¿Qué puedo decir de mí? La verdad es que soy un chico que le gusta la tranquilidad, estar acostado en la cama hablando con mis amigos por WhatsApp o viendo vídeos de YouTube y aveces jugando algún que otro juego en mi dispositivo móvil. En el instituto no tengo nada de eso, solo caos, ruido y más ruido. Tal vez se deba a que aún no me he acostumbrado al los institutos en Nueva York o tal vez por qué he ido a parar al peor de todos pero sea como sea me tocaba aguantar 1 año entero antes de poderme cambiar de instituto. ¿No os lo he dicho? Mi nombre es Néstor y soy un chico Dominicano que con 16 años ha vivido la mitad de su vida en España, vida la cual estado siempre llena de traslados, desde el pequeño municipio de La Caleta en Santo Domingo (República Dominicana) hasta Valladolid (España) y ahora Nueva York (Estados Unidos).
Bien, como os seguía diciendo en mi instituto solo hay caos y ruido pero como en todo infierno siempre hay una luz de esperanza aquella chica desde luego era la mía. La primera vez que la vi fue en el comedor del instituto y desde ese momento quedé impactado por su belleza tanto fue así que enseguida le pregunte a un amigo información sobre ella. Él me dijo que era una chica del mismo país que yo y que llevaba en este instituto desde inicios de curso pero que faltaba a clases frecuentemente por motivos desconocidos. Yo me quede con cara de bobo diciendo que sí a todo lo que el me decía pero sin quitarle ojo de encima a la chica. La chica físicamente era increíble, Bajita, pelo negro y largo, nariz fina, mofletes regordetes, labios pequeños, y no era ni delgada ni gorda estaba en su peso ideal, con curvas, con chicha para agarrar. Yo me quede mirando sus ojos por un rato mientras mordía una manzana cuando de repente como si mi mirada fuese un rayo láser que le estuviera molestando giró la cabeza y me miró a mi. Yo en ese momento gire la cabeza rápidamente y casi me atraganto con la manzana.
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Unas vacaciones no tan deseadas.
Teen FictionEsas vacaciones son lo mejor y lo peor que me ha pasado.
