Hola, me llamo soldado número 537, soy un soldado del ejército imperial, creo que me crearon mal ya que yo tengo consciencia, como los demás.
Me encontraba en una habitación oscura rodeado de mi tropa, esperando a que abrieran las puertas e ir a defender ya que nos estaban atacando. Al cabo de un rato se empezaron a abrir las puertas, ¡no me lo podía creer! Parecía un ataque enorme en el que no podríamos salir con vida, pero, al darme cuenta, todo este alboroto y muertes fueron causadas por dos jedis, que tontería.
Yo tenía una misión, como los demás de mi tropa, pero, era lanzarse con todo a por ellos, yo no era tonto, al ver todo este estrago no me iba a lanzar de cabeza a ese sitio lleno de cadáveres, miré rápidamente alrededor mío para ver si había otra manera de matarlos, ¡lo encontré! Habían unos francotiradores a de izquierda, así que decidí escabullirme de mi tropa y coger un francotirador. Busqué un sitio alto, me tumbé, preparé el francotirador, cerré un ojo y el otro lo puse en la mirilla y ... ¡le di! Un jedi había muerto, yo todo el rato pensaba el por qué costaba tanto matarlos si yo solo me lo cargue con mucha tranquilidad, que tontería.
Recargué el arma, volví a cerrar un ojo, puse el otro en la mirilla y... le di, ¿hablas enserio? ¿Tan fácil era matarles y ellos no pudieron? No sabía que pensar. Al volver al campo de batalla llegó nuestro comandante, se acercó a los jedis.
-¿Quién los ha matado?- preguntó intrigado.
-Yo señor, con un francotirador desde la distancia- dije muy eufórico pensando que me ascenderían.
-Muy bien, acércate- dijo él.
Al ponerme a su lado y observar a mis compañeros me di cuenta de que nadie hacía nada, y de repente, todo empezaba a emborronarse, miré hacia abajo y vi la espada láser de nuestro comandante atravesada en mi pecho, cada vez se volvía más oscuro y antes de que se hiciera todo oscuro escuché decir a mi comandante: "esto os pasará si alguien más no obedece mis órdenes".
