Al subirse las persianas dejaron pasar los escasos rayos de sol que había a esas horas
-¡A despertarse!- dijo su madre
- Pero si sólo son las siete y media de la mañana!
-Si, pero si no salimos ahora pillaremos mucho tráfico y tardaremos más en llegar.
En ese mismo momento se acordó de qué día era. Se quedó en la cama sumida en sus ensoñaciones hasta que volvió su madre a recordarle que tenía que darse prisa porque en cuanto volviera su hermano de pasear al perro le recogerían al lado de la parada de autobús y partirían.
Ayer, después dela clase de teatro había ido al cine con sus amigas, por lo que había llegado bastante tarde a su casa. Le fue casi imposible desprenderse del sueño. Se dirigió hacia la cocina acompañada de su libro de misterio favorito, con la intención de desayunar un café frío y una insípida tostada que le había dejado su padre. La comida cayó en su estómago como una piedra.
Después de lavarse los dientes y ducharse, se vistió con su conjunto veraniego favorito: una camiseta marrón de manga corta y cuello ancho, unos pantalones cortos negros y unas sandalias con flecos.
Miró el reloj: le quedaban 15 minutos para prepararlo todo.
Decidió que iba a repasar las cosas que se llevaría: tenía la batería del móvil cargada, su Kindle, un par de libros y lo imprescindible: su mp4 para ir escuchando música en el viaje (ropa no llevaba ya que en su pueblo tenía de sobra)
Para entretenerse el rato que le quedaba decidió buscar su cubo de rúbik en el cajón de su mesita de noche cuando vio las dos fotos que allí tenía: una era con las amigas con las que había ido al cine la noche anterior, que se llamaban Marta y Rocío. En la otra foto aparecía con sus amigos del pueblo (que era allí donde iba) estaban todos y todas: Mireia, Daniel, Pablo, Raquel, Bea y Tensi. Sí, estaban todos. Bueno todos, menos uno, faltaba Mateo.
La voz de su madre desde la puerta de la casa la sacó de sus pensamientos:
-¡Aloña, date prisa que nos están esperando desde hace ya un buen rato!
-¿Ya?- Preguntó.
-¡Que sí, que ya! ¡Date prisa!-Contestó su madre, ya un poco enfadada.
Cogió los dos cuadros y los metió en la mochila, la cerró y salió corriendo hacia la puerta de la casa mientras se ponía las sandalias.
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No te fíes
Teen FictionDe repente, se abrieron las cortinas dejando pasar los escasos rayos de luz que había a esas horas. -¡Pero si solamente son las ocho de la mañana! -Ya, pero si salimos más tarde, nos encontraremos con demasiado tráfico En ese mismo momento, se acord...
