El miedo es una parte fundamental del hombre, o al menos eso es lo que yo creo.
No se los voy a negar, yo siempre he sido una persona que se asusta con todo, nací con el miedo a mi lado. En el momento del parto yo represente la luz y mi miedo fue la oscuridad, nos fusionamos y creamos un solo cuerpo. Él nunca me abandono.
Recuerdo mis primeros temores, puedo decirles que muchos de ustedes compartirán los mismos miedos que yo: miedo a la oscuridad, fantasmas, demonios, soledad etc. Cuando somos niños, el miedo más común es la oscuridad; demonios y brujas que salen de esta inmensa oscuridad, acechándonos para tomarnos desapercibidos y raptarnos a un mundo oscuro, un infierno del cual nunca regresaríamos con vida. Es por eso, que todos en nuestra infancia, dormíamos en posición fetal, cobijábamos nuestros pies para no ser jalados por algunas horribles y verdosas manos, tratábamos de no dejar caer nuestros brazos sobre el borde de la cama. ¡Oh dios, que miedos son los que nos persiguen en nuestra niñez! Valerosos son los que enfrentan a esos demonios y logran recuperarse con el pasar de los años.
Recuerdo que toda mi niñez y adolescencia compartía la cama con mis padres; en la niñez orinaba la cama por culpa del miedo, en la adolescencia me movía y gemía ante terribles pesadillas que se albergaban en mi subconsciente.
Gracias, papá, la hermosa cama que me compraste para poder dormir sin tener que molestarlos con mis movimientos bruscos. También te agradezco que la pusieran en la habitación con ustedes, para cuidarme....y también doy las gracias de tener una cama para mí mismo en una edad importante: la adolescencia ya me causaba mis primeras erecciones.
Mi adolescencia fue normal, los miedos sobre criaturas de la noche, brujas y demonios seguían albergándose en mí...hasta que nuevos temores (un poco más reales) llegaron a saludarme: Muerte, ataques, violación y daño.
Luche como no tienen idea, logré por fin tener mi propia habitación. Al principio dormía con la luz encendida, después solo dejaba la tv encendida y la programaba para que esta se apagara cuando yo estuviera muy lejos, en un sueño profundo el cual me alejaba del miedo y la desesperación. Al final, logré dormir sin ningún tipo de luz encendida, la oscuridad y yo logramos un acuerdo; pudimos convivir en paz.
Pasaron los años, ya tengo 21 años y logré disminuir ese miedo que me estuvo acechando por un gran tiempo de mi vida. Estoy en mi habitación, el reloj digital de mi computadora marca las 03:17 am, estoy haciendo un trabajo de universidad mientras tomo un gran vaso de agua fría en esta calurosa madrugada de verano. Si algo tiene que saber de mí, es que me encanta beber demasiada agua, lo malo es que tengo una vejiga muy pequeña y cada cinco minutos voy al w.c a orinar, este momento no fue la excepción. Me levante de la silla y traté de dirigirme al cuarto de baño, en ese momento mi celular sonó.
"No sabía que era una película para mayores de edad, mi hermano quería verla y pensaba llevarlo". Era el mensaje que mi amigo Aarón me había mandado. Solté una pequeña carcajada y respondí el mensaje.
"Creo que es más que obvio, el remake de Evil dead es solo para adultos. Tendremos sustos y gore solo para nosotros dos".
Y así, las ironías de la vida: SOY UNA PERSONA COMPLETAMENTE ASUSTADIZA QUE AMA EL GENERÓ DEL TERROR. SOY UN SADOMASOQUISTA QUE GOZA ANTE EL TEMOR DE SER ACOADO Y RAPTADO POR AQUELLO QUE SE ENCUENTRA ENTRE LA OSCURIDAD Y LA NOCHE.
"Ahora si me permites, necesito orinar, Regreso". Envié un segundo mensaje y me dirigí a orinar.
Abrí la puerta, un pequeño y fugaz flashback me vino a mi mente. Un pequeño yo de seis años se negaba a ir al baño por las noches, este orinaba la cama y sus padres lo regañaban; Un pequeño de diez años salía rápidamente de la habitación a altas horas de la noche a prender la luz de la sala, rápidamente, corría hacia el pasillo y prendía una nueva luz, de nuevo, corría hasta el cuarto del baño y prendía la luz nuevamente: Al regresar a la habitación, mis piernas corrían los más rápido posible antes de ser alcanzado por esa cosa.
El miedo estaba ahí otra vez.
Con un poco de frio y el cuerpo paralizado, mis dedos estaban a unos escasos centímetros del interruptor de la luz del pasillo, miré que era iluminado por la hermosa y plateada luz de luna que se filtraba a través del vidrio de la puerta que daba al patio. Ahí estaba él.
Una sombra de gran tamaño se proyectaba a la mitad del pasillo.
Eso era imposible, nadie estaba en casa, mis padres habían salido a una boda a la que no pude asistir. El único en estar en casa soy yo....y esa cosa.
Unos puntos empezaron a brillar en lo que yo sabía que era su rostro, una línea horizontal empezaba a brillar poco a poco: era su sonrisa.
¿Alguna vez sus padres los han dado por locos tras contarles sobre alguna criatura de la noche? Ya sabe, el coco, el monstruo del armario, la cosa que está debajo de nuestras camas. Para mí era la cosa del pasillo.
El sudor frio corrió por mi cabeza, me gripe y trate de correr hasta llegar a la habitación. Como sabrán, no lo logré. Esa cosa me tenía atrapado, su mano oscura me cubría mi boca. Lloré.
Me sentía agobiado y todo a mi alrededor se distorsionaba. Mi mente generaba algún tipo de música espeluznante y demente que me ponía más nervioso.... Fue en ese momento que escuché su voz pronunciar la más simple onomatopeya: BOoH!
Mi vejiga no resistió más y se vació en el pasillo.
Ese ser, mi miedo...él sonrió diabólicamente con una sonrisa blanca que alumbraba junto con sus ojos plateados a su larga y negriza figura. Convulsione y me paralice, de mi boca emanaba espuma y yo...
Mis padres me encontraron alrededor de las 5:00 am, mi madre grito de agonía al verme tirado en el piso con una expresión de horror. Mi cuerpo estaba completamente tenso y pálido.
Podría contarles lo demás pero eso es más que obvio; muerte ante un posible shock provocado por un gran susto. La gente nunca entenderá que en esta vida existen cosas más allá, cosas que solo ciertas personas podemos ver y que los demás se niegan a creer.
Y ahí estaba yo, muerto, el miedo que alguna vez vino al mismo tiempo que yo a esta vida vino a reclamarme. Odiándome por haberlo abandonado. Ahora estoy con él, en las llamas del infierno, junto con más personas que han sido hostigadas por esos seres nocturnos que nuestros padres se niegan a creer
Y a ti ¿Qué es al que le tienes miedo?
