Normalmente los días en el pequeño pueblo de Doncaster eran de lo más tranquilos, y cualquier noticia -por más insignificante que fuera- se sabía en todo el lugar en cuestión de un par de horas, sin embargo hoy era un día emocionante y relevante.
La noticia de la semana era la venta de la casa de los Wholpore y la llegada de la familia dueña de esta, todos enloquecían mientras hacían especulaciones, no siempre se recibía a alguien en el pueblo, de hecho era muy raro tener gente nueva y por eso es que para ellos era tan importante.
Ese mismo día cuando el sol ya estaba por esconderse, un auto desconocido llegó al lugar llamando la atención de los presentes en la calle principal. Violet veía con curiosidad como la gente cuchicheaba acerca de su familia -aunque solo hubiese sido por segundos- la chica había podido percibir la poca discreción de la gente y su falta de coordealismo por la manera en la que estaban siendo recibidos.
Pronto la familia llego a su destino, una casa algo vieja y de un color cafe rocoso, no era la mejor casa del pueblo, ni siquiera la mejor casa de la avenida, pero Robert estaba contento y orgulloso con lo que su esfuerzo le había permitido, su primer casa propia.
-¡Entonces! ¿Qué les parece chicos?- preguntó el hombre con una ancha sonrisa en su rostro, una que transmitía emoción, una emoción que sus hijos jamás habían visto en el
-Se ve algo.... antigua- respondió Daniel, el pequeño de los Stone, quien no entendía el significado de esa vieja casa para su padre
-Pero ya sabes lo que dicen papá- habló por primer vez Violet llamando la atención de su familia - ¡Lo antiguo siempre es lo mejor!- pronto la sonrisa de Robert volvió a crecer y abrazo a la castaña por los hombros
-¡Así se habla, Vio! Ahora, es tiempo de acomodar
Estuvieron arreglando sus pertenencias durante algunas horas, la noche cayó junto al cansancio de los Stone, menos un miembro, Violet.
Ella necesitaba conocer donde viviría durante un tiempo indefinido pero seguramente bastante largo, ella necesitaba conocer las flores, su casa, el césped, el piso y lo mas importante, a sus vecinos.
Necesitaba conocerlos, conocer todo de ellos, esos eran problemas personales de la chica castaña, problemas que vivían en su cabeza y nadie escuchaba porque ella estaba segura de que si alguien lo hiciera, saldría corriendo, incluso su viejo padre.
Violet salió de la casa siendo prácticamente invisible. Al sentir el aire chocar con sus mejillas comenzó a reír. Rió como si de una loca se tratará -aunque no estaba muy equivocado ese adjetivo- y tomó asiento justo frente a la puerta.
Antes de haber salido de su casa, se tomó el tiempo de hacer una lista de las pequeñas cosas que debía hacer para conocer su nuevo entorno, así sabría que pasos seguir y tendría un control de lo que ya había realizado.
Primero tomó unas flores de los alrededores, las olió, las examinó e incluso se atrevió a probar de ellas.
-Flores✔️
Palomeo su objetivo feliz y continuó con su anotación.
"las flores me gustan mucho, en especial las que son de color violeta, me recuerdan a mi."
Analizo el césped, sus diferentes tonos de amarillo, verde, verde, amarillo. Dedujo que necesitaba un corte porque sus puntas la podían picar sus palmas, y con una mueca palomeo.
-Cespéd✔️
"Necesita un corte urgente, me ha lastimado, es simplemente horrible"
Siguió viendo y escribiendo durante algunos minutos más hasta que llegó su parte favorita.
-Vecinos
Sonrió para sus adentros, emocionada de palomear su ultimo objetivo buscó como entrar a las casas de estos. Había ventanas, estaba claro, así que decidió subir por ahí.
-No es nada malo- pensó -Solo quiero saber con que gente compartiré a partir de hoy
Subió a conocer a su primer vecino, una mujer de la tercera edad, su casa era muy pintoresca, y notó que tenía dibujos de sus nietos pegados en el refrigerador por pequeños imanes que decían cosas como: "Siempre es un buen día" "Sonríe ante todo" y otras frases emocionales. Violet jamás deja los detalles pasar.
Segundo vecino, una pareja con un pequeño niño, quien tenía una habitación envidiable.
Tercer vecino, y último, en el primer cuarto encontró a una mujer de labios gruesos y cabello castaño hecho un moño. A su lado descansaba un hombre igualmente castaño, y en su habitación había muchas fotos pegadas alrededor.
En la siguiente habitación estaban dos chiquitas identicas, su cuarto rosa con un estilo único, un espejo enorme y unas zapatillas de ballet con los nombres de Phoebe y Daisy en ellas.
La habitación a lado de las pequeñas la dejó muda. Un chico, el chico más lindo que sus ojos jamás habían visto, un chico castaño con perfectas facciones, Violet casi olvida lo que esta haciendo ahí con tal de ver sus ojos, el chico respiraba tranquilamente con serenidad y ella simplemente no podía dejar de verlo y suspirar por el.
Con el dolor de su corazón, Violet se fue sin antes prometer que lo vería otra vez.
Y vaya que lo volvería a ver.
-Vecinos✔️
