M
e duele la cabeza.
Me duele el brazo.
Me duele la pierna.
Me duele el culo.
Me duele todo el cuerpo.
¿Dónde estoy?
No sé donde estoy.
No recuerdo nada.
¿Quién soy?
Tampoco lo sé.
Abre los ojos.
¡ABRE LOS OJOS!
Es de noche. No hay nadie a mí alrededor. Estoy rodeada de maquinas. ¿Qué son estos tubos que van de las maquinas a mi brazo? ¿Por qué tengo el otro brazo escayolado? Mi pierna. Está escayolada entera y suspendida en el aire sujeta por un trapo que cae desde un hierro que sale del cabecero de la cama. Soy mujer. Vale. Sé cuál es la diferencia, la cual es bastante evidente, y eso indica que sé algo. Bien. Progresamos adecuadamente. ¿A quién le hablo? A mí. A mí. Me hablo a mí.
No importa.
No pasa nada.
Quiero que alguien venga.
¡Necesito respuestas!
-¿Hola?-apenas me sale la voz del cuerpo. ¿Qué me han hecho? ¿Qué pasa aquí?-¿Hola?-insiste. Sigue insistiendo. Alguien te oirá.- ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿Hola?
La cortina se mueve al cabo de unos segundos.
Bien. Sé todo lo del tiempo.
¡Bien, alguien me ha escuchado!
Aparece una mujer ante mí. Creo que es una enfermera. Es bajita y sale corriendo cuando nuestras miradas se cruzan. ¿Adónde vas? ¡Vuelve!
-Vuelve.-balbuceo.
Bueno. Algo es algo. Pero necesito más. Esto no es mucho. ¡No es nada!
La cortina vuelve a moverse. La enfermera aparece con un médico. Es muy alto. Ella le llega por la cintura. Saca una linternilla del bolsillo de su bata azul. Me deslumbra con ella. ¡Muévete! ¡Te va a dejar ciega!
-¿Cómo te llamas?-me pregunta el médico.
Y yo que sé. Eso deberías decírmelo tú.
-¿Sabes quién eres?-sigue insistiendo.
Niega con la cabeza. ¡Niega con la cabeza!
Bien. Consigo hacerlo. O eso parece. Ha sido muy sutil pero conseguido y parece que el médico ha entendido el mensaje. Bien. Ahora dime como me llamo. ¡Dime como me llamo!
El médico le dice algo a la enfermera que no puedo oír. Ella se marcha corriendo y él se esconde tras la cortina aguamarina. ¡Oye, que te sigo viendo con la luz del otro lado de la cortina! No me oye. No puedo hablar como pienso y no lo soporto. Si pudiera moverme...
Espera.
Antes he movido la cabeza. Puede que si vuelvo a intentarlo.
Piensa en mover el brazo del cable. Muévete. Muévete. Muévete. ¡Muévete, coño!
Lo he movido. ¡Lo he movido! Bien. También puedo bajo presión y sé que sé decir tacos. Eso es un buen progreso. Y pensar que pensar un taco me hace feliz. Casi tanto como un movimiento de cabeza.
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TRILOGIA PEGASUS #1 : RESISTENCIA
Ficção CientíficaCora Price despierta sin recordar absolutamente nada de su vida, ni siquiera su nombre. Cuando un grupo de hombres armados la persiguen intentando matarla, dos jóvenes misteriosos la rescatan y la llevan a su nueva vida.
