capitulo 1

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Había ido con mi mamá al supermercado, A los ojos de un niño solo se veía un gran supermercado, con sus pasillos amplios, estantes bien organizados y por supuesto sus productos. Pero lo extraño era que no había ninguna persona, mi mamá estaba nerviosa, pálida y un poco temblorosa. Estábamos en la sección de carnes lo recuerdo bien, habían moscas, cuando era niño no le tome importancia a ese detalle hoy en día solo me parece curioso, en fin me había descuidado solo un momento...

Mi madre desapareció de un segundo a otro, era un niño de 7 años, pequeño en ese entonces no era muy alto. Buscaba a mi madre pero no había nadie es como si me hubiera abandonado en ese lugar, increíblemente recuerdo muchos de los detalles en mi niñez, recuerdo que al acercarme a los cinco mostradores del supermercado habían figuras, altas, delgadas de color negro como ver al vacío de un poso muy profundo, con sonrisas en sus rostros, grandes sonrisas era lo único, lo demás no estaba. Estaban paradas firmes, esperando como si su principal motivo no era atender a los "clientes". Recuerdo que me acerque un poco más a los mostradores, las cinco figuras altas voltearon a verme al mismo tiempo, se quedaban ahí mirándome sin moverse con esas sonrisas creciendo poco a poco, sentía que me atrapaban, que caía en brazos largos, oscuros y delgados con garras muy largas, pero ni aun así no se movían de sus lugares, intentaba buscar sus ojos pero no los encontraba pase tres minutos viéndolos fijamente pero sentía que fueron diez minutos, corrí buscando a mi madre asustado no quería ver atrás...

El supermercado está iluminado pero aun así no había nadie mucho menos iba a regresar con esas figuras ahí, mientras corría sentía frio, muchos pensamientos tristes venían a mi mente.

-Mamá!!! -gritaba, desesperado por encontrarla a mi madre...

No la encontré...

Hasta que vi dos puertas muy grandes que según recuerdo estas llevan hacia la parte trasera del supermercado; no era algo muy común que un niño viva ese tipo de experiencias. Tenía miedo pero no estaba seguro de atravesar esas puertas gigantescas o salir por la puerta principal, pero para ello tenía que pasar por esas creaturas otra vez...

Decidí irme a mi casa, pensaba ¿cómo pasar con esas cosas ahí? cuando llegue a los mostradores solo había una figura de esas... -¿las otras cuatro donde se habrían ido? - lo pensaba. Me acerque a la puerta para mi desgracia esa figura estaba en el mostrador que más cerca está de la salida de esas puertas que al acercarse se abren. Había mucho silencio pero cuando más me acercaba a esa figura se escuchaba unos murmullos que crecían, pero no pare para observarla. Seguí caminando sin tomarle importancia, pero esta tenía algo diferente, esta no estaba sonriendo...

Mis piernas dejaron de caminar...

Me quede congelado justo a su lado, se veía deprimida, pero los murmullos que se escuchaban se callaron como si dejara de lamentarse y a pesar de estar como a dos metros de esa cosa podía ver su silueta. Mujer alta, delgada con largos brazos y piernas delgadas también, con garras, tenían el pelo largo negro con una cola de caballo y un cepillo en frente, con la piel negra, más negra que las alas de un cuervo, más que la noche misma, bueno al menos eso se le notaba aunque le faltaba esa sonrisa demoníaca que sería capaz de penetrar la oscuridad ya que su rostro no tenía.

Al estar perplejo, observándola y ya no se escuchaban esos lamentos, había uno de esos silencios rotundos que cuando escuchas con claridad en la noche, a esas horas en las que ya no se escucha el ruido de los vecinos ni el ruido de algún auto se escucha un zumbido penetrante y agudo. Esa cosa volteo su cabeza hacia mí y de repente me sentí solo, triste...

La cosa abrió su boca...

Las luces del gran supermercado se fueron, con su cabeza sin rostro mirándome se queda una foto mental, cuando se fueron las luces solo escuche gritos de mujeres, desgarradores como si su hijo muriera frente a sus ojos de una manera dolorosa y enferma que el dolor que emana de su pecho apenas lo puede contener, como si la cosa más macabra, retorcida y tenebrosa de su mente saliera para perseguirla. Al escuchar esos gritos corrí despavorido.

BercazarTempat cerita menjadi hidup. Temukan sekarang