Blanco.

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¿Dónde estoy? Todo es... blanco... no recuerdo nada. No puedo sentir nada... ¿Qué es este lugar? Parece... tan vacío... tan blanco. Mi cuerpo... no puedo moverlo.

Paf... paf... paf...

¿Qué...? Viene alguien. ¿Ho-hola? Mi voz... apenas puedo balbucear una sola palabra. Mi boca está entumecida.

Paf... paf... paf...

Nieve... puedo escuchar cómo sus pisadas, en lo que parece una espesa capa de nieve, se van acercando mientras intento mover mi cuerpo sin vida.

Paf... paf... paf paf... De repente las pisadas pararon justo en frente de mí. Poco a poco mis sentidos se vuelven a desvanecer... pierdo fuerza. El sonido de la fuerte ventisca va apagándose como un foco sin pilas... blanco... ese mismo blanco que se apagaba con el último parpadeo. Y en un instante, fui sumido en la más negra oscuridad.

¿¡Qué!? ¡Ah! Y-ya estoy... oh vaya, solo era una gotera. ¿Cuánto tiempo he estado dormido? Me siento muy cansado... Y es más, ¿dónde se supone que estoy? ¿Qué hago aquí si yo estaba...? ¿Dónde...? No recuerdo nada... Uf vale, cálmate, primero exploraré un poco este... Parece una cueva. Vaya, está demasiado iluminado como para estar bajo tierra, tiene que haber una salida cerca.

Al levantarme siento cómo un escalofrío recorre todo mi cuerpo. Siento que alguien me observa pero... no escucho nada. En el suelo hay una mochila y una espada también, los cuales supongo que traía conmigo. El que me haya traído aquí tuvo que ser muy considerado como para no quedárselas. Me cuelgo mi mochila y agarro mi espada la cual tiene marcas de golpes y... ¿dientes? Debe de haber sido fuerte la criatura con la que me enfrenté para dejar mi espada en este estado. Quizás me quedé inconsciente tras aquella batalla... Será mejor que deje de pensar en eso y me ponga en movimiento si quiero salir de aquí.

GROOOAAAR!!!

¡Ah! ¿De dónde...? ¡¿Un terremoto?! Me agaché junto a la pared mientras pequeñas rocas y estalactitas caían cerca de mí. Me cubrí la cabeza con mi espada esperando a que el temblor parara. No parece un terremoto, es más como una avalancha, esta cueva parece estar en una montaña, y no solo eso, la rocas están tan congeladas que un golpe en seco de mi espada acabaría haciéndolas añicos. Y el frío es... buf, menos mal que tengo un buen abrigo. Y ese grito... más bien parecía un rugido. Quizás provenga del culpable de que mi espada esté en tan mal estado...

Parece que el alud ya paró. El rugido provenía de allí dentro. La cueva parece estrecharse más y más conforme avanzaba. Y creo que estoy yendo en la dirección contraria a la salida, el aire se vuelve cada vez más espeso y no parece haber ninguna corriente de aire aquí. Además, Hace mucho que no escucho una gotera, esto me da muy mala espina, quizás debería de volver atrás pero ya no parece haber vuelta atrás.

Las paredes me inquietan, es como si todo estuviera hecho de hielo. Hay formas regulares y prismas colgando del techo como cristales. Algunos tienen un cierto brillo sin color. Es como si la oscuridad se hubiera apoderado de este lugar, como si el suelo, de un negro azabache, absorbiera toda la malicia de este lugar. Pero las paredes y el techo, llenos de cristales fueran inmunes a esa oscuridad. Sus brillos blancos se reflejan en el suelo provocando una extraña gama de grises que mantenían cierta relación con la presencia que podía sentir al final de la gruta.

Un escalofrío me recorría de nuevo la espalda advirtiéndome de un peligro inminente. Con mi espada bien aferrada en mi mano derecha me acerqué a lo que parecía ser el final de aquel claustrofóbico túnel. Procurando hacer el mínimo ruido proseguí con pasos sigilosos y entré en lo que parecía ser un acuífero.

No parecía haber ningún peligro acechando así que bajé la guardia y contemplé la enorme sala que sustituía el oscuro suelo por un resplandeciente lago. Los cristales incrustados en la pared desprendían una luz aún más blanca que los anteriores. Aquel lugar... ¡Ya lo recuerdo! Estaba escrito en las Crónicas de los Antiguos Desertores. Se describía un lugar semejante a éste en una antigua leyenda. ¿Cómo es que puedo recordar algo así pero no consigo recordar nada más? Avanzo un poco hasta llegar a la orilla del lago y me agacho para tocar el agua. Está muy fría... ¿Qué son esas luces amarillas? Bajo mi mano, dos focos amarillos salen del lago. Otro escalofrío recorre mi cuerpo mientras miro detenidamente esas dos almas amarillas que yacen en el fondo del lago. Algo me está observando de nuevo... Siento su presencia. Me doy la vuelta para comprobar que estoy solo y, de repente, el suelo comienza a temblar de nuevo. Suelto un suspiro y me cargo de valor, agarro con fuerzas mi espada y... Una sombra se expande ante mí. Puedo escuchar como algo a mis espaldas sale del lago y...

GROOOAAAR!!!

Una enorme criatura se yergue tras de mí mientras yo me mantengo rígido y paralizado ante la situación. Doy un salto hacia adelante para mantener la distancia y me giro para contemplar aquella intimidante bestia... Aquello era un imponente dragón. Sus alas plateadas se asemejan a los cristales que la paredes contenían y su cuerpo gris acababa en una cola rodeada por grandes cristales blancos. Y en su cabeza, la cual estaba rodeada por una especie de casco de cristal hermético, sus amenazantes ojos amarillos me miraban como si me estuviera pidiendo a gritos que saliera de aquel lugar.

La superficie del lago se congela a medida que el dragón se va acercando. Levanto mi espada amenazando a aquel monstruo y sorprendentemente este retrocede y se queda quieto. No parece que tenga ninguna intención de atacarme... Es extraño, comparando una ala con otra, la izquierda le falta un trozo y tiene un par de cortes por esa zona. Su cuerpo tiene varias heridas como si hubiera sido atacado antes. Sus dientes parece que concuerdan con la forma de las marcas que dejó a mi espada. Eso quiere decir que fuiste tú. Ahora lo recuerdo. Subí aquí, a las montañas, en busca de un poder del que escuché que podía hacerme mucho más poderoso, pero necio de mí, descubrí que aquello no eran más que viejos mitos que se mantuvieron con los siglos y no llegaron a nada. Me encontré contigo de vuelta a casa y después, no sé qué fue lo que pasó. Perdí el conocimiento en medio de una ventisca y... No recuerdo más. Un recuerdo blanco y fugaz de lo que fue mi viaje. Eso es lo poco que recuerdo de mi triste existencia. Aquella criatura parecía entenderme de alguna forma. Parecía que de alguna manera me estaba diciendo algo y agachó su cabeza como señal de respeto. Aquel dragón me considerada un rival digno después de salir ileso de la pelea contra él, así que cuando me encontró inconsciente, me trajo a esta cueva.

Me acerqué y acaricié su cabeza. Estaba demasiado calmado para lo intimidante que se veía antes. Me sentía reconfortado, como si aquel dragón fuera aquello que a mi corazón le había faltado, como si hubiera rellenado ese vacío de soledad que tanto necesitaba. Me preguntaba el porqué de mi viaje hasta aquí. ¿Me sentía solo y por eso subí a las montañas? No creo haber tenido eso en mente en un principio sino que más bien el destino me había guiado hasta aquí.

Retrocedí un poco y miré a mi nuevo compañero a los ojos. Seguro que tú te sentías igual, ¿verdad? Tanto tiempo aquí encerrado... Solo... Te comprendo. Aunque no sé por qué me sentía tan solo. Nunca le di tanta importancia y me gustaba indagar por ahí en busca de aventura. Creo que siempre tuve un vacío que nunca pude rellenar... Pero nunca lo supe. Ese sentimiento de soledad. Aquel que la blanca nieve se llevó. Cuando te derroté sobre aquellas blancas cumbres, no derroté a un dragón, derroté a la soledad.

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⏰ Última atualização: Apr 27, 2017 ⏰

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