Han pasado varias lunas llenas desde que te fuiste de aqui, olvidando tu bufanda y una vieja y desgastada oración de invierno, las paredes cada vez más gélidas de esta cárcel de cristal deshacen mis ganas de seguir caminando.
A veces pienso que el temor más grande de morir es no saber cuál será el siguiente paso, bocanadas de humos sumergen mis pensamientos entre lentos y tristes llantos de media mañana.
Quisiera salir y ver el mundo una vez más, oír a los pájaros trinar, el sonreír de los niños, el olor maravilloso de un libro viejo o simplemente ver a la cara nuevamente a la preciada libertad.
Inyecciones, pastillas y algo de tabaco y alcohol son los vicios que aún me mantienen en estas 4 paredes donde fui mandado por las personas que más amaba, la noche cae y el tiempo avanza todos duermen y yo bueno yo aún compongo como cuando estaba cuerdo.
