Annette Jackson en multimedia. 18 años
Tengo que salir de aquí.
Ese fue sin duda mi primer pensamiento al despertar en aquella sala atada a una camilla con una camisa de fuerza. No me acordaba de lo que había pasado, pero sabía que estaba en el lugar equivocado. Miré a mi alrededor en busca de algo que me pudiese ayudar a escapar de allí, pero no hubo suerte, no creía ser capaz de huir con tan solo ayuda de un jarrón con rosas blancas, un par de toallas y montones de post-its amarillos que estaban pegados por todas partes. No, sin duda necesitaría algo mejor.
Unos post-its rosas cerca de mi camilla llamaron mi atención, ¿por qué no serían del mismo color que el resto? El primero era una lista de nombres: Marco Arrechi, Olivia Sawa, Peter Black y Simon Buzzer. ¿Quiénes eran aquellas personas? El segundo, solo tenía escrito el número diecisiete, y el tercero... Ese no tuve tiempo a leerlo, porque la puerta del cuarto se abrió y un hombre calvo con bata blanca entró al interior de la estancia.
- Veo que te has despertado - me dijo con una sonrisa maliciosa. - Es una pena que dentro de cinco minutos vayas a estar sumida en el sueño eterno... - Sacó una jeringuilla del interior del bolsillo de su bata, un boli y un post-it rosa como los tres de la pared, escribió el número dieciséis y lo pegó en el lugar del número diecisiete, luego se acercó a mí y aproximó la aguja a mi cuello. - Tranquila guapa, - me dijo, - no te dolerá.
- ¿Quién eres? ¿Qué hago aquí? - Le pregunté mientras encogía el cuello asustada.
- Sólo responderé a tu segunda pregunta, - me dijo sonriendo, - lo que vas a hacer aquí, en esta camilla, es aceptar tu destino y morir. Cosa que tenía que haber pasado hace mucho tiempo.
El hombre me levantó la cabeza dejando mi cuello al descubierto y volvió a acercar la jeringuilla. Yo cerré fuerte los ojos y...
¡Un disparo se oyó en la sala! Grité asustada al tiempo que abría los ojos de golpe, una chica pelirroja de mirada salvaje se acercó a mí y me desató de aquella camilla.
- ¡Vámonos! - me dijo agarrándome del brazo y echando a correr casi arrastrándome. - Debemos reunirnos con el resto.
- ¿El resto? - pregunté sin entender.
- Ya te lo explicaré, ahora no hay tiempo.
Conseguí no quedarme rezagada y seguirle el ritmo, a cada persona que se cruzaba con nosotras, mi salvadora le disparaba. Corrimos a través de pasillos con cientos de puertas, no sé cuánto tiempo estuvimos corriendo hasta que por fin salimos del edificio. Corrimos unas cuantas manzanas más y llegamos a un callejón lleno de contenedores
- ¡Chicos! ¡Lo conseguí! - gritó entusiasmada la chica del pelo de fuego.
De detrás de los contenedores salieron tres jóvenes con mirada expectante, me miraron de arriba a abajo analizándome y tras un par de segundos de silencio estallaron en aplausos.
- ¡Sabía que lo conseguirías Oli! - Dijo el que parecía el más mayor de los tres muchachos. Luego dirigiéndose hacia mí me dijo - Bienvenida Annette.
- ¿Cómo sabes mi nombre? - pregunté confundida.
- Lo sabemos todo sobre ti
- ¿Y vosotros quiénes sois? ¿Por qué me habéis rescatado?
La chica pelirroja me miró sonriente y me respondió.
- Yo soy Olivia, Olivia Sawa, aunque puedes llamarme Oli. Y ellos son...
- Marco, Peter y Simon. - Dije casi en un susurro, pero Olivia lo escuchó.
El semblante de los tres chicos cambió, ya no estaban alegres, ahora me miraban con intriga y preocupación.
- ¿Cómo lo sabes? - me preguntó uno de los que aún no había hablado. - ¿Has oído algo mientras estabas ahí dentro?¿O es que nos recuerdas?
- No, yo llegué dormida al edificio, desperté hace poco. - Los cuatro me miraban sin entender. - Veréis... - dije nerviosa. - En la sala en la que estaba había montones de post-its, y uno tenía escrito vuestros nombres.
Los cuatro se quedaron en silencio mirándose entre ellos. Yo no sabía por qué era tan malo que esa gente supiera los nombres de mis nuevos compañeros, pero no me hizo falta preguntar porque Simon, el más mayor, se adelantó a explicármelo todo.
- Estamos en una agencia que se dedica a los niños. Dicho así parece que se trata de una simple guardería, pero no, es más que eso. Cada niño de la agencia es especial a su manera, pero a parte de eso, los niños con el mismo color de pelo comparten un don conjunto: los pelirrojos el fuego, los rubios la luz, los castaños la tierra y sus elementos, los de pelo negro la oscuridad... Y luego están los indeterminados, que pueden tener cualquier color de pelo. Ellos son los más especiales, pueden controlar cualquier cosa y a cualquier persona, tienen todos los dones imaginables, lo único que no controlan son los dones de los otros niños. Como ves, cada uno somos el orientador de cada grupo ya que tenemos sus dones. Y tú, eres nuestra indeterminada. Por eso los de la ADECHE (Agencia De Experimentación Con Humanos Especiales) te hicieron prisionera, te borraron la memoria por si acaso conseguías escapar y te iban a matar porque te consideran demasiado peligrosa.
Traté de analizar todas sus palabras, pero no era capaz de asimilarlo. Si de verdad yo era una indeterminada habría podido escapar yo sola sin esfuerzo. La cabeza me daba vueltas, eran demasiadas cosas las que asimilar.
- ¿Saben los de la ADECHE sobre la existencia de estos niños? - pregunté.
- No - me respondió Marco. - Saben que existimos nosotros, los niños están a salvo, por el momento no hay que preocuparse. Pero tarde o temprano lo averiguarán.
- Annette... - empezó a decirme Peter. ¿No recuerdas nada?
No respondí, solo negué con la cabeza.
- Llevábamos buscándote dos meses. Los niños han estado muy perdidos sin ti.
- ¿Pero como les voy a guiar si no recuerdo cómo usar el don?
- Porque es parte de ti, solo debes concentrarte en lo que quieras y lo conseguirás.
Estaba muy asustada, sin embargo no dije nada más, y cuando Simon se puso en marcha le segúi igual que los demás hasta llegar a nuestra agencia.
CITEȘTI
Indeterminados
AcţiuneIndeterminados. La historia de Annette Jackson #658 en Acción 13/05/17 #265 en Acción 14/05/17
