Veía por la ventana como el camión de la mudanza se llevaba todos los muebles que quedaban en casa, aun no podía creer que de verdad nos íbamos a un pueblo fantasma solo por un tonto capricho de mi papá.
Tenia ganas de romper todo lo que estuviera a mi alrededor, estaba tan enojada con el mundo, pero no por el hecho de irme, sino por que me lo ocultaron, mientras pasaba un lindo verano con mis amigos ellos arreglaban todo para irnos, estoy aburrida de esta mierda, he pasado toda mi vida mudandome cada uno o dos años y cuando por fin me siento a gusto en una cuidad me dicen que nos iremos.
―Estamos tomando la decisión correcta. ―hablo mi madre detrás de mi, me di vuelta y la vi, estaba parada al lado de la puerta de mi habitación.
―No quiero hablar. ―dije seria, estaba molesta con ellos, tomaron una desición sin importarles una mierda mi opinión y prácticamente me lo dijeron hace tres días, no me dieron ni tiempo para despedirme de mis amigos ―. Déjame sola.
―El vuelo sale por la noche, prepárate porque llegaremos mañana por la tarde al pueblo ―dijo sin mas y se fue a quien sabe donde.
Me recosté en mi cama dispuesta a tomar una siesta pero no pude, tenia muchos pensamientos en mi cabeza, muchas preguntas rondando que no me dejaban relajarme.
¿Por que a mi padre se le ocurrió de la nada irnos a vivir a ese pueblo? Es bastante raro y complicado todo esto.
Mis padres se conocen desde pequeños, la familia de mi padre hace muchos años era los que controlaban ese pueblo, tenían muchos terrenos, mucho poder, pero eso fue hace algunas décadas. Hace algunos años mis padres se hicieron novios pero se fueron de ese pueblo porque la falta de oportunidades, ellos sabían que no surgirían y se vinieron a la ciudad en busca de nuevas oportunidades, esta ciudad para mi esta llena de recuerdos, me da miedo irme a un lugar nuevo donde no conozco a nadie.
Para ellos es fácil irse a su querido pueblo ya que prácticamente conocen a todos, y todos los conocen a ellos.
Creo que lo único rescatable de esta situación es que podre conocer a la poca y unica familia que me queda.
Sin saber como, tome una larga siesta.
(...)
―¡Madison, porfavor! Toma tus maletas y ya vamonos, el taxi nos esta esperando afuera ―dijo mi madre exasperada, pero yo no me iría sin encontrar mi colgante―. ¿Que estas buscando?
―Mi colgante, no sé donde lo deje, supongo que estara adentro de alguna maleta, ya vamonos
―¿Qué? No, no, no. Ese colgante es una reliquia familiar y tú no iras a ningun lado sin el. ―me advertio mi madre ―. Ve a dejar mis maletas al taxi, yo lo buscare entre tus cosas.
Le obedecí, baje maletas las maletas de mi madre y el taxista las dejo en la cajuela, estaba todo listo para irnos, lo único que faltaba era que mi madre bajara con mis maletas y mi colgante, de verdad esperaba que mi madre lo encontrara, ya que ese colgante es muy importante para mi mamá, ha ido de generacion en generacion y si lo perdí mi madre me matara.
Vi a mi madre salir de la casa y cerrar la puerta de entrada, se quedo unos segundos mirando la casa, no podía ver su cara ya que ella estaba de espaldas pero me atreveria a jugar que sus ojos en estos momentos estarían llenos de lagrimas.
Suspiré aliviada porque pensé que habia perdido mi colgante, pero no, mi madre lo traía en su mano derecha colgando. Antes de subirse al taxi dejo mis maletas en la cajuela y luego subio.
―Tienes suerte que lo encontré ―dijo refiriendose a mi colgante, extendió su mano para darmelo y yo lo guarde en el bolsillo delantero de mi pantalón. ―. Es mejor que te lo pongas, es una reliquia familiar y no queremos que se pierda.
―Má, esta en mi bolsillo, estará seguro ahí.
―No hay lugar mas seguro que tu cuello, así que pontelo ahora. ―me ordeno, le hice caso, no quería discusiones absurdas.
El taxi se puso en marcha, seria algo así como una hora y media para llegar al aeropuerto. Al comenzar el día, estuve en un proceso de negación, no quería irme de aquí, pero luego de despertar de esa siesta es como si mi opinión hubiera cambiado completamente, sé que al irme de la cuidad dejare muchas cosas importantes para mi, pero ¿que importa? Un cambio no le hace mal a nadie.
(...)
Ya por fin habíamos aterrizado en la cuidad mas cercana al pueblo, aun que todavía quedaba un largo camino de cinco horas por conducir, era algo así como un pueblo fantasma escondido. Lo único que podía ver por la ventana eran grandes arboles y muchas montañas y una carretera interminable, podía respirar aire puro y eso me aliviaba demasiado.
Después de unas largas cinco horas donde podría jurar que tengo el culo cuadrado de tanto estar sentada puede ver el un cartel de madera que decía "Bienvenidos a Burkittsville" luego de dar unas cuantas vueltas por calles del pueblo por fin llegamos al centro del pueblo, mis padres paraban en algunos lugares a recordar viejos momentos de su adolescencia, era divertido ver sus reacciones, me producía mucha ternura, por un lado sé que a ellos les encanta el hecho de estar aquí, en su pueblo, con sus recuerdos y amistades pero también por otro lado estoy yo, que no conoce a nadie y prácticamente soy un bicho raro, no todos los días llega alguien nuevo a un pueblo fantasma.
YOU ARE READING
I N M A N E N T E
VampireElla es más que "una del montón" es especial, no es igual a lo demás y eso es lo que la hace esencial. Pero en un mundo lleno de misterios, envidia e interés ella tendra que comenzar a sobrevivir y no a vivir. Ellos, cinco hermanos luchando por un...
