Antes de ella

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Me gusta creer que todo lo que nos pasa es parte del plan que diseñaron para ti; un ser todopoderoso, la naturaleza divina, la ciencia misma, las casualidades o la ley de probabilidades. ¡Joder! Me gusta creer que todo lo que hago es culpa de alguien. Y ese es el problema, he necesitado culpar a cualquier cosa por todos los errores que he cometido, errores que pude haber evitado pero no quise hacerlo. 

Mis amistades desde que tengo uso de razón han sido asquerosas. Solo buscaba amigas que trajeran problemas -más de los que ya tenían- a mis padres.  Causaba grandes dolores de cabeza pero ¿Saben algo? Nunca me culpaban a mi. Al parecer mi cara redonda, con grandes mejillas de color rojo como tomate causaban tanta ternura que era imposible pensar que yo haría cosas como: dejar escapar el gas en la estufa, golpear a un niño en la cabeza por querer quitarme mi bicicleta, o quitarle las cabezas a mis muñecas. 

Quizá las este espantando y en este punto todos estén creyendo que estoy loca, pero no. Solo necesitaba atención, necesitaba que mis padres me vieran que tenían a una jodida niña de 6 años llorando cada noche porque su padre grababa a su madre mientras ella se golpeaba diciendo que iba a matarse, y que no le importaba absolutamente nada. 

La mayoría de las veces los jueces de la corte oyen niños llorando porque quieren que sus padres estén juntos, los psicólogos hacen informes donde escriben detalladamente que el infante tiene un miedo enorme por su entorno social, porque ellos no quieren ser los únicos sin padres juntos. Pero cuando me toco a mi llegar hasta esas sillas solo suplique porque esos dos nunca más estuviesen juntos. Y así fue. 

Mis ataques de ansiedad se fueron a la mierda donde siempre tuvieron que estar, las pesadillas con monstruos como padres se largaron y fueron reemplazados con hermosas horas ininterrumpidas de sueño, mis notas en primaria fueron asombrosas y tenía altas expectativas para la preparatoria y cuando llegué aquí encontré nuevas personas fantásticas con las que tenía cosas en común, con las que me sentía bien, y un novio encantador.¿Qué más podía pedir? Yo era feliz, o eso creía. 

LO QUE PASA DESPUÉS DE LA TORMENTAStories to obsess over. Discover now