Miradas que se cruzan

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No me gustan los recitales de piano, podría decir que aunque sea músico, la verdad es que la música clásica me aburre, y aunque ese es mi caso, jamás le he dicho que no a Hyun Joon, es mi mejor amigo y lo que mas nos ha unido toda la vida es nuestro amor por la música.

Tal vez es como dicen: "Las personas que están destinadas a estar juntas, viven unidas por un hilo de color rojo que las reúne tarde o temprano".

Esa puede ser una de las razones, por las cuales nos conocimos esa noche, fue algo inesperado, conociendo a Azul, que siempre cuenta todo, fue muy extraño que jamás en todo el tiempo que llevaba conociéndola no mencionara a Eilin.

Aquella noche después del recital de Hyun Joon, decidimos ir a celebrar su triunfo, y fue entonces que la vi, solo fueron unos segundos en que nuestras miradas se cruzaron, pero supe que algo había pasado. Fue como si electricidad pasará por todo mi cuerpo con solo mirar esos dulces ojos color café.

Hyun Joon debió notarlo pues comenzó a reír de la situación que le produjo gracia pero no le contó a nadie, ni a Azul que permanecía a su lado. Su eterna fan, que el no quería aceptar que estaba enamorada de él.

Azul siempre organizaba todo para que sus fans no terminaran violándolo o algo así, pero al mismo tiempo empezaba a ser su amiga e integrarse a nuestro grupo, aunque no me agradaba mucho, era bastante parlanchina como dicen en este país, siempre se reía y le gustaba jugar demasiado para mi gusto.

Juntas eran un contraste cautivador, el ruido y el silencio, la tranquilidad y el caos, aun así parecían tan cómodas la una con la otra, me recordaban un poco a un par de chicas de un anime que vi alguna vez, Eilin bostezo por décima vez y fue la señal, Azul se levanto y con la mayor discreción de la que era capaz esa chica ruidosa, comenzó a despedirse y a disculparse por no poderse quedar con nosotros. Al llegar a mi lugar me sorprendió.

-Jin Ho, lo siento no los presente, ¿cierto?- Lo dijo como si a mi me importara, aunque en realidad... Me importaba más de lo que me hubiese gustado aceptar.

-Ella es mi amiga Eilin, esta algo cansada y debemos irnos, nos veremos luego- Eilin sonrió de forma tímida, y sus mejillas se sonrojaron, hizo un ademan para despedirse y fue arrastrada por Azul directo a un lado de Hyun Joon, quien se despidió de ellas con un beso en la mejilla y un abrazo cortes, la verdad esa actitud de Hyun Joon me daba asco, era como si se sintiera Mexicano y no Coreano, que es lo que somos.

Aquel momento me sirvió para escapar de ahí, podía ir a pasarla bien con quien en aquel tiempo era mi novia, Nancy, a pesar que ya era tarde sabía que me recibiría en casa, vivía sola y jamás se negaba a verme, me despedí de mis amigos y llegue a su casa, tenía una llave, así que, no tendría que anunciar que había llegado.

Las luces estaban apagadas, por ello pensé que estaría dormida, pero al entrar vi la tenue luz que proporcionaban algunas velas, que permanecían acomodadas estratégicamente para alumbrar levemente la sala. -¿Que extraño?- Pensé mientras caminaba en la penumbra, le había dicho a Nancy que pasaría la noche con Hyhun Joon.

Cuando entre en la sala la vi ahí, estaba con el imbécil que me había presentado como su primo, pero ahora se revolcaba con él, en el tapete de la sala. Mi primer reacción fue querer arrancarle la cabeza, y matarla a ella, matarlos a ambos, por la traición, pero después de segundos que parecieron siglos, decidí que no valía la pena, no notaron mi presencia, así que, salí de ahí sabiendo que nunca volvería a buscarla, y además no volvería a confiar en ninguna otra mujer.

En aquel tiempo tenía 32 años y una vida para gozarla, sin poner atención en esa estupidez que se llama amor y que solo sirve para joder...

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