1

2 0 0
                                        

Él me besa, yo lo beso, nos besamos. Pongo mis brazos alrededor de su cuello y acaricio su cabello. Él coloca sus manos en mi cintura. Esto es perfecto, me siento muy feliz con él.
Luego, una de sus manos cambia de posición, él intenta tocarme.

Me alejo golpe. Él me mira asustado, no me importa. Luego, me siento a un lado.
Mientras miro al horizonte, me paso las manos por el cabello, que está despeinado. Intento acomodarlo un poco.
Me pide perdón un par de veces pero no le presto atención. Lo acaba de hacer, me molesta bastante.
-Te has molestado, no quiero verte molesta.
Le dedico una mirada fría y me sigo acomodando el cabello.
El silencio se hace duradero, comienzo a preocuparme. Me fijo en él, tiene los ojos húmedos. Sus piernas están contra su pecho y sus brazos rodean sus rodillas, no me mira. Algo está mal.
-No estoy molesta- Enrealidad si lo estoy, pero no quiero que se sienta mal. No me responde; intento suavizar mi tono de voz -Mi amor, no estoy molesta.
-No puedo llorar, llorar es malo- Se está agarrando la cabeza con ambas manos, su voz tiembla.
-No llores mi amor, no llores- me acerco a él y le doy un beso en la mejilla.
Esto es mi culpa, si no le hubiera gritado...
Me abraza y siento que su cuerpo tiembla ligeramente, su respiración se agita, está llorando. Siento que algo se quiebra en mi interior.
-No quiero ser como esos chicos que han estado contigo- Cada vez me abraza más fuerte.
Así que es eso.
-No eres como ellos, nunca serás como ellos, te amo.
-No quiero cometer ningún error contigo.
No sé qué decir, me asusta decir algo incoherente. No puedo pensar bien en este momento.
-Ya no quiero ir al tanque.
El tanque, algo en lo que él había insistido tanto tiempo...

Todo lo que dice, lo dice sin mirarme. Por favor, mírame. Levanto su rostro para poder verlo. Un par de lágrimas recorren sus mejillas. Lo miro con asombro y miedo.
Debe de haberlo percibido, porque se seca las lágrimas inmediatamente con su polo.
-Olvida todo lo que acaba de pasar- No noto sentimientos en su voz.
No, no puedes pedirme eso. Y aunque quisiera, no lo lograría. Me quedo observándolo, tengo el corazón roto. Nunca lo había visto llorar, y quisiera nunca haberlo visto. Un sentimiento negativo aflora en mi interior.

-¿Por qué me miras así?- se ha dado cuenta que estoy mirándolo de manera diferente.
-Porque estoy preocupada por tí.
Las lágrimas amenazan con salir. Ahora soy yo la que va a llorar.
-Vamos, sonríe- Me atrae hacia él y me siento en frente suyo. Me mira fijamente, demasiado creo yo. Por favor, no me mires así. Algo sombrío aparece en sus ojos, temor. Me enfoco en mirar al suelo, el recuerdo de sus ojos llorosos pasa efímeramente por mi cabeza, cierro los ojos.
No puedo sonreír en un momento así, no después de lo que acabo de ver.
-Por favor, sonríe.
Percibo impaciencia en su voz, lo miro de reojo y bajo la mirada nuevamente. Me agarra fuertemente las muñecas, me hace daño.
-Sonríe.
-No puedo...- digo en un susurro.
-Sonríe- Su sonrisa a desaparecido.
Intento abrazarlo, pero pone resistencia, lo suficiente como para no poder acercarme, me obliga a mirarlo a los ojos.

Me siento triste; se me llenan los ojos de lágrimas y me muerdo el labio para no llorar.
Mantengo la mirada por un instante, luego, me lanzo a él rápidamente y rompo a llorar mientras lo abrazo.
Esto no está bien, no debo llorar frente a nadie, y mucho menos ante él. Empiezo a sollozar, esto se está saliendo de control.
Luego de unos minutos logro calmarme lo suficiente como para, al menos, poder respirar. Me arden los ojos y me duele la cabeza. Me alejo un poco y me encuentro con su mirada de nuevo.
-¿Qué pasó?- me mira preocupado. Preocupación, justo lo que no quería que sintiera. Bravo, he arruinado todo.
-Nada...estoy bien- Mi intento de sonrisa me delata.
-No sabes mentir...- titubea -...,como yo.
Me quedo callada, no se que decir. No quiero llorar de nuevo.
-¿Qué pasó?
-No sé- miento. No soy una persona que podría considerarse "explícita".
-Vamos, dime- suena más a una orden que a una petición. De todas formas, accedo a hablar.
-Verte así me hace sentir triste.
Lo que no he dicho no una mentira, pero tampoco es toda la verdad.
Me abraza, puedo sentir su calor nuevamente. Al parecer se siente mejor, o al menos, eso parece.
-Dame una sonrisa
Sonrío levemente.
-Quiero una sonrisa de verdad.
Rayos, me descubrió. Intento recordar algo chistoso y logro reírme un poco.
-Así me gusta.
Sonríe él también, todo rastro de llanto se ha borrado de su rostro.
Me agarra de la mano y me ayuda a levantarme.
Es hora de que me vaya; sin darme cuenta, me pasé de la hora en la que, se supone, debería estar en mi casa.
Me está hablando, pero no le estoy prestando mucha atención. Sigo pensando en lo que acaba de ocurrir.

No quiero ver esa mirada triste nunca más.

FragmentosWhere stories live. Discover now