Veo pasar a las personas junto a este cedro que he acompañado todos los años, siempre a la espera de aquel chico que se asoma a las cinco de la tarde. Siempre con sus jeans, su piel blanca, sus ojos color miel que me intimidan cuando me miran,su cabello rubio que en ciertos meses del año anda enredado y aquel perfume que las ventiscas me traen conforme camina por enfrente mio.
Se llamaba Mateo y era estudiante de diseño de medios interactivos, haciendo que se me fuera inevitable observar sus dibujos con un estilo único y una mezcla perfecta de la naturaleza humana con lo abstracto, convirtiendo sus cuadros en algo que me llevaba a un mundo alterno; recuerdo observar con curiosidad sus trabajos en internet, siempre dejándome sorprender por lo que me encontraba.
Mateo no me conocía, la primera vez que lo ví fue en el bus, recuerdo que llevaba una camisa color turquesa (que es mi color favorito) y estaba recostado en una de las ventanas entre dormido. Después de ese día, lo seguí viendo cada lunes en las noches cuando íbamos en el bus, hasta que en una ocasión le note una pequeña cinta enredada en la mano, la cual tenía el nombre de su carrera, fue en ese momento cuando pensé en aquel cedro, pues se encuentra diagonal al edificio donde ellos ven clase.
Sin embargo, eso era apenas el principio, ya que por casualidad quedamos en una clase juntos y fue ahí cuando supe su nombre. Recuerdo que el primer dia y como es costumbre toca presentarse, y me puse nervioso porque él me observaba. También tengo presente que tenía que formar pareja con alguien al finalizar la clase y sin más opciones, tomé aire, me levanté de mi puesto y le pregunté si quería hacerse conmigo (estaba que me moría internamente), y me respondió:-Lo siento, ya tengo pareja-. Mi reacción inmediata fue hacer una sonrisa y decir levemente:-Dale tranquilo-, aunque en realidad estaba devastado un poco por dentro, me sentía tonto. Y fue así cómo quede sin grupo de estudio, las parejas se acabaron y me tocó empezar a hacer el trabajo solo.
Pasaron los días y no supe nada de él, hasta que cierto dia mi celular vibró, y se me hizo extraño, pues no hablaba con muchas personas.
