Parece mentira que ya hayan pasado casi dos años desde que me mudé aquí. De alguna manera el ruido de las ruedas del tren chirriando contra las vías me tranquiliza y mi mente divaga por todos los momentos que he pasado en esta ciudad:
Dos cursos atrás vine a vivir a Barcelona para poder estudiar la carrera de bellas artes que siempre había deseado. Nací lejos de aquí, en un pueblo en el que no había, de hecho, ni universidades. Allí la gente solía acabar sus estudios obligatorios y empezar a trabajar con sus padres; solo algunos pocos que podía permitirse enviar a su hijo a estudiar fuera lo hacían.
Mi familia no es precisamente rica ni acomodada, pero mi insistencia en querer estudiar este curso en una ciudad tan grande y alejada les terminó convenciendo. Ahora estoy orgullosa de haber trabajado tantos veranos para ahorrar, aunque no olvido el esfuerzo que hicieron mis padres para mandarme aquí: piso, carrera, comida, viaje hacia allí... es un gasto mucho mayor del que parecía en un principio, pero de alguna manera conseguimos afrontarlo.
Ahora ya llevo la mitad de la carrera y aún no sería capaz de describir qué es lo que me hace entusiasmarme tanto por el mundo del arte... desde los egipcios a los artistas contemporáneos todos parecen ser capaces de transmitir magia con sus obras, hacernos maravillar y sentir cosas que desconocíamos...
La voz femenina que suena por los altavoces para señalarme que llego a mi destino me saca del trance, así que recojo mi maleta y me acerco a la puerta de salida. Esta acción se ha vuelto ya rutina: me levanto cada día, preparo la comida para Lidia y yo, y cuando estoy lista cojo el tren para ir a la Universidad. Hace dos años mi amiga y yo decidimos venir a Barcelona juntas para no sentirnos tan solas en un lugar desconocido... pero como dice el refrán, "juntas pero no revueltas", y es que a excepción de algunas tardes y por la noche, ni siquiera no vemos.
Sus horarios son completamente diferentes a los míos: estudia arquitectura por la tarde así que puede dormir cada día hasta las tantas. A demás debe ser verdad eso de que los polos opuestos se atraen, pues nuestro modo de vida no coincide en prácticamente nada: ella ama salir, socializar con cualquier persona, conocer gente nueva, discotecas, actividades al aire libre, deporte... y no es que sea yo un bicho raro, pero tanta actividad por su parte me satura. Adoro salir con amigos, ir a conciertos o simplemente pasear por la ciudad a hacer fotos, pero la mayoría de tiempo necesito mi silencio y soledad para ponerlo todo en orden.
Hoy la estación está más vacía de lo normal y agradezco no tener que ir chocándome contar todo el mundo para salir de ella. No tardo ni cinco minutos andando en llegar a la Universidad y, para variar, llego tarde. Al darme cuenta empiezo a correr intentando inútilmente no parecer estúpida (cosa que todos sabemos que es imposible teniendo una maleta llena de libros en la espalda) y entro en el edificio como un rayo.
Esquivo a algunos profesores por los pasillos y subo los escalones de tres en tres, rezando a cualquier Dios que tenga la decencia de escucharme que, por favor, no me caiga delante de nadie.
Freno en seco al llegar a mi clase y por la velocidad que llevaba, mis Converse se deslizan un metro hacia delante como si fuesen patines, dejándome casi de morros contra la puerta. Me recompongo como puedo y abro la puerta lentamente para no molestar... pero, como de costumbre, no funciona.
Toda la clase se gira hacia mí sin disimulo, así que me escurro silenciosamente entre las sillas para sentarme en la primera vacía que encuentro. El pecho aún me sube y baja por la carrera que acabo de pegarme mientras saco el libro de Tendencias Artísticas. Saludo con una sonrisa a algunos de mis compañeros que siguen mirándome.
- ¿Qué tal si me escucháis? – dice el profesor sin girarse siquiera, con su típico tono de hastío pero elevando la voz suficiente como para hacernos centrar a todos la mirada en él.
YOU ARE READING
Más allá del arte
Romance"Ella era la única persona capaz de salvarle... pero también era su alumna" Nina empieza su nueva vida de universitaria en Barcelona, dispuesta a licenciarse en Bellas Artes. Con poco dinero y demasiadas ganas de vivir se volcará por completo en el...
