Prefacio;
Narrador omnisciente:
2004.
La pequeña Ashley dormía plácidamente sobre el pecho su padrino Rodrigo usándolo como almohada. Los gemelos prestaban atención a la película y Crystal bostezaba levemente. El día había sido agotador para ella, la pequeña niña de tan solo siete años era un verdadero terremoto con sus dos hermanos y su pequeño hijo de dos años no paraba de caminar y tirar cosas.
Aun así Crystal jamás se cansaría de esos tres niños. Los adoraba, ellos eran su vida entera al igual que Evan. Rodrigo varias veces le había reprendido por el cariño tan grande que le tenía a los dos gemelos cuando en realidad solo Ashley era su ahijada, pero a ella nunca le importo. Los amaba como si fueran suyos.
Los niños habían llegado hace una semana a la casa y para los dos adultos eso era una felicidad inmensa, ellos estaban acostumbrados a Evan pero los tres niños también les hacían falta. Rodrigo había pedido las vacaciones que no había usado para pasar más tiempo con ellos, ya que solo se veían en vacaciones o fines de semana. El también adoraba a los tres niños y le hubiese encantado también ser el padrino de los gemelos, le encantaba enseñarles futbol o jugar videojuegos con ellos.
Mientras tanto la lluvia seguía cayendo sin piedad. La noche era fría y casi nada se veía por la cantidad de agua que caía. Monique le rogaba a su marido que pare en la carretera hasta que la lluvia cese, pero Rafael solo quería llegar al hotel más cercano que quedaba a unos treinta minutos. No le gustaba la idea de quedarse en el medio de la nada con su mujer, temía que algo les pase.
— Mi amor te prometo que si en veinte minutos no llegamos a ningún hotel vamos a quedarnos a un lado de la carretera —. prometió mientras mantenía su mirada fija hacia la carretera.
Monique asintió sin convencerse en lo absoluto. Tenía un mal presentimiento. No sabía si eran los niños y esa idea le aterraba.
— Voy a llamar a Crys, necesito saber si los niños están bien —. sus ojos color miel irradiaban el miedo que sentía.
Los pitidos del celular no se hicieron esperar.
— ¿Crys? claro, todo está bien. Solo quería saber si los niños estaban bien.
Crystal le aseguraba a su amiga y comadre que los niños estaban bien, los gemelos peleaban por hablar con su madre y la pequeña Ashley soñolienta pidió hablar con su madre primera. Los tres empezaron discutir y el alta voz era la única opción.
Monique hablo de nuevo cuando supo que estaba en alta voz.
— Mis amores. Espero que se estén portando bien en especial tu Lynn.
Al escuchar eso la pequeña sonrió de manera cautelosa.
— Mami nosotros hicimos la prueba de futbol y nos fue bien —. informo el pequeño Jack.
— Y papi hicimos todo como el tío Rodrigo y tu nos enseñaron. Yo creo que vamos a entrar —. prosiguió el otro pequeño, Nick.
— ¿En serio? Estoy orgulloso de ustedes mis campeones, no cabe duda que ustedes van a ser los mejores. Y tu mi princesa no provoques mas terremotos. —. Dijo Rafael mientras sonreía —. Nos vemos mañana, los amo —. Termino de decir el hombre sin borrar esa sonrisa de orgullo de su cara.
— Soy una madre tan orgullosa. Ya quiero llenarlos de besos y abrazos. Los amo mis pequeños, nos vemos mañana.
Monique seguía con el mal presentimiento. Pero no eran los niños eso estaba claro.
— Los amamos —. los niños habían hablado al mismo tiempo desde la otra línea antes de que suene el pitido indicando que la llamada se había terminado.
Habían pasado apenas unos minutos cuando Monique ahogo un grito cuando vio venir un auto en la dirección contraria. Todo fue tan rápido, los dos autos para evitar el choque fueron de pique a la barranca.
La lluvia seguía sin cesar y los cuerpos ya estaban sin vida cuando los policías llegaron al lugar.
Esa pérdida era irreparable. Esos tres niños se habían quedado sin la parte más importante de su vida, sus padres.
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Somos Inevitables
Teen FictionSomos Inevitables A los 7 años la pequeña Ash perdio a sus padres en un accidente, quedando huérfana con dos hermanos mayores. Para su buena suerte contaba con unos padrinos excelentes que hicieron que nunca les faltase nada a ella, ni a sus hermano...
