Una noche, un cuento, una historia, o un poema normalmente triste, así era como pasaba las últimas horas del día aquel joven cuyo nombre no recuerdo ni es realmente importante para lo que te voy a contar, con que conozcas una pizca de su pasado y su realmente increíble final bastará para que quede asombrado, toma aire y disfruta de esta fantástica anécdota.
Ahí se le ve, sentado en su escritorio escribiendo lo que parece ser alguna historia, puede que otro cuento, al fin y al cabo es lo único que le apacigua tras tener que soportar la dispar sociedad que le rodea, él es creatividad y sueños, mientras que para los demás lo único realmente importante es trabajo y el estudio, si destacas en repetir tareas como una fotocopiadora serás considerado alguien increíble, mientras que siendo creativo te llaman demente, y para combatir tanta incomprensión sólo quedan los cuentos propios y las leyendas creadas en tiempos pasados, de repente reciba una llamada, ni sus padres se toman la molestia de marcar su número, así que cuanto menos sorprendido mira la imagen de que le llama, su expectación y sorpresa aumentan al ver a una chica con una mirada aparentemente pérdida que le hace sentir indigno de presenciarla, y un rostro en parte recubierto por estrellas, y tras despejarse un poco de esa sorpresa, a un par de instantes de contestar a esa maravilla, la chica cuelga, quien era se pregunta al joven mientras se detiene el universo para dar lugar a miles de maravillas que se le ocurren tras ser espectador de la fantasía en la realidad, acomoda su ropa de un estirón y tras coger una libreta, un bolígrafo y olvidar sus llaves, sale a buscar a la chica, tras cruzar la puerta de su casa encuentra a la pequeña que le dejó maravillado, en ese momento ella le da la mano, y lo que ve al mirar sus mejillas repletas de constelaciones, es una vida pasada, en la que la joven, sentada en un trono y tratada como una diosa, era cubierta de regalos, pues enamoraba a pueblos enteros con su simple presencia, y no se apreciaba ni un ápice de felicidad en su rostro, pues la falta total de cariño, afecto y amor real le proporcionaba una tan profunda como constante depresión, al ver al joven pensó que pasaría igual que con todas las personas que tenían la gracia o infortunio de conocerla, pero al cruzar sus miradas denotó una calidez inmensa, y tras la sumergirse en mirada de niño que le había dejado embelesada, sintió un tierno corazón, y así es como aquella eternidad de pena y desesperación quedo destruida por un flechazo de cupido, y así empezaron a transmitir y recibir el amor, un amor verdadero, que prometía infinidad.
La pareja no podía estar más feliz, ni el paso del tiempo parecía ser capaz de enfrentarse a su amor, hasta que un día, acompañando al amanecer, surgió el mayor inconveniente posible, el destino, la joven enamorada no sólo fue tratada como una divinidad en tiempos pasados, sino que era una diosa, la hija del mismísimo emperador del cosmos, que lleno de rabia por que el amor de su hija fuese no solo un humano, sino único que desobedecía y repudiaba su mandato de esclavitud y monotonía, de uno de los planetas que había dotado de vida, a sí que después de despojar al joven de todas sus posesiones y bienes, se llevó a su hija a un lugar inalcanzable para cualquier humano en vida, el firmamento, convirtió a su pobre hija en un puñado de estrellas, condenándola de esa forma, a ver durante años el amor que tuvo que abandonar por un desesperanzador destino
El joven, indispuesto a renunciar al mayo amor que se había posado sobre el universo, rezo a miles de deidades, busco y busco maneras de hablarles y viajo por cientos de templos, algunos de muy complicado acceso, y después de días sin alimento, recorriendo casi todos los lugares en lo que podrían ser atendidas sus plegarias y suplicas, cuando solo iluminaba un ápice de esperanza en su pequeño y gigantesco corazón, consiguió comunicarse con el dios de las estrellas, al cual le pidió que devolviera a su amada a la tierra, viendo que la negación le presentaba de nuevo el camino, decidió lanzarse junto a su falta de cordura y decirle a aquella divinidad si podía repetir el hechizo y transformar al joven en estrellas, él no quería correr el riesgo de tener que enfrentarse al emperador, pero puesto que el riesgo en aquella tarea era nulo, y que realmente deseaba eliminar la distancia de tal increíble amor, decidió aceptar
Tras unos instantes, el universo se movió, y un haz de luz rodeo al chico, el joven ascendió al cielo, donde en forma de constelación vive junto a su amor, siendo tan increíble este, que forman un gran lugar en el universo
Escrito por Christian Andujar
