Primer pálpito.

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Escuchaba mi corazón latir, era como si tuviese los auriculares en mis oído y mi música favorita fuese el sonido de mi corazón, estaba calmado y palpitaba lentamente mientra mi respiración le seguía el ritmo, pero como siempre sucede, mi mente era la causante de aquellas noches sin poder dormir, no dejaba de pensar en las cosas que más lastimaban a mi corazón y lo ponía inquieto, se podría decir que mi corazón y el cerebro eran la pareja que se amaban aún sabiendo que ninguno existe para estar juntos pero aún así lo estaban, todos queremos lo prohibido, lo que nos hace daño, e ignoramos lo que nos hace feliz.
Todas las noches el cerebro y el corazón discutían y los ojos eran los dos hijos que desde la habitación escuchaban las
discusiones y se ponía a llorar. Todas las tardes los ojo pedían que no caiga la noche para no escuchar las discusiones, la cosas comenzaban a valer mierda cada vez más, yo comenzaba a sentirme vacío ni siquiera tenía el eco que todo espacio grande tiene, y esas noches, esas malditas noches cada vez más se volvían más oscuras, las estrellas se iban poco a poco, una por una y aún las luces más cerca dejaban de brillar, no era posible que aquellos rayos de luz me tocaran. Intenté ignorar lo que pensaba, escuché música pero siempre se ponía la música que más me mataba, entré a Facebook a ver algunos momos, ¿Y qué pasó?, vi a esa chica que tenía mis sentimientos, mi vida, mi todo en las manos, me puse tan triste al saber que ya no me amaba por idiota, por cometer aquél error que cualquiera puede cometer, eso me destrozó por completo, entre a nuestro chat intentando escribirle, le escribí tanto que superaba a un libro en el cuál te sacaba de la realidad y vivías en tu imaginación durante horas, pero jamás tuve el valor de enviarle el mensaje, todo lo que hacía se ponía en mi contra, si estaba acostado la mente me hacía sentir más mierda de lo que soy, si iba a Facebook mi ex estaba por todos lados todo estaba en contra de mí cada vez más. Aquella noche las horas, los minutos, los segundos, los mili segundo eran más lentos que nunca, intente cortarme pero ni siquiera ánimos de eso tenía, simplemente estaba allí acostado pensando tantas cosas y muriendo al ritmo de las hora, de pronto comienzo a llorar, lloré sin querer hacerlo, necesitaba a alguien que me de un abrazo, consejos, motivos, amor y me puse a pensar en mi ex Violet, tenía el deseo de escribirle, pero, no quería molestar, pero como siempre tomé mi teléfono para ver si estaba en línea, me mataba ver que lo estaba y que no era conmigo que hablaba. Miré la hora y a penas eran las 4 AM mi vida amorosa es la que más me a afectado creo que fue la que me mató en absoluto pero de eso hablo en el otro capítulo.

El siguiente capítulo lo publico mañana.

El último palpito. Stories to obsess over. Discover now