Feliz triste cumpleaños

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Me encontraba arreglando las sillas y mesas para mi cumpleaños número quince; vendrían numerosos amigos y familiares, o eso era lo que decía mi mamá la cual se encontraba horneando un delicioso pastel de chocolate para mi fiesta, realmente estaba muy feliz de que me celebrarán mi fiesta pero había algo extraño en el ambiente, no era algo normal se sentía cálido pero al mismo tiempo muy frío...

Alguna vez han escuchado dentro de ustedes una pequeña voz que les decía que hacer? Bueno, pues en esos momentos yo la escuché aunque sonaba muy nerviosa y con miedo, miedo pero...¿de que? No lo sé, sin embargo su consejo me dejó muy confundido:

—"Po- por favor... No habrás la pue- erta cuando toquen, el timbre„

Casi por arte de magia tocaron el timbre de mi casa, no supe cómo reaccionar la voz dentro de mi regreso de manera agresiva gritando:

 —No la habrás!!! Por favor te lo suplico no lo hagas...

El timbre seguía sonando con su constante; ding-dong, yo solo me quedé observando al suelo, petrificado no sabía qué hacer, aquel cotidiano sonido que siempre me había causado curiosidad en esos momentos me lleno de pavor, aún cuando mi madre me gritaba desde la cocina.

— Luis habré la puerta ya deberían ser tus invitados. Luis, acaso no me escuchaste? Ve y habré la puerta- grito aún más fuerte aún así, no me moví, mi mamá tuvo que salir a abrir la puerta.

Para mi sorpresa no era nada de que temer solo eran: Pedro y Leo, dos amigos de la escuela, traían en sus manos cajas de regalo envueltas en vistosos colores, que obvio eran para mi, los invite a pasar y a que se sentarán en una silla en lo que llegaban los demás invitados. No tardo mucho para que el ambiente se llenará de risas, música y alegria... Aún así no desaparecía ese sentimiento de Murdoch preocupación de mi, aquella vocecilla permanecía en mi mente y cada vez se hacía más fuerte, de un momento a otro lado como si nunca hubiese existido, por fin podría estar tranquilo y disfrutar de mi fiesta.

Ding-dong, ding-dong.

El timbre sonó por última vez,chicos nos miramos sorprendidos se suponía que ya estábamos todos los invitados, aún así mi mamá fue a abrir la puerta, quien sabe tal vez sería mi padre que regreso antes de su viaje.

Mi madre abrió, no hubo respuesta de quién era, me acerque a la entrada y pregunte:

—¿Quién es mamá?

Quedé paralizado al verla ensartada en un cuchilla de color negro que le atravesaba el estómago de un lado a otro, aquella cuchilla ya era de color rojo vivo por los cálida y brillante sangre de mi querida madre... Aquella cosa saco su brazo con el que había apuñalado a mi madre dejándola caer de espaldas en su propia sangre. Salí corriendo escaleras arriba directo a mi cuarto, solo pensaba en ponerme a salvó de esa cosa... Tenía miedo, mucho miedo.

Me logré esconder en mi armario. Estaba muy agitado sentía como mi corazón palpitaba y mi respiración era muy rápida, no sabía cómo reaccionar en esos momentos, deseaba que todo fuera una pesadilla o una broma de mal gusto de parte de mis invitados pero, no lo era pude escuchar a lo lejos los gritos y súplicas de mis amigos familiares; rogando por sus preciadas vidas pero a cambio de aquellas súplicas solo escuchaba un chillido de aquel mounstro y después... Después solo había un fúnebre silencio. 

— Te dije que no habrieras la puerta... Ahora atente a las consecuencias​.-dijo la voz en mi cabeza.

Después de eso hubo un poco de silencio en toda la casa, pensé que ya todo se había acabado pero estaba equivocado, escuché fuertes y secas pisadas que subían las escaleras era cuestión de tiempo para que me encontrara, abrace mis rodillas y las pegue a mi pecho y las lágrimas escurrieron de mis ojos...

—Quiero que te vayas... Por favor: mami, Papi... Ayúdenme-decia con cierto anhelo era lo que deseaba en esos momentos... Que todo acabará...

Por llegó a mi habitación, me encontró muy fácilmente, apenas me encontró me tomo de mi brazo con sus largas y afiladas uñas. No sabía si la sangre que escurría alrededor de mi brazo era mía o de los inocentes, que no hace mucho había matado. 

Me llevo todo el camino jalando, llegamos a la parte de abajo en donde antes hubo luz y alegria ahora solo había oscuridad y un olor a sangre que invadía toda la habitación inferior. Tenía un sin fin de emociones: tristeza, irá, odio pero sobretodo impotencia al no poder hacer nada y solo huir como un cobarde mientras pensaba esto, la cosa estaba moviendo unas cosas en la habitación donde había estado la gente comiendo, de repente escuché que me llamo por mi nombre:

—Luis, ven aquí y siéntate con los demás, aún no has cortado el pastel ni soplado las velas, sino lo haces no sería una verdadera fiesta de cumpleaños.- dijo con una voz horriblemente grave y con un tono de burla.

No quería ir pero, tenía miedo de lo que me pudiera hacer sino lo hacía caso. Me acerque con pasos lentos y temblorosos... Poco a poco llegue a donde el quería que llegara todo estaba muy oscuro y no sabía dónde estaba solo sabía que "eso" me había hecho sentar en una silla enfrente de una mesa, de alguna manera ahí olía más a sangre no le di importancia, estaba más concentrado en lo que haría aquel mounstro.

Sentí como paso al lado de mi, su piel era gruesa y esposa y tenía un olor nauseabundo, prendió las velas de mi pastel, eso me dejó ver un poco de luz pero mi alivio de por fin tener un poco de visibilidad no se comparaba con mi terror al ver que era lo que estaba a mi alrededor. Mi madre a un costado de mi con un agujero en estomago completamente blanca, su rostro con una expresión de terror en sus ojos pero con una macabra sonrisa en sus labios... Del otro lado estaban Pedro y Leo con los ojos completamente abiertos viendo hacia mi, Drácula mirada de un muerto, los ojos completamente blancos y sin alma los dos con la misma macabra sonrisa en sus bocas, baje la mirada no lo soporte más pero escuché nuevamente su asquerosa voz:

—Vamos no bajes la mirada, estamos a punto de cantarte para que después apagues las velas...-Empezo a cantar:

—"Feliz cumpleaños Luis, feliz cumpleaños a- ti...- las lágrimas escurrían de mis ojos volví a agachar la cabeza mientras pensaba: —¿feliz cumpleaños? Más bien feliz triste cumpleaños- decía con ironía, aún no adaptaba que esto me pasará a mi de pronto aquella cosa me saco de mis pensamientos con su grave voz...

— Bueno, sopla las velas y pide un deseo cumplañero.

Me quedé contemplando el pastel por largo rato y pensé: "mi deseo" ¿cual será? De pronto lo escuché a el cerca de mi oído izquierdo, si Luis lo que más quieres, pídelo; yo lo cumpliré por ti...

No dude más y mire las velas y sople mientras que en mi cabeza guardaba mi deseo...

"Deseo que todo esto se acabe... Por favor..."

El mounstro solo menciono: —deseo concedido. Y todo se puso completamente negro...

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Bueno hasta aquí la primera historia, espero que sea de su agrado y espero contar con su apoyo para seguir escribiendo.


Esta historia va dedicada a Yami muchas gracias por motivarme a escribir

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Esta historia va dedicada a Yami muchas gracias por motivarme a escribir.

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⏰ Last updated: Apr 09, 2017 ⏰

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