CAPÍTULO 1: LOS HERMANOS KURAN

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Ya habían pasado dos años, si dos largos años de la partida de lo hermano Kuran, después de todos los sucesos que habían ocurrido en la academia Cross, ellos ahora se encontraban viviendo en la mansión principal Kuran, esa en donde estuvieron viviendo con sus padres muchos años atrás, donde Yuuki, la pequeña Yuuki, había vivido encerrada para ser protegida de todos los demás vampiros y en cuanto a ella, la Princesa Kuran, ya era toda una vampiresa, ya se había acostumbrado a su condición de vampiro después de dos años, el primer año tuvo varios conflictos, en primer lugar el decidir querer ir a ver a Zero, si aquel prefecto con el que compartió tantas cosas e incluso llegó a querer demasiado como su hermano y también por otro lado estaba el adaptarse a beber sangre aunque su hermano le ayudó mucho en eso, siempre le brindaba la suya y por último el comportarse como toda una dama sobre todo para las reuniones que tenían de vez en cuando con otros vampiros y además estaba el seguir estudiando, cosa que también le aburría y sobre todo cuando pasaba tanto tiempo sola y encerrada en la casa. Pero ahora ella era feliz al lado de su hermano mayor, además él le seguía alimentando, únicamente él, pues así lo había dispuesto Kaname, incluso ahora Yuuki salía a dar pequeños paseos, su hermano ya la dejaba salir, era libre, era feliz, pero a pesar de todo eso extrañaba a su hermano adoptivo y a su padre adoptivo al igual que extrañaba en cierta manera ir a aquella academia y el hacer sus labores de guardia, eso siempre lo había extrañado, aunque ahora estuviera con la persona más importante para ella: su hermano Kaname.

Por su parte el mayor de los Kuran no estaba del todo feliz, la pasaba bien con su Princesa no podía negarlo, pero había algo, algo que le decía que ya no estaba completamente enamorado de ella, si, la quería y mucho, era su pequeña hermana finalmente y eso hacía que tuviese el instinto protector hacia ella y no dudaría en eliminar a quien intentara tocar aunque sea un cabello de Yuuki, no lo pensaría dos veces, eso lo tenía bien claro, al igual que disfrutaba cuando Yuuki estaba alegre, le gustaba consentirla incluso darle su sangre y es más el mismo había dicho a Yuuki que solo se alimentaría de él, pero siempre que le mordía recordaba un suceso, algo ocurrido tiempo atrás con quien decía odiar, con quien jamás pensaba compartir a su Princesa sangre pura, bien le había dicho varias veces a ese Nivel E que le dejaba vivir solo porque cuidaba a su pequeña Yuuki y solo por eso le dejó beber su sangre pura para que el no callera a la locura, pero todo era para proteger a su preciada Yuuki como se debía y el cazador Zero Kiryuu, sin remedio alguno, había aceptado. Kaname recordaba bien aquella escena, en la que era su habitación en la academia Cross, una y otra vez recordaba aquello sin evitarlo y siempre intentaba suprimir aquel sentimiento, si, Kaname Kuran estaba comenzando a amar a Zero Kiryuu, aunque aquel prefecto de seguro le odiaba más que nunca sobre todo por lo que le hizo a su hermana adoptiva, la había transformado en uno de los seres que más odiaba: un vampiro. Y no uno cualquiera sino que ahora ella era un vampiro sangre pura, eso era algo que nunca le iba a perdonar aquel joven peli plateado, pero haría algo sin duda alguna, Kaname Kuran deseaba ver a aquel testarudo joven que le odiaba.

Transcurría un día normal en la mansión Kuran, Yuuki estaba en la habitación de su hermano, no le gustaba estar sola en sus habitaciones, además le encantaba estar con Kaname. La joven Princesa Kuran iba vestida con un hermoso vestido en color blanco, el cual poseía un listón en rojo que adornaba su cintura y terminaba en un lazo que caía por la parte de atrás. Su cabello largo iba suelto pero peinado y caía graciosamente sobre sus hombros. Kaname por su parte vestía un pantalón largo negro a juego con zapatos del mismo color y una camisa a juego con el tono del pantalón cuyos dos primeros botones superiores se encontraban abiertos. El Kuran mayor estaba sentado en la silla de su escritorio leyendo un libro, mientras que su hermana estaba en la cama recostada boca arriba mirando el techo demasiado aburrida realmente y sobre todo por tanto silencio, además tenía un poco de hambre debido a que se habían levantado temprano, claro temprano acostumbrado para los vampiros ya que aun era de tarde y el Sol aún estaba en el horizonte.

La joven Princesa Kuran miró a su hermano detenidamente quería un poco de atención por parte del mayor, sobre todo después de haberla levantado temprano supuestamente para salir a dar un paseo, cosa que aun no habían hecho, por lo que con cuidado se levantó de la cama y caminó despacio hacia donde estaba su hermano para acercarse a sus espaldas y rodear su cuello en un abrazo.

"¡Oni-san deja de leer por favor! ¡Salgamos ya!...además tengo hambre..." –se quejó finalmente la menor apoyando su barbilla en el hombro de su hermano mientras le hablaba. Kaname por su parte apenas y despegó sus ojos del libro al escuchar el pedido de su Princesa. "Saldremos en un momento Yuuki...y si tienes hambre sabes que puedes alimentarte cuando quieras" –dijo despacio pero sin mirar a su pequeña hermana aun miraba las hojas de aquel libro. La joven Kuran no dudó mucho al escuchar a su hermano por lo que apartó un poco el cuello de la camisa por el lado izquierdo y así lamer la zona descubierta con suavidad y finalmente clavar sus colmillos que bien ya sabía usar y alimentarse de la sangre tan deliciosa y embriagadora que poseía su hermano. Kaname al sentir la mordida apenas se quejó dejando así finalmente el libro que mirara anteriormente, despacio fue cerrando los ojos y recordando...si, recordando aquel suceso con cierto cazador, últimamente cada vez que Yuuki le mordía ese recuerdo venía a su mente.

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Gracias por leer!

Anhelado reencuentro, anhelado amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora