1-. Asaltacasilleros

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El agua caía sobre mi cabeza y escurría por todo mi cuerpo hasta llegar a mis pies.

Seguía tan adormilado que no había notado que llevaba mucho en la ducha, no había ni si quiera notado los gritos de mi mamá

—¡Llevas mucho ahí Joey! ¡Ya sal! ¡Recuerda que tienes que ir al colegio!

Salí de la ducha y me vestí, me lavé los dientes y después de enjuagarme me miré al espejo, grandes ojeras yacían bajo mis ojos, eran tan oscuras que realzaban lo pálida que era mi piel, mi cabello desordenado y aun húmedo caía sobre mi frente dejando vista a mis pequeños ojos que hacian mas notorio lo enormes que son mis mejillas.

Después de ver mi imagen frente a el espejo, salí del baño sin nada más que hacer para favorecer mi aspecto.

Bajé las escaleras y mamá estaba recogiendo los platos, se veía tan estresada, desde que mis padres se divorciaron ella siempre esta estresada y se preocupa porque Sophia y yo estemos bien.

—Joey, cariño ya no alcanzas a desayunar, ¿te doy dinero?

—Así estoy bien mamá, puedo esperar al almuerzo

Se acercó a mi y me besó en la frente.

—De acuerdo mi valiente hombrecito, ya tienes que ir a la escuela, te cuidas muy bien, no dejes que te molesten pero tampoco te metas en problemas, te quiero mucho muñequito.

—Si mamá, también te quiero.

Tomé mi mochila y salí de la casa, Sophia siempre se adelantaba, la cosa está así, a mediados del año pasado mi mamá descubrió mis preferencias sexuales, exacto soy homosexual, mamá nos vió a Charles y a mi besandonos en mi cuarto, por lo tanto Sophia se enteró, gracias a ella todo el colegio lo sabe, mamá dice que la verdad es buena aunque duele, me encargué de perfeccionar esa frase, la verdad es buena, pero también es dura.

Llegué al colegio y caminaba por los profundos y molestos pasillos, los chicos acostumbraban a gritar cosas como "marica" "flor" "joto"  "asquerosa" y entre otras, las burlas hacia mi persona no han cambiado y no cambiarán, ¿Cómo lo sé? Cada día era peor que el anterior, por ejemplo, ayer me arrojaron plumas rosas y brillantina, hoy me arrojan toallas femeninas y tampones, es increíble como los maestros nunca dicen nada, esa es la difrenecia entre los que pueden pagar su colegiatura completa y los que estamos aquí gracias a las becas.

Cuando llegué a mi casillero vi a un loco golpeandolo y tratando de abrirlo, eso ya era mucho.

—¡Oye! ¡¿Qué te ocurre?!— empuje al asaltacasilleros y me paré frente a el y lo fulminé con la mirada.

Debo admitir que el asaltacasilleros es un chico hermoso, es alto y con lindo cabello castaño, igual que sus ojos.

—Tranquilo niño, solo intento abrir mi casillero.

Este idiota quiere tomarme el pelo ¿Qué demonios le parece tan divertido?

—No seas idiota, este casillero es mío.

Formulé la combinación y en cuanto abrí mi casillero un montón de polvo rosado salió disparado hacia mi cara directo de mi casillero.

El asaltacasilleros se río de mi por lo que acaba de pasar.

Me giré para verlo, se veía demasiado lindo riendo, su risa era linda, pero yo estaba molesto

—¿Qué te parece tan divertido extraño?

El rió y después habló

—Nada, nada, en otras cosas, soy Tayler Holder, soy nuevo y me dijeron que este será mi casillero

Le arrebaté la nota que llevaba en mano, que idiota, ni leer sabe.

—Este es el casillero 672 el tuyo es el de al lado.

Le di su nota y limpié mi ropa, o al menos lo que aún podía limpiarse de ella, le regrese su nota, revise mis libros dentro del casillero y todo estaba totalmente pintado de rosa no pude evitar soltar una mala palabra, detesto que este tipo de cosas me pasen a diario.

El asaltacasilleros o más bien, Tayler, guardó todo en su casillero y me miró, se rió y después se fue.

Sin duda este día sería más mierda que ayer.

Tome mis libros rosados y me fui a clase, y todas transcurrían igual, lento, aburrido y difícil, muy difícil.

Llegó la parte que más detesto del día, el almuerzo, todos los estudiantes juntos en la misma gran habitación, todos comiendo, conviviendo y bromeando.

El platillo de hoy spaghetti frío y puré de papa o eso parece, de postre exclusivo para el equipo de básquetbol, una guarnición de burlas a Joey Birlem.

Estaba sentado solo, como siempre, en eso los chicos del equipo de basquetbol pasaron junto a mi mesa, al parecer el chico nuevo se les había unido, ¿Cómo? Si el acaba de entrar a la escuela, debe ser tan bueno que lo admitieron, o pagó mucho, quien sabe, tenía puesta una chaqueta celeste que diferenciaba a los del equipo del resto, le quedaba tan bien, se veía más alto, se veía firme, y sus ojos, sus ojos castaños brillaban.

Sentí un fuerte golpe en la cara y frío en el pecho, escuche demasiadas risas y cientos de miradas sobre mi.

Tenía toda la comida embarrada en la playera y la bandeja en la cara

Cody Ryan, El Capitan del grupito de bobos había arrojado mi comida sobre mi y encima me golpeo en la cara con la bandeja.

—Eres un...

—¿Un qué? Birlem.

Me gustaría decir que no me intimidaba pero en realidad lo hacía

—Nada...

—Eso creí.

El y su grupito de bobos siguieron caminando y yo los miré, miré a Tayler, el me miró también, al principio creí que se sentía mal e iba a ayudarme, pero después me miró completo, puso una cara de asco y se rió a carcajadas y siguió su camino.

Todos seguían viéndome y ahora reían.

Me levante y tome mi mochila iba a marcharme pero me resbalé con la comida que había en el suelo y caí golpeándome en la cara con la mesa lo que hizo que mi labio sangrara .

Todos rieron más fuerte. Levanté la mirada al mismo tiempo que me levantaba y los miré, a todos y ví a Sophia en una de las mesas y se escondió entre sus amigas.

Dolía, dolía como todos se burlaban, dolía el golpe, dolía la decepción de Tayler, pero nada dolía más como la vergüenza que Sophia sentía y lo sentía por mi, corrí, corrí lo más rápido que pude hasta el baño de chicos y después de asegurarme de que no había nadie ahí y cerré con seguro, me senté bajo los lavabos y las lágrimas empezaron a bajar por mis mejillas.

Mi vida era difícil, todo gracias a que soy diferente, he visto en la calle chicos que también son homosexuales, qué sonríen en compañía de sus amigos, que se veían demasiado felices con sus parejas, de cierto modo me hace sentir mal el hecho de que mi vida no será así, tampoco puedo quejarme, hay chicos que ni si quiera sus padres los aceptan como son, pero a veces me pongo a pensar en todo lo que me ha pasado desde el día que todos se enteraron de lo que soy y me arrepiento de haber dicho la verdad, me arrepiento de haber confesado lo que en realidad soy y me preguntó ¿Por qué a mí?

Hola!
Si estan aquí muchas gracias!
Las quiero mucho niñas gracias por su apoyo
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