Narra Layla
Estacione mi auto en aquel callejón solitario frente a la puerta negra de metal, tome un segundo para despejar mi mente antes de entrar. Saqué las llaves del auto tome mi bolso y salí. Los tacones que trago puestos sonaban firmes con cada paso que daba. Toque la puerta tres veces lentamente, no tardaron mucho en abrirme. En cuanto puse un pie dentro visualice tres tipos, uno me apuntaba con su arma otro tomo mi bolso y el tercero me comenzaba a revisar cada parte de mi cuerpo, algo que me molestó mucho pero me tenía que aguantar.
- Esta limpia - dijo el manos largas.
- Limpio - el segundo tipo me regresó mi bolso.
- Pasa. El jefe te está esperando. - el primer sujeto bajo su arma y me señaló el camino.
No dije palabra alguna, camine con la frente en alto sin hacer ni un sólo gesto. Iba por negocios no de visita y no perdería ni un minuto ahí.
Llegamos a unas escaleras muy angostas y subimos un piso, al llegar habían seis habitaciones, tres en cada lado. Caminamos a la última habitación del lado derecho y ahí se encontraba el "carnicero".
- Bienvenida, gustas un trago cariño? - su repugnante cara con piel arrugada y manchada me daban asco. Sostenía un cigarrillo entre los labios mientras estaba sentado con los pies sobre la mesa de madera.
- Vine hacer negocios no a tomar un trago "cariño" - me mostré sería y fui directo al punto.
- Bien, y que buscas?
- Necesito carne fresca. - dije mientras di dos pasos al frente y con una sonrisa tranquila en el rostro.
- Y que tipo de... carne quieres? - el jefe bajo los pies y se recargo en su mesa mientras exalaba el humo de su boca.
- Una... joven... blanca... delgada... Y con cabello negro. Tienes algo? - Pase mi uña por la orilla de la mesa lentamente mientras daba la descripción.
- Me parece que tengo lo que buscas - el jefe sonrió y me miró fijamente a los ojos por un minuto. - Gachu! Lleva la a ver la mercancía.
Salimos de nuevo al pasillo y abrió la segunda puerta del lado derecho. Dentro habitados camas y una ventana cubierta con tablas, en una cama estaba una chica peli roja completamente drogada con las manos atadas a la cabecera y sin pantalón ni ropa interior sólo tenía una sábana encima. En la segunda había una... una niña de no más de 12 años parecía estar inconciente y también estaba atada. En un rincón había una chica echa un óvalo llorando.
Es ella...
- Muestra me a ella.- la señale. El tipo se acercó y la tomó del cabello bruscamente, ella comenzó a gritar y paralizar.
- Es nueva aquí. Aún no la hemos domado.
- Me gusta... la quiero.
- Segura? No quieres ver a las demás?
- Ella cumple con mi requisito. No necesito ver más.
- Como quieras. - el tipo se encogió de hombros y la sacó a rastras. Ella siguió gritando tanto que la niña despertó y me miró directamente a los ojos.
- Ayuda me... - sollozo- ayuda me por favor... - lágrimas caían por sus mejillas.
Regrese con el "Carnicero" a terminar el negocio mientras que a la chica que pedí le tapaban la boca con un pañuelo y segundos después se desmayó.
- Cuanto quieres por ella? - él volteó a verla por unos segundos, tomó una bocanada de su cigarro y me miró.
- Dame 300 grandes y es tuya.
- No juegues conmigo. Te doy 250 por ella.
- Hhahha 290 y se acabo.
- Hecho. - cerramos el trato con un apretón de manos y deje caer mi bolso sobre su mesa.- 250 ahora y los 40 restantes te los depósito en cuanto la suban en mi auto.
- Bien. Primero contaré el efectivo... - saco una máquina y comenzó el conteo mientras envié un mensaje a Sebastián para que depositara 40 grandes en la cuenta del carnicero en cuanto estuviera en el auto.
