Tarde fresca, me mantuve merodeando en pijama y sin tshirt, por toda la casa hasta que sentí el hambre, fui a la cocina y abri la nevera para ver qué podía cocinar. Había carne con más carne: fagitas de pollo y muslos. Los saqué juntos con los vegetales e ingredientes necesarios para cocinar. Quería hacerlos a la plancha pero mi poca atención por algunas cosas me lo impediría.
Antes de encender la estufa encendí el radio, que reproduciría una única canción: erned it - the weekend. Volví a la cocina para poner las carnes ya listas al vapor, me lave las manos y tome una jarra de jugo de la nevera.
---Debe estar listo en unos 20 o 25 minutos--- me dije.
Pretendía quedarme sentado en el Mesón de la cocina pero sentí una mirada clavada en mi espalda, volteé y allí estaba ella recostada a la columna de la pared, con su cabello riso todo alborotado, una sonrisa entre sus labios, una franela y unos boxers bien ajustados.
Me giré sobre el mesón para alcanzarle
---rústico---
---mientras más pronto llegará a ti mejor---
Sonrió otra vez.
La besé al instante, la levanté sujetando su cintura y la subí al mesón
---Eso huele rico---
---No más rico que el postre que voy a comer ahora---
Le quité los boxers bienes y abrí sus piernas, le saque la lengua, a lo que respondió empujandome hacia abajo
---Eso va... aquí---
Yo arrodillado para bendecir el alimento que me acerca más a las llamas del infierno.
No paré hasta sentir su agitación, sus uñas clavadas en mi cabeza y su río desbordado en mis labios.
Debe de comer, me paré y la levanté con un principe lo haría con su pareja, la llevé a la habitación. La tire en la cama y continuación me puse sobre ella presionando mi sexo contra el suyo. Me empujó hacia un lado y se puso sobre mí, me dio un beso fugaz, metió sus manos en mi pijama y se veía campante como un cazador que logra su cometido.
Quitó mi pijama y se quedó con su juguete, paseó su lengua sobre mi glande y lo introdujo todo en su boca, la tomé por el pelo y moví la cintura como si quisiera perforarle la garganta, hale sobre mí y la besé, rompí su franela en lo que ella se encargaba de hacernos uno solo.
Empezó a moverse,mientras mas rápido lo hacía, más se fundian sus uñas en mi pecho, yo admirando su esplendor, se mordía los labios, tomó mis manos y las puso sobre sus senos, la acerqué a mi para comer de ellos, temblaba casa cada vez que mordia o pasaba mi lengua por sus cremosos pezones.
La empujé para que volviera a su posición inicial, me levanté y la tomé por el cabello hacia atrás hasta que se tumbó en la cama. Ahora me movía yo, rápido desde el principio, apretando su seno y con mi dedo en su boca.
Me levanté de la cama con ella sujeta a mi cuello y cintura, la acosté en una esquina de la cama y yo quedé parado, subí su pierna derecha a mi hombro y entre en ella de la forma más brusca que me fue posible, quería hacerle gritar, gemir explotar en placer, la tomé por el cuello y seguía moviéndome ahora más lento pero más profundo, para poder desmenuzar día gemidos.
Mi locura se desbordó cuando entre un beso de le escapó un gemido, volví a subir el ritmo, ahora sus gemidos iban al unísono con el Palmar de nuestros cuerpos, la volteé y se puso de perrito, con la cabeza en la cama y ondeaba su trasero para mí. Estaba tan sensible que gimió desde que entré, pude sus antebrazos en su espalda para usar como palanca y la nalgueé tantas veces que tenían el mismo color su trasero y mi mano.
La vi ahogada en placer, la tomé por el pelo para besarla, su estaba tan caliente que podría haber evaporado el sudor. Y tuvo un orgasmo, se aferró con sus manos a las sábanas, no paraba de temblar. Yo no estaba muy lejos de lo mismo.
Me paré y ella se arrodilló frente a mí, encantada con su juguete; lo puso en su boca y dispare hasta la última gota, me miró fijamente hasta que terminé.
Nos acostamos desnudos, ella con su cabeza en mi pecho... por poco me duermo.... Y recordé
--- vamos a ver como quedó la comida---
Casi se quema...
By: Rafael J. Díaz.
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Tarde de carne y más carne
Short StorySin desperdiciar ninguno de los platos que nos regala la vida.
