¡Hola! soy Didi y soy un pequeño colibrí y mi mejor amigo es Daniel. Amo pasar el rato junto a él, nos divertimos como nunca cuando estamos solos. Me gustan los caramelos de chile, pero a Daniel le gustan los empalagosos, la verdad no entiendo porque, son demasiado pegajosos y asquerosos en mi opinión.
Daniel es el tipo de chico que los demás dirían... raro o loco, sus compañeros de clase dicen que se la pasa hablando solo y que eso no es normal, también que solo soy un ser imaginario que no vale nada, hay veces en las que me dá ganas de darles un gran golpe para que se les quite, pero el problema es que solo Daniel me puede ver, oír y hablar, si no fuera así les aseguro que los hubiera dejado con la cara desfigurada. Pero tengo que aceptarlo, soy imaginario.
También me gusta salir a pasear con él en las tardes, podemos ir a un parque que está cerca de nuestra casa y jugar, conocemos nuevas personas, y a veces les hacemos travesuras a la gente que suele pasar por ahí, pero todos los chicos me dan mala espina... no soy de esas "personas", si es que me puedo decir así, que confían en alguien muy rápido sin conocerlas bien... pues Daniel es lo contrario a mi, confía demasiado rápido en alguien y a la mera hora le pegan o se burlan de él, odio a este tipo de personas, enserio...
También aquellas que se hacen llamar "amigos" de Daniel, normalmente son los que más daño le hacen, ganan su confianza para después traicionarlo, todos le hacen bullying a Danny, me siento muy mal por él...
No se como le hace, pero a pesar de todo lo que ha pasado siempre lleva una sonrisa en su cara, es un chico muy fuerte, pero entiendo que los demás se burlen, nadie tiene amigos imaginarios a los 14 años. Para ser sinceros... lo admiro, yo no sabría que hacer en ese tipo de situaciones, para mi es perfecto.
Pero la pesadilla en la escuela cambiará, ya que sus padres quisieron cambiarlo a otro que se supone que está mejor que en el anterior; sinceramente ésto puede provocar más bullying del que recibía, no está nada mal ver cosas nuevas, pero no confiaré en los nuevos compañeros.
Estamos en su cuarto, Daniel esta sentado en el piso jugando video juegos, no suelo interrumpirlo, no le gusta que lo haga, dice que lo distraigo en las misiones, solo lo miro. De repente me entra una gran duda, ¿Qué pensará él respecto al cambio? Me animo a preguntarle, su respuesta no me impresionaba mucho la verdad.
—En realidad, es raro empezar desde cero en otro lugar, pero ahora puedo hacer amigos y olvidar el pasado en la otra escuela, ¿No crees eso?- lo dice muy emocionado mientras va apagando la consola, amo su expresión, aunque se que es lo incorrecto.
—Pero esos chicos no son de confiar, deberías pensar mejor con quién te relacionas, siempre te pasa lo mismo.
—No todos son iguales Didi, ¡No estés de amargado y ve el lado positivo!
—Por lo menos soy realista. —le contesté de mala manera, me arrepiento de haberlo hecho...
—No me gusta que siempre veas lo malo a todo, ¡Por lo menos intenta ser positivo en éste tema por una vez! —Se levanta muy enojado y sale del cuarto, parece que va a la cocina, es muy difícil hacer que se ponga feliz una vez se enoja.
Lo sigo hasta la cocina, intento que se ponga de buen humor, no me gusta que esté enojado conmigo, luego no se con quien comer caramelos ni tampoco jugar, me aburro estando solo.
—Vamos Danny, fue solo broma, vamos a jugar ¿va?
Daniel solo se me queda viendo, espera que diga algo, lo conozco.
—Uhg... ¿Enserio tendré que decir lo que pienso que es? —lo digo en tono molesto, Daniel solo mueve su cabeza diciendo que si.
—Ok, lo haré... puede que en la nueva escuela no nos vaya tan mal después de todo, son gente que no conocemos y no hemos visto, podemos hacer buenos amigos ahí, eso espero...
Veo en su rostro una sonrisa que me alegra ver, se ve súper bonito cuando ríe, es el Danny que conozco.
Está buscando algo en el trastero y arriba del refrigerador, se vé como si fuera algo valioso que ha perdido, creo que busca caramelos.
—Didi, ¿Has visto los caramelos? No los encuentro... —Veo que está desanimado, alguien los debió de haber agarrado.
—¿No los habías guardado en ese cajón?—Apunto con mi pequeña ala a un cajón que se encuentra en la parte de abajo del trastero.
—Eh... no lo se, deja checo. —Abre el cajón y empieza a buscar, veo que no encontró rastros de caramelos. —¿Es en serio? No hay nada...
—Si quieres podemos ir a la tienda que está cerca- agrego.
—Vale, ¡Vamos! —Va rápidamente a su cuarto y saca de su cartera un billete de $20, siempre guarda lo que sus padres le dan.
Vamos directo a la puerta principal, Daniel le grita a sus padres que al rato volvía.
—Má, pá ¡Al rato vuelvo, voy a la tienda con Didi rápido!
—¡Está bien hijo, cuidado! —le gritan los dos desde su recámara, han de estar viendo una película, no les gusta que los interrumpan mientras ven series o películas en la TV.
Ellos piensan que Daniel está loco por creer en mi, todos la traen contra él.
Salimos de casa y vamos rumbo a la tienda, en el camino vamos jugando a ver quien ve más carros rojos, le voy ganando por mucho, soy bueno en ésto, hasta que se me ocurrió preguntarle...
—Danny, y... ¿Cuándo empiezan las clases? digo.. saliste casi a mitad de curso.
—Empiezo a ir mañana, ¡Estoy muy emocionado! Quiero saber que me espera en ésta nueva escuela —Lo veo muy animado, si él está feliz yo igual, aunque... me sorprendí bastante, no esperaba que fuera tan rápido.
—!¿Qué, mañana?! es una broma ¿Cierto?
—Nop, no lo es~ Si fuera broma ¿Estaría emocionado? ¿No verdad? pues ahí lo tienes mi querido amigo, ¡jajá!
—¡Ya llegamos! - le digo interrumpiéndolo.
—Oh cierto, compremos caramelos.
Entramos a la tienda, Daniel compró dulces empalagosos y a mi me compró de chile, sigo sin entender por que le gustan los empalagosos, uhg.
Salimos de la tienda con una pequeña bolsa llena de caramelos, vamos comiendo unos por el camino mientras tratamos de evitar pisar las lineas del suelo, siempre gano ya que tengo la ventaja de volar, mis alas no son de adorno ¿saben?
Hace tiempo que no lo veía así, espero y mañana sea un gran día, no quiero que nadie arruine la felicidad de mi amigo, haría lo que fuera para verlo feliz siempre.
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Un gran amigo para toda la vida
Teen FictionDaniel es un chico de 14 años que no es como los demás, ya que a menudo sufre de maltrato físico y psicológico de parte de sus "amigos"; tiene a alguien a su lado desde que tenía 4 años, su nombre es Didi: un pequeño colibrí que es su amigo imaginar...
