus pantis comencé a besar su entre pierna hasta llegar a la vagina pase mi lengua y ella gemía de placer, sus manos acariciaban el clítoris mientras que yo besaba y lamia su vagina, tenía un sabor saladito, me deslice por su abdomen y comencé a besarla suavemente hasta llegar a sus labios ella me quito los pantis y yo su sostén. Por fin hace mucho tiempo no estaba con una chica así desnuda como mi madre me trajo al mundo. mis dedos la masturbaban tiernamente, yo me comía sus gemidos con mis besos, me encantaba estar con ella, toda la noche la noche la pasamos jugando de diferentes formas hasta quedarnos dormidas.
