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Leila miraba el suelo de manera inexpresiva, los pensamientos la aturdían ¿Porqué diablos tenia que ir a ese lugar que no le ayudaría en nada?

-Es la hora -dirigió la vista a la puerta, a unos metros se encontraba la madre de Leila esperando por ella -Perdón hija, espero esto sea lo mejor

Su mirada bajo al piso y luego viajo hacia la cama donde se hallaba un suéter rojo limpio y planchado, listo para ser usado; Observó la prenda y la tomó en mano. Su pecho elevo lentamente ante un profundo respiro y luego bajo de la misma manera. Con esfuerzo se levantó y camino hacia la salida.

Losing SanityStories to obsess over. Discover now