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La Luna, el objeto más brillante del cielo nocturno, el que nos ha cautivado en demasiadas ocasiones, la presencia más esperada de la noche, la más importante. Podemos no ver estrellas en la oscuridad de la noche, pero no podemos ver un cielo nocturno sin el brillo particular de ella.
Ésta, no sólo ha iluminado  las noches en penumbra; también ha estado en noches de desveló de cualquier ser humano, ha sido testigo de hermosas declaraciones de amor y lágrimas desesperadas por recuperar lo perdido.
La Luna, tiene millones de historia por contar, pero no son suyas, no son algo que haya formado parte de ella, esta vez al fin tendrá su propia historia que contar.
La Luna acompañada de la Tierra, viajan juntas alrededor del Sol por la fuerza de gravedad que hace que sus cuerpos de atraigan y se mantengan unidos; ella ha influido para que la superficie de la Tierra sea como la conocemos ahora, juntas estaban bien, no había problema en ello. La Luna estaba enamorada de la Tierra así que continuamente creaba mareas con la ayuda de su atracción gravitacional para con ello lograr que el centro de la Tierra se desplazará ligeramente hacia ella y tener un momento con ésta. Todo iba viento en popa en su relación, todo lo que había hecho la Luna para la Tierra favorecía a esta última, pues al atraerla generaba un ángulo de 23.5 grados que le permitía un mejor clima y las diferentes estaciones del año; la Luna pensó que al fin tenía su historia, pero no fue así, no fue tan sencillo gracias al Sol. La Luna le tenía gran envidia, el tenía lo que ella no; luz propia, y aumento aún más cuando éste, en uno de los recorridos que realizaba con la Tierra posó sus ojos en ella. El Sol comenzó a crear mareas tal y como lo hacía la Luna aunque surtía sólo la mitad del efecto que la otra lograba, a pesar de ello la Tierra se alargaba en dirección al Sol.
La Tierra comenzó a preferir el brillo natural del Sol que el reflejo de éste  a través de la Luna; una vez más el Sol tenía lo que ella quería y no podía permitírselo, así que le declaró la guerra y ambos compitieron por la atención de su amada.  Comenzaron a crear mareas cada vez más altas para que así la atracción hacia ellos fuera mayor, las mareas sólo consiguieron desestabilizar las aguas de la Tierra y estropear su clima, todo en esta era un caos gracias a la batalla entre el satélite y la estrella; por ello decidió no estar con ninguno de los dos y sólo recibir las pequeñas mareas que la favorecen y no más.
El Sol y la Luna al saber la decisión dejaron la batalla y quisieron ignorarse el uno al otro, no lo lograron.  Por extraño que parezca al salir el Sol, este extrañaba a la Luna y lo mismo pasaba con esta que extrañaba al Sol.
Quizá sólo era que se habían acostumbrado a pelear y competir, o eso fue lo que creyeron. Cada que el Sol le brindaba su luz a la Luna para que esta logrará brillar, ambos se sentían completos cuando sucedía.  Ya no importaba que el brillo no fuera propio de la Luna, ni al Sol le importaba compartir su luz; era una forma de conectarse, sentir que estaban cerca el uno del otro, una declaración de amor en silencio.
La Tierra notó lo que sucedía entre sus antiguos pretendientes y aprovechó cada oportunidad que tuvo para hablarlo con cada uno de ellos, claramente ambos negaron el sentimiento, principalmente por los problemas que tenían para estar juntos, se necesitaban pero no había manera, todo estaba en su contra.
Una ocasión la Luna decidió pronunciar en voz alta sus sentimientos; al meterse el Sol y salir la Luna, ese pequeño instante que tenían sólo para ellos fue aprovechado y dijeron lo que sentían por el otro.
Felices por que el sentimiento fuera recíproco esperaban su momento a solas todos los días.  No necesitaban demasiado, el verse frente a frente lo era todo.
Y aunque científicamente sólo hay seis emociones: felicidad, tristeza, sorpresa, irá, miedo y asco; en ese momento ninguna de ellas era suficiente para describir como se sentían. 
Pero llegó el momento en que la Luna ya no se conformaba con ello.
Una noche en la que se lamentaba por no tener más tiempo con su amado escuchó un llanto, era la primera vez que ponía atención a las historias de los habitantes de la Tierra; desde que se enamoró del Sol ya no tenía ojos más que para éste. Sabia que las personas lloran de alegría, cuando están asustados o tristes, este sin duda era de tristeza. La súplica llamó su atención; era justo lo que ella pedía para su relación: tiempo para estar juntos, que sin importar su naturaleza pudieran amarse sin ninguna limitación.
El llanto pedía que su relación no fuera prohibida, que la gente no fuera tan prejuiciosa y los dejará ser felices juntos, que su familia le permitiera ser feliz con alguien de su mismo sexo.  Su relación al igual que la de la Luna, iba en contra de lo establecido pero no podían permitirlo.
Juntos David y la Luna, se lamentaban en medio de la noche; hasta que cesó el llanto del humano; este proclamó hacia la Luna: “haré lo necesario para estar con él, si no es en la vida, estaremos juntos en la muerte”.
Las palabras quedaron impregnadas en su memoria, si un par de humanos eran capaces de luchar hasta el fin para conseguir su felicidad ¿Por qué ellos no?
La mañana siguiente al verse frente a frente con el Sol, le hizo una propuesta la cuál aceptó sin titubear, al fin estarían juntos, sólo había que esperar.
Ésta era la última Luna que estaba sin su Sol, la última Luna solitaria en la oscuridad.
En la Tierra David esperaba a su amado, él debería haber llegado hacia 5 minutos, pero intentó relajarse, Ed no lo dejaría, lo quería lo suficiente como para abandonarlo.  Y entonces llegó cuando el Crepúsculo comenzaba a aparecer; sin decir nada luego de besarse y tomados de las manos caminaron entre la arena con dirección al mar, no había duda en lo que hacían, estaban seguros de que era la única alternativa para ser felices.
Los rayos del Sol se posaban en sus rostros, fue entonces que la Luna hizo su última aparición, cuando los cuerpos de ambos muchachos estaban por terminar de hundirse, la Luna se desplazó por el cielo hasta cubrir por completo el Sol.
Un eclipse solar fue lo último que vieron los ojos de David y Ed, su ultima luna; así iniciaba su historia de amor.
Al unirse, la Luna y el Sol murieron para estar juntos, dejando espacio para el renacer de un nuevo satélite y una nueva estrella.
Dos amores morían para hacerse inmortales, sin reglas, personas o la naturaleza misma que se opusiera.
La Luna al fin tenía su historia, aunque nunca más pudiera contarla en una triste noche, en penumbra.




 

                              FIN♡

Última Luna♡ (cuento corto)Cerita yang bikin terobses. Temukan sekarang