1- Una excursión al Pentágono un tanto diferente.

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El autobús parecía ir lento apropósito, la música era insoportable para los tímpanos, y los gritos de los alumnos que iban en el autobús eran simplemente una pesadilla

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El autobús parecía ir lento apropósito, la música era insoportable para los tímpanos, y los gritos de los alumnos que iban en el autobús eran simplemente una pesadilla.

Mía y Hope, dos de las pocas alumnas que no causaban un alboroto en el transporte escolar, estaban condenadas a sufrir a causa de la insoportable música; Hope era demasiado lista como para poder entablar un conversación civilizada para que bajaran el volumen de la música que retumbaba en sus oídos, y Mía era demasiado sarcástica como para que los demás entendieran una sola palabra cuando ella hablaba. Y por eso, intentaban ignorar lo mejor posible el hecho de que aún les quedaba mucho (en consideración propia), para llegar a su destino: el Pentágono.

- ¿Qué crees que habrá en el infierno cuando me toque morir? Pienso suicidarme como tenga que escuchar un segundo más de eso a lo que llaman música.

- Si tuviera el material necesario para crear una señal electromagnética para que interfiriese en la onda receptiva de la radio y pare la música, lo haría, pero como no lo tengo, me apunto a lo del suicidio.

Mía suspiró con pesadez.

- Bueno, al menos moriremos juntas -dijo mientras le echaba una mirada furiosa a Isabell Longwood, la única chica con la que había tenido alguna vez el impulso de golpear a alguien violentamente en la cara.- La odio- dijo con un deje de irritación en la voz.

- Si las miradas matasen, su cuerpo frío y sin vida ya estaría tirado en el suelo.- dijo Hope mientras soltaba una risita risueña que se fue apagando poco a poco- Intenta no pensar en lo bien que se vería con un ojo morado y piensa en cosas más útiles o divertidas.- La castaña rodó los ojos en contestación.- Piensa en que si nos aburrimos, nos podemos esconder en uno de los baños y hackear el sistema de seguridad del pentágono para ver qué cosas esconden.

Tardó un momento en contestarle:

- Vale.- sonrió.- Aunque yo solo esté sentada viendo cómo lo haces desde tu... ¿móvil? ¿Cómo lo vas a hacer sin tu ordenador?

- Digamos que mi padre es muy tonto, y no nota que utilizo