Después de media hora ya nos dirigimos a la salida, uno de ellos iba saliendo de una habitación y pude ver a otras tres chicas más sólo traían ropa interior y estaban golpeadas. Tenían moratones en todo sus cuerpos y voltearon a verme, una de ellas se hizo notar más, tenía el labio partido y con sangre saliendo de el, tenía un ojos coló azul que sus lágrimas parecían salir de los mares que tenía como ojos. Sentí una gran impotencia, quería matar a todos estos cantones y sacar las de este infierno a todas, pero no podía, si lo hacía pondría en riesgo no sólo mi vida si no también la de Any primero tenía que sacar la a ella y después buscaría la forma de ayudar las. Subieron Any a mi cajuela y voltie a ver al carnicero que me miraba desde la ventana. Miró su móvil un momento y una sonrisa apareció en su rostro. Hizo señas a sus secuaces y me dejaron ir con ella.
Llevaba 45 minutos manejando y no había momento en el cual no quisiera regresar por esas chicas.
Llegue a la cabaña donde se encontraba Joaquín un amigo mío que conocí en una de mis peores épocas, el fue como un ángel para mi cuando me daba comida y alojó en su casa en esos días, Any es su única hija.
Baje del auto y abrí la cajuela, Joaquín no tardó en salir con las manos temblorosas y los ojos echos agua. Any tenía los ojos inchados y sollozaba, no se podía mover porque tenía amarrados los pies y manos también tenía un trapo que cubría su boca.
- Mi niña! Mi niña! Donde esta mi niña!? - se asomó a la cajuela y al ver a Any sus piernas le fallaron que tuve que sujetar lo para que no cayera. - Mi niña! - de inmediato comenzó a desatarla.
Joaquín no dejaba de abrazar a su hija y ella sólo lloraba en sus brazos y aunque esa escena me distrajo por un momento, los rostros de aquellas chicas no dejaban de aparecer en mi mente.
Porque no nos ayudaste...
El viento chocó contra mi rostro y los árboles se movían dejando caer sus hojas.
Porque nos dejaste morir...
Voltie a mi alrededor y Joaquín y Any ya no estaban tampoco mi auto ni la cabaña, estaba sola a mitad del bosque. No había luz de sol la neblina comenzaba a caer y se me dificultaba ver.
Nos torturaron...
Nos violaron...
Nos hicieron cosas horribles...
Nos dejaste morir...
Sus voces parecían susurros combinado con el viento, corrí por el bosque buscando la cabaña o mi auto pero no los encontraba.
- Lo siento... tenía que salvar a Any. No podía hacer nada!
Mentira...
Mi corazón palpitaba fuerte y mis brazos temblaban, las lágrimas humedecian mi rostro y me costaba respirar. Mi pecho subía y bajaba mientras miraba todo a mi alrededor.
- Le avise a la Policía de su ubicación. Dijeron que iban en camino... Que las sacarían de hay.
MENTIRA...
Y entonces las vi... estaban ellas paradas frente a mi. Con moretones y ensangrentadas, algunas ya se les veía muy delgadas y demacradas. La piel se les veía sin color y sus miradas eran de dolor y tristeza.
La niña ya no se veía igual, ahora tenía una ceja abierta y todo su ojo inchado con un color morado su mentón también estaba inchado y en su brazo izquierdo tenía varios pinchazos en las venas.
Tu nos dejaste morir...
No... No, no, NOOO!!!
Abrí los ojos y encendí la luz de la lámpara de noche que estaba aun lado de mi cama. Me encontraba en mi cuarto, tenía la frente llena de sudor y mi pecho subía y bajaba bruscamente, tome mi almohada y la apreté contra mi cuerpo. Mi sollozo era lo único que se escuchaba mientras mi alma se despedazaba cada día más.
Es sólo una pesadilla, una pesadilla más...
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Las mil y un pesadillas de Layla
Mystery / ThrillerLayla a vivido hasta lo más horrible que puede existir. Ella y sus amigos tienen un pasado peligroso y muy oscuro, por ello el ser felices y tener una vida normal es algo que no existe para ellos. Los tormentos de sus pasados no los dejan. Pero pue...
