Capítulo 1

17 1 0
                                        

—Buenos días chicos. Espero que halláis pasado muy buenas vacaciones.
•Dijo la Srta. Ana.
— Por supuesto que sí!!. Aunque algunas frikis creo que no.
•Ugh, tenía que hablar Jessica metomentodo.
— Señorita McCullen cuide su lenguaje por favor.
•Si es que no se para qué la regaña, si le da todo igual.
— Si, si como sea.
•Respondió Jessica
— Y usted cómo se la ha pasado !?!
•Preguntó Ben tan entusiasta como siempre.
— Baje la voz !!. Si... muy bien señorito Ben.
•No sé cuál es la razón por la cual la Srta. Sally siempre nos trataba de Señoritos y Señoritas y utilizando nuestros apellidos, pero estaba claro que con Ben hacía una excepción.
— Y tú Kara ? Qué tal estuvieron tus vacaciones ?
•Agh, siempre me llamaba por mi nombre, yo para ella no era ninguna señorita.
— Hummm... bien, supongo.
— Puedes contarnos algo de lo que hiciste durante las mismas?
•Srta. Sally es muy pesada usted, lo sabía?. Ojalá le hubiese dicho eso. No iba a contarle nada de mis "vacaciones".
— Seguro que lo más interesante que hizo fue leer sus estúpidos  libros ! Jajajajajaj.
—Obviamente, y seguro que estuvo ensayando con hielo cómo aprender a besar jajajaj!
•Como siempre, las dos perras de la clase tenían que hablar de mí. Aunque no me importaba que dijesen que lo único que hago es leer.Y tampoco se equivocaban diciendo que no sabía besar..., la verdad es que tenía 17 años y nunca, nunca había tenido nada parecido a un novio.
•Una vez tuve un lío( tenía 8 años) y cuando me fue a besar le empujé a un río que había detrás. Me daba mucho asco la verdad.
•Pero volviendo a la realidad, mi vida era el motivo de diversión de la mitad del instituto, por no decir de TODO el instituto.
— Chicas silencio por favor. Cuéntanos Kara.
•Como insistía la pesada.
— Pues... estuve una semana en casa de mi padre con mis hermanos.
•Le respondí con desinterés.
— Ajá, muy bien. Y allí que tal ?
— Seguramente su papaito la llevó a Disneylandia.
•Dijo Kate, tan arrogante como es costumbre en ella.
—Pero qué dices si no tiene ni para cigarrillos jajajaj
•Claro que Jessica siempre tenía que apoyar a su amiguita. Y aunque me costaba admitirlo, pero el hombre que se supone era mi padre no tenía dinero ni para comer, era un mantenido por su queridísima esposa la cual me odiaba.
— Venga chicos dejadla en paz.
•Dijo Jay.
— Qué pasa? Te molesta?
•Por Dios Jessica deja de ser así.
— Solo dejadla en paz, no es vuestro asunto
— Puedo hablar por mí misma Jay, pero gracias.
•La verdad es que Jay sentía que podía protegerme, él mismo se había tomado esa responsabilidad, mientras yo prácticamente ni le hablaba.
— No hice nada en especial Srta. Sally
•Perseguí contando mis supuestas vacaciones
— Nada más ? Estoy segura de que tienes algo que añadir
•Siguió ella
— No.
•La miré a los ojos y se lo dije así fríamente.
— Venga virgencita, dinos cuántos milagros hiciste en las dos semanas de vacaciones.
•No te soporto Ben.
— Dije que nada más.
•Mis vacaciones siempre eran una basura, una auténtica basura, mi madre siempre buscaba un motivo para deshacerse de mí en vacaciones. Al parecer su marido y ella necesitaban "espacio" para estar juntos, pero cada vez que estaban a menos de 5 metros de distancia el uno del otro, temblaba el mundo.
•Estuve media hora escuchando las estupideces que hicieron los demás en vacaciones. Hasta que sonó el timbre y salí casi corriendo de clase, pero...
— Kara, espera un momento. Tengo algo que decirte.
— Srta. Sally ?
— Sabes que puedes contarme lo que quieras verdad ?
•Lo que me faltaba
— Si
•Le respondí
