La chica en la obscuridad

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El recuerdo de su niñez era tan borroso como el rostro fugaz y breve de sus padres, tenía recuerdos añejos sin forma de su infancia, recuerdos que había olvidado y se esforzaba por recordar, aunque no tuvieran forma, aunque sus padres fueran solo unas siluetas sin rostro obscuras como el escenario donde intentaba rearmar sus recuerdos, unas siluetas que se esfumaban rápidamente por el efecto de las drogas.

Recordaba aquella última vez en que jugaba fuera de su casa con una muñeca y una meza de té, recordaba la voz de su madre diciéndole que regresara a casa, recordaba el aire fresco de aquella última vez que escucharía a su madre, el ultimo recuerdo que tenía era a sus secuestradores tomándola fuera de su casa y a sus padres salir de prisa al escuchar sus gritos, deseaba haber mirado una última vez aquellos rostros que tanto extrañaría más que a nada en todo el mundo, no recordaba nada más a partir de allí, tenía apenas la edad de 9 años cuando llego a su cautiverio, su infierno.

Recordaba haber llegado a un lugar raro y sucio con muchos niños llorando y gritando, recordaba hombres golpeándolos fuertemente para que mantuvieran silencio, recordaba a los niños rogando por sus madres, sus hermanos, sus padres.

Ella mantuvo silencio asustada, mirando a todos lados a diferentes hombres llevar a muchos niños a vehículos distintos, recordaba su corazón latir muy rápido y las lágrimas en sus mejillas, lloraba por dentro como lo haría un niño temeroso, veía a muchos jóvenes un poco más grandes, los miraba pelear con los hombres mientras estos los llevaban a habitaciones y los hacían callar pero nunca los veía salir.

Recordaba cuando a ella y a otros niños los llevaban en una camioneta grande amontonados y amordazados, al llegar a una casa los bajaron y solo recordó a un hombre poniéndole una pañoleta en la nariz que los hacia dormir al instante antes de despertar en una gran casa acostada junto a muchos niños llorando y buscando a sus mamás en la obscuridad de la habitación, su rostro se iluminaba por la luz de la luna a través de la pequeña ventana frente a su cama cerrada con fuertes rejas de metal, fue ahí, en la obscuridad y la luz de la luna cuando escucho una voz frágil y temerosa hablarle, una voz quebrada y con respiraciones rápidas:

- ¿Cómo, te llamas? –pregunto sollozante.

- Soy mel, melisa –respondió mientras se limpiaba las lágrimas.

- ¿Dónde, estamos?

- No lo sé, ¿Cómo te llamas tú? –respondía conteniendo las lágrimas.

- Soy, David.

Fue allí cuando la inocencia toco la puerta del infierno, un par de niños conectándose en la obscuridad acompañanada de melancolía y penas, fue allí cuando comenzaría el infierno de aquellos niños, fue allí cuando tuvo el único recuerdo inocente de su niñez.

Recordaba las pláticas por las noches con David, recordaba cómo se prometían huir juntos cuando fueran grandes, como irían a Disneyland y como visitarían el país de nunca jamás para nunca crecer y olvidar los horrores del mundo, recordaba a aquel niño tan gentil de cabello corto, aquel niño de piel morena y mirada dulce llena de lágrimas, recordaba la forma en que le decía "siempre te protegeré" cuando apenas era un niño de 10 años.

Quizás esos eran los únicos recuerdos dulces de aquel par de niños inocentes a punto de ser presas de este mundo enfermizo.

Había perdido la cuenta de cuantos miles de hombres habían abusado de ella, quizá como todos los niños que ahora eran adolescentes en aquel lugar, ella paso de ser una niña pelirroja y con una mirada tierna, piel blanca he inocente a ser una joven con la cara golpeada y marcada de mordidas, el cabello sucio y una mirada perdida y dura, recordaba a David siendo un niño tierno y dulce que le hablaba todo el tiempo después de no entender por qué aquellos hombres le hacían lo que le hacían, parecía desesperada pero David la reconfortaba, termino siendo un joven con el cabello largo, mirada fija a suelo y ojeras hasta sus mejillas, teniendo un tic en el cuello que lo hacía moverlo sin control.

Cuentos de medianoche (ineditos)Stories to obsess over. Discover now