Capítulo 1

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El Brayan, La Yuli y La Jésica se volvieron ruido irrelevante cuando mi tiempo se ralentizó gugul veces y por la puerta comenzó a entrar un elefante hipotético mientras mi tiempo se retornaba exponencialmente a sus valores normales. Cautivome el elefante con su caminar irregular, ojos brillosos y el hecho de que estaba altamente personificado.

El elefante entró y, como si no existiéramos, pasó a nuestro lado sin quitar la vista del termo de tereré que había sido abandonado durante el auge del debate político que estábamos teniendo. Se cebó un tereré y se sentó a tomarlo en el césped, dejando el termo a su lado, dispuesto a revisar su celular con 8G.

El ruido que sentía empezó a aumentar de volumen y adquirir forma. Eran el Brayan, La Yuli y La Jésica habían avanzado en su discusión sobre las diferencias entre Macri Gato y Cristina Puta y estaban revisando sus implicaciones para la existencia de Macri Puta y Cristina Gato. Fue precisamente en este "gato" que La Yuli no pudo terminar su palabra y dirigió su mirada al elefante que estaba poniéndose los auriculares para escuchar música con el celular con 8G.

Se veía estupefacta mirando al elefante, como si su tiempo hubiera ralentizado y fuere a experimentar la primera etapa de mi trance. La Jésica y el Brayan seguían discutiendo, totalmente inconscientes de la ausencia mía y la de la Yuli en el intercambio de ideas.

La Yuli miró al grupo y luego me miró a mí. Supe que supo que ambos sabíamos que el otro había visto al elefante y los demás aún no. Miramos al Brayan, nada. Miramos a la Jésica, nada. Miramos al Brayan y entonces la Jésica se detuvo y comenzó a mirar el elefante. El Brayan aprovechó la ocasión para dar su opinión sobre la función de lealtad de la palabra gato a sus orígenes, ignorando el hecho de que seguía siendo el único en la discusión.

Luego mi tiempo aceleró, con los de la Yuli y la Jésica siguiéndome hasta que nuestros cuatro tiempos se estabilizaron mientras el Brayan terminaba de enunciar "¡Eh, vieja! ¿Quién se tiró un pedo?"

El Brayan, La Yuli y La JésicaStories to obsess over. Discover now