— Hay algo que te preocupe ?
•Algo!?. Por Dios si te contara mi vida no te alcanzarían los 20 años buenos que te quedan.
— No.
•Le dije
— Segura ? Puedes contar conmigo, sé que tu vida no es fácil.
•Y tú que sabes de mi vida ?!? Estirada de pacotilla !
— Estoy bien
— No tienes que esconderme nada Kara
— Lo sé, estoy bien de verdad.
•Por supuesto que no lo estaba, pero no me daba la gana que sintiera lástima por mí. Mi vida simplemente no era la mejor, pero era mía, y no iba a dejar que nadie se metiese en ella.
— Muy bien. Pero recuerda que tienes cita con la Srta. Ana.
•Otro motivo por el cual odiar el instituto, se creían que por ir con la psicóloga de ese sitio todo iba a cambiar.
— Si
— No faltes
— No lo haré
— Hasta luego querida
•Después de esa charla desquiciante, me dirigí al departamento de la señorita Ana, a ver qué cuentos me iba a hacer esta vez.
— Hola Kara !!!
•Había olvidado por completo lo irritante que era su voz
— Hola
— Cómo te sientes hoy ?
— Supongo que bien
•Mal, igual que todos los días
— Me alegro mucho. Cuéntame que tal están las cosas
•Bueno pasando por alto el hecho de que mi madre  me haya dejado sin cenar tres días seguidos para dejarle la comida a su marido y a su otro hijo, y que mi padre me exhibiera a sus amigotes como si fuese una prostituta, todo está bien.
— Bien
— Ábrete conmigo Kara, soy tu psicóloga y solo quiero ayudarte
— No necesito que me ayude. Sabe que solo vengo por obligación
— Todos necesitamos desahogarnos con alguien
•Y qué te hace pensar que tú eres ese alguien!?!?
— Yo no lo necesito
— No avanzaremos nada con tu actitud
— No me gusta estar aquí y lo sabe, no me haga odiarla por favor.
—Sé que debes pasar por momentos duros pero los demás no tenemos la culpa.
— Usted no sabe nada mí, así que deje de actuar como si lo supiera !!!
— Kara por favor vuelve !!
•No podía soportarlo más. Estaba harta de escuchar a todos decir que estaban ahí para mí, nunca lo estaban, ni siquiera me importaba, yo solo quería estar lejos de todo.
•Lloré de la rabia, de la impotencia de no poder mandar todo por la borda, y mientras lo hacía corrí todo lo rápido que pude. Hacia dónde? Ni idea, pero solo me detuve cuando mis piernas me lo suplicaron. Me di cuenta de que ya había perdido el autobús, pero daba igual, llegaría tarde a casa como mucho, y me regañarían eso sí. Pero que más me daba, con un poco de suerte ya todos estaría durmiendo.
Saqué las llaves de la mochila lo más silenciosa que pude, abrí la puerta, me quité los zapatos y entré, me dispuse a caminar a mi habitación a hurtadillas cuando de repente la lámpara del salón se encendió. Maldije mil veces que ese fuera el único camino para llegar a mi cuarto.
— Vaya vaya. Mira a quién tenemos aquí
•Era James, mi tedioso padrastro
— También me alegro de verte James.
— Dónde te crees que vives ?
— Lo siento
— Qué sientes, llegar a mi casa a la hora que te da la gana !?!
•Cada vez gritaba más fuerte
— Está también es mi casa
•De hecho era más mía que suya, mi abuelo me la había dejado.
— Aquí mando yo, y llegas temprano porque lo digo yo !!!
— Perdí el autobús y tuve que venir andando
— Tan estúpida eres que ni al autobús puedes llegar a tiempo ?
— Salí tarde de clase
— Y crees que ese es mi problema ??!. Qué pensará tu hermano si te ve llegar a estas horas, qué ejemplo le estás dando !?
•Uno mucho mejor del que tú le das, desde luego. Además ese pequeño bastardo ya es un delincuente, no necesita mi ayuda para ser peor.
— Intentaré no llegar tarde otra vez
•Me di la vuelta para irme y entonces...

Tus Manos Where stories live. Discover now