Un nuevo día de tortura. Otro desagradable día en el que tengo que ¿vivir? Si es que a esto se le puede llamar vida...
Yo soy Ryuda, un chico de 16 años muy pobre que nunca ha tenido un padre o una madre que cuiden de el, siempre me he valido por mi mismo sin necesitar ayuda de nadie.
Desde que tengo memoria siempre he estado en las calles, una vida muy dura para un niño. Algunas veces tenia que robar para poder conseguir algo de comida. No tengo un pasado del cual me enorgullezco, pero aun así siempre he tratado de seguir adelante por mi mismo.
Una de las cosas las cuales me ayudaron mucho fue mi intelecto, desde muy pequeño siempre he sido muy inteligente, algunos dirían que soy un prodigio, cada cosa que leo o veo permanece almacenado en mi mente, esto me a ayudado mucho, bueno tal vez no tanto, pero gracias a ello al menos tengo un "hogar" en el cual vivir.
En fin...
Ya eran las 5:30 de la mañana -De nuevo a la rutina- Pensé con desgana mientras me levantaba de la cama, para luego ir a tomar una ducha rápida, comer he a la universidad.
Al llegar al baño me acerque al lavabo y en aquel espejo pude observar mi reflejo, un chico de de pelo blanco como la nieve, tez de color blanca no tan pálido, a pesar de no comer tan bien tenia un buen cuerpo y aquello que me hacía ser totalmente distinto a los otros -Aunque ya de por si lo era- Mis ojos, uno azul y otro rojo, las personas me preguntaban mucho acerca de mis ojos y lo odiaba.
Ya cansado de verme en espejo me metí a la ducha para poder ir de una vez a la universidad.
Al terminar de ducharme me fui a la cocina para buscar un poco de comida, y me encontré con la sorpresa de que no había nada.
Me había olvidado de comprar algo luego de salir del trabajo. Suspire pesadamente al ver que no podría desayunar y me fui a la universidad.
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Estudiaba en una de las universidades mas costosa, y todo era gracias a una beca que me habían dado debido a mi gran intelecto.
Mientras caminaba por el campus podía observar como todos me miraban con cara de desprecio, la verdad no me importaba, todos ellos me valían una mierda. Después de todo no los necesitaba a ninguno de ellos, podía hacer las cosas por mi mismo.
-Ryuuuu.- Escuche que alguien me llamaba logrando que saliera de mis pensamientos.
Al voltear pude ver quien era el dueño de esa voz.
-Hola Tomas.
-Oh vamos Ryu no seas tan frió conmigo, después de más de diez años conociéndonos aun no me puedes llamar Tom.- Se quejo.
-No seas tan bobo, vamos a clases o llegaremos tarde.- Le dije apartándolo de mi ya que me se había tirado sobre mi para abrazarme.
Tomas era mi único amigo en todo el mundo, el era la única persona a la podía llamar familia, desde que tenia 6 años el siempre ha estado conmigo.
Tom tiene 19 años es rubio de ojos verdes, de tez algo bronceada, con un buen cuerpo, tenia que admitirlo, estaba muy bueno, pero como no iba a estarlo, prácticamente vivía en un gimnasio.
-Oye, no quieres ir a mi casa luego de que terminen las clases, hoy es tu día libre ¿no?
-Mmm... No se.- Dije algo desanimado, la verdad es que no tenia ganas de hacer nada, tan solo quería descansar.
-Vamos no seas tan malo.- Dijo mientras esperaba suplicante que respondiera con un si.
-Esta bien...- Dije con fastidio adelantandome a clases.
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Ardiendo En Llamas (Yaoi/Gay)
FantasyQue pasaría si te dijera que aquellas criaturas que siempre están en los cuentos son reales, y que viven entre nosotros ocultando su verdadera apariencia...
