Ella

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Vacío.
Me siento vacío.

No me puedo creer que ya no esté. Todo es tan injusto.

Se veía tan feliz.

Todos los días te dedicaba una sonrisa, un qué tal estás, un abrazo si estabas mal.

¿Por qué la vida es tan injusta?

Ella, la luz de mis ojos, ya no está. Ya no me sonreirá a la vez que me da los buenos días, ya no me mirará con esos ojos verdes que me atrapan.
Que me atrapaban.

Quedaban unos días para que nos fuéramos de viaje y celebrar nuestros tres años juntos.

Ella me ayudó a confiar en mí, a ponerme metas y superarla con creces. Gracias a ella me sentía capaz de todo, a no fallar nunca.
Todo iba tan bien, joder. Pero.... siempre hay un pero. Un pero que te fastidia todo. Tus esquemas, tus planes... Tu vida.

Lo bueno no dura siempre, cuando crees que todo va bien, que nada podrá explotarte tu burbuja de felicidad..., llega ese algo, cargado de un sentimiento maligno, dañino, que te explota la burbuja.
¿Pero sabes por qué se me fue la felicidad? Porque no hice lo posible para que sea de un material resistente, dejé que se formara cobrando la forma de una burbuja, pensando que iba a soportar todo lo malo que venga.
No me di cuenta de que era frágil, que como toda burbuja, va a llegar un momento en el que explota porque no aguanta más.
Pensé que esos consejos que me daba, se los aplicaba. Pensaba que esa sonrisa que me dedicaba le llegaba a los ojos. Pensaba que ella se veía con los mismos ojos con los que me veía yo.

No hace falta que te diga que me equivoqué. Pensaba y pensaba, pero nunca lo correcto. Nunca pensé eso, que la burbuja explotaría algún día.

Ciego, soy un maldito ciego.

¿Sabes? Siempre que me veía decaído me intentaba animar. Venía con su piano y me calmaba con su voz a la vez que movía sus delicados dedos sobre las cuidadas teclas mientras me miraba con esos ojos verdes.
Y benditos ojos.
También me contaba chistes, muy malos, pero me reía. Me reía porque me llenaba de vida ver el entusiamo y el empeño que le ponía.

Ella me llenaba de vida, pero yo a ella no. Como ya te dije, pensaba y pensaba, y una de las cosas que pensaba, era que yo también la llenaba de vida.

No me malinterpretes, yo sé que ella me amaba al igual que yo a ella, pero mi amor, no le llenaba de vida. No le llenaba ese vacío que tenía, ese vacío que siento yo.

Siempre pensé que yo era la burbuja de la relación, ella me ayudaba a seguir a adelante, a vivir. Pero no me di cuenta de que la burbuja era ella. Y menos me di cuenta de que la burbuja, la que tanto me quería, iba a explotar.

¿Te acuerdas de ese viaje que no pudimos hacer? Ella decidió que no lo hiciéramos. Decidió por mí y por ella. Ella, como buena burbuja que era, terminó su ciclo de vida explotando.

No soportó que nadie, que ni la persona que ella más amaba, no se dieran cuenta de que no era un muro que aguanta y nunca se derrumba, si no que era una burbuja.

Esa burbuja se murió en mis brazos, bañada en mis lágrimas de impotencia.

Si le hubiera preguntado qué tal estaba, me habría dado cuenta de lo grande que era su vacío comparado con el mío.
Si le hubiera dedicado más tiempo a ella, a sus problemas, a sus inseguridades.
Si hubiera dejado de pensar en mí, en mis tonterías, ella no habría acabado con su vida de esa manera. Ella estaría reflexionando sobre su vida mientras miraba al cielo con esos ojos verdes que me hipnotizaban.
Si me hubiera dado cuenta de que en esos ojos verdes en los que se veían tranquilad y felicidad lo que en verdad reinaba era tristeza y caos, la burbuja no habría explotado llevándosela a ella y a mi alma.

vacío.Stories to obsess over. Discover now