Chews.

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La cordera miro fijamente al lobo rogando porque aquel no la devorará
-Solo soy una pequeña cordera que anda por los prados, por favor señor lobo, tenga piedad de mi. La cordera decía con voz agitada y tenue.

Ella sabia que el lobo no la dejaría escapar jamas, era la única presa que casaba en días.

La cordera estaba tan dañada físicamente, tenía cortadas en una de sus patas por tanto correr, su respiración no se podía controlar.
Al lobo se le erizo la piel al verla, tan frágil y dulce, se la saboreaba de pies a cabeza al verla en una posición tan provocadora, su sangre se olfateaba a unos tantos metros.

Al ver el rostro de el lobo, la oveja callo al suelo rendida, este sería su único final. Hiciese lo que hiciese, el lobo la consumiría y no tendría piedad de ella.

-Viniste a mi encuentro pequeña cordera, así que no te puedes lamentar.
El lobo se puso en una posición dominante, queriendo probar cada dulce bocado de ella.

Estaba tan ansioso de probarla, su saliva brotaba de su boca, y sus garras salían cada vez más. A ambos, el corazón les palpitaban a mil por hora, tanto que hasta sus latidos coincidían y juntos podrían ser uno solo.

-veo que aun estando llenó tienes ganas de otro bocado mas.

Dijo la cordera con su garganta ya seca.

-No e comido en días, y la única presa que tengo es a ti.

Dijo el lobo lamiéndose los labios, apoyando una pata en el cuello de la cordera.

-Has que este festín te llene por días.. Hasta que encuentres otra cordera débil, como yo.

El lobo se paralizo por un segundo, o la cordera era demente o el era demasiado lento.
Pudo observar, en los ojos de esa cordera, el miedo y la cobardía, a pesar de las presas que a cazado el lobo, nunca había visto unos ojos tan hermosos como los de ella, todas las víctimas que a tragado el lobo lo miraban con impotencia, egocentrismo y ira.

Pero ella se rindió, a pesar de que podía escapar de el, e ir de nuevo a la pradera, donde estaban las demás ovejas. Era este el camino destinado para ella? O el camino destinado para los dos?

-Muerde... Mastica mi piel y no pares hasta que mis gritos cesen.

Decía la cordera mientras que el lobo solo sacaba las garras.

Ambos se miraron fijamente, como si hubieran visto el infinito en cada uno de sus ojos. La piel de los dos se erizo por completo, la sensación de miedo de cordera se transformó en pasión y lujuria. Mientras que la de el lobo, incrementaba sus ganas de devorarla, lamerla y dar pequeñas mordidas para que ella gritara de placer.

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⏰ Última actualización: Jun 06, 2017 ⏰

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