Recuerdo el olor a tierra mojada por las mañanas, veía el atardecer mientras corría por llegar a tiempo a preparar la cena. Yo disfrutaba esa adrenalina.
Recuerdo sus gritos, sus regaños pero no debió ser así. No debió tratar a todos así.
Y recuerdo cuando todo empezó a caer, como la foto de mi madre terminó rota en dos partes y el cuadro hecho pedazos. Desde entonces todo empezó a fallar y todo fue mi culpa, se aseguraron de recordármelo todo el tiempo.
- Dalia, Dalia ¿y mi madre?- me preguntó Daniel cuando llegó - se fue-.
Recuerdo caminar por aquel puente de concreto, nunca lo entendí, quedaba justo encima de lo que parecía más bosque, más tierra y más aire.
Sin sentido alguno, según yo.
Recuerdo su nombre saliendo a empujones de sus labios con sabor amargo, reclamándome el porqué de todo... no supe qué responderle, no lo sabía.
Ese día me echó, el recuerdo es tan claro, -vete, vete como ella lo hizo- vi la cara de mis hermanos, apenados, molestos y con nada más que dolor. Me quedé y eso lo empeoró.
Recuerdo a Daniel decir -está ya no es tu casa- él, el más pequeño de nosotros, lo dijo sin rencor, sin dolor y sin odio. Ya lo sabía, mas que mi casa, ese ya no era mi hogar.
Y lo que más recuerdo es esa sensación de nerviosismo extremo, los dedos fríos y temblando, las náuseas y el ardor en la boca del estómago, querer llorar por cualquier cosa. Era incontrolable sentir y expresar.
Pero también recuerdo los días llenos de alegría como una gran explosión de color en medio de un gran cuadro negro.
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Recuerdo
Short StoryDalia te habla... Una persona con corazón, alma, espíritu y amor.
