Sonríe.
Ríe.
Ayuda.
Buenas notas.
Buena chica.
Esa era la vida de Rose Weasley.
Un sinfín de reglas que seguir, un sinnúmero de comparaciones que aceptar.
Todos esperan cosas buenas, las mejores notas, la mejor alumna, la más bonita, la mejor chica, prácticamente un Rose Weasley perfecta. Pero eso no existe.
Ella quería ser más que una buena estudiante, quería tener amigos verdaderos que la quisieran no por lo que tiene que ofrecer sino por lo que es, saltarse de vez en cuando una clase, ser rebelde, romper reglas, gritar, llorar, soñar. Quería vivir una vida llena de aventuras como las que leía en sus libros favoritos, enamorarse. Pero con lo único que se encontraba era con una vida llena de monotonía y expectativas que cumplir.
Cada día se encontraba entre la espada y la pared. Las personas esperaban algo de ella. Mientras que Rose solo podía romper sus sueños para cumplir los de los demás.
Si hacía algo mal decepcionaba a sus seres queridos. Si hacía algo que ella no quería hacer se decepcionaba a sí misma.
Estudia, estudia.
Las señoritas no gritan.
Qué bonita eres.
A veces solo quería perderse en sus fantasías y soñar despierta, pero rápidamente se olvidaba de eso para poder continuar con su vida. Ni en su mente podía ser libre.
Todos querían a una rosa sin espinas.
Todos, excepto él.
¿Quién iba a pensar que un Malfoy iba a ser la única persona que la aceptaba tal como es? Con defectos, errores e inseguridades.
Scorpius Malfoy aceptaba la rosa con espinas que era Rose Weasley.
-...el proyecto es en parejas.
Y ahí es cuando el salón explotó. Todos se levantaron deprisa tratando de ser los primeros en llegar hasta donde se encontraba Rose Weasley, es decir, hasta la parte de adelante del salón, en el pupitre número 1.
Es regla de oro, no escrita, que si hay un trabajo en equipo o parejas intentes escoger a a) tus mejores amigos o b) el/la más inteligente de la clase.
Y en este caso como el trabajo valía la mitad de la calificación final era obvio que la mayoría elegiría por lo seguro.
Mientras Rose Weasley trataba de salir de la multitud que invadía su espacio personal pudo escuchar, por encima de todos los gritos que pedían ser su pareja, como en el fondo del aula un chico reía suavemente.
La verdad la pelirroja no quería trabajar con nadie de ellos, odiaba trabajar en parejas o en equipos. Sabía de sobra que solo la buscaban porque ella terminaba haciendo todo el trabajo y lo peor es que ella no sabía decir no, más bien, todos esperaban un sí sonriente de ella. Y ella no podía quedar mal.
-¡A sus asientos todos!
Con el grito del profesor todos volvieron a regañadientes a su lugar, pero alertas para cumplir su misión de alguna manera y ser la pareja de la pelirroja.
Rose agradeció mentalmente al profesor. Aunque nunca le había agradado por un momento le adoró.
Se preguntó si el profesor la dejaría hacer el trabajo sola.
-Yo voy a designar las parejas.
Hubo una serie de quejas antes de que el profesor los volviera a callar con la mirada.
-Lamentablemente uno tendrá que trabajar solo.
Rose adoró todavía más a su profesor, segura de que ella sería ese uno.
Entonces empezaron a recitar los nombres de las parejas. Hubo quejidos, gruñidos, sonrisas y uno que otra "dame esos cinco".
Pero al final, cuando la gryffindor estaba segura de su éxito, terminó detestando a su profesor.
Todos se quedaron callados. No se escuchaba ni una respiración o un movimiento por miedo a la tensión que se sentía en el aula.
Rose Weasley y Scorpius Malfoy solo pudieron abrir sus ojos con mucha sorpresa.
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Una rosa con espinas
FanfictionRose Weasley, sin duda, para todos, es sinónimo de perfección. Bonita, inteligente, amable y humilde, por decir solo unas cuantas virtudes. Rose trabaja todos los días, a cada hora y a cada momento en ser lo que los demás quieren que sea: perfecta. ...
