El Anillo

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"Era un día muy caluroso, los chicos y yo decidimos ir a la laguna a refrescarnos. Mientras el resto del grupo acomodaba el mantel bajo un árbol, metí los pies en el agua. Estaba muy fría, pero no lo suficiente como para que nos sacara las ganas de nadar allí.

Al alejarme un poco del grupo vi que algo resplandecía entre unas piedras que había en el fondo del lecho y, como soy muy curiosa, decidí investigar que era. Me acerqué a las rocas y metí mi mano entre ellas buscando lo que tanto llamó mi atención. Al sentir una textura diferente, agarré lo que parecía ser un anillo y lo saqué del agua. Era dorado, antiguo y un poco masculino, pero me lo quedaría de todas formas. Lo guardé en el bolsillo de mi short y nadé un buen rato en el agua refrescante.

Pasamos toda la tarde jugando, comiendo y relajándonos. Tanto nos entretuvimos que me olvidé completamente del anillo. Recién volví a verlo ahora que estoy por irme a dormir, es un anillo muy interesante, tanto que resolví ponérmelo en mi dedo mientras escribo todo lo que hice hoy."

Al despertarse a la mañana siguiente Brenda se levantó sintiéndose extraña, como si estuviera enojada sin sentido alguno. Terminó de desayunar y salió de su casa a buscar algo que le resultara interesante para escribirlo en su diario de vacaciones. Pero no podía concentrarse, lo único que pensaba era lo mucho que le molestaba la gente que pasaba a su alrededor; algo totalmente extraño, ya que a ella le encantaba caminar y conocer nuevas personas con historias interesantes. El malestar continuó hasta el mediodía, cuando perdió el control contra su enojo y le gritó a un grupo de amigos que estaba sentado cerca de ella en un restaurante. Uno de los chicos se acercó a preguntarle qué era lo que la había molestado, ella, sin responder, lo golpeó en el ojo a puño cerrado y se fue.

Durante toda la tarde gritó y golpeó a varias personas.

A la hora de cenar, cuando su mejor amiga pasó a visitarla por su casa, lanzó un cuchillo contra la pared que pasó cerca de la cabeza de la chica. La muchacha se acercó asustada, pensando que alguien estaba tratando de lastimar a Brenda, porque, de otra forma, ella jamás hubiera hecho semejante cosa. Lo curioso es que Brenda tampoco sabía lanzarlos y nunca había tenido mucha fuerza y precisión. Cuando se sentaron en el living, Brenda se paró y caminó hasta estar detrás de su amiga y, sin dudar por un segundo, la agarró por la frente y con un cuchillo la degolló. Estaba llena de sangre, confundida....

Un destello centro su atención en el anillo que tenía colocado en su mano derecha. De repente, le pareció horroroso, por lo que se lo quitó y lo tiró a la basura.

Al volver al living y ver a su mejor amiga desangrada, se dio cuenta de lo que había hecho y llamó a la policía.

Cuando los agentes llegaron encontraron dos cuerpos y una nota. En ella, Brenda pedía perdón por todo lo ocurrido, que no sabía lo que había pasado pero que no podría vivir con la culpa.

Las pericias policiales no pudieron determinar ninguna causa aparente de lo sucedido, sólo hallaron un antiguo anillo que, curiosamente, perteneció a un famoso asesino que vivió hace 300 años.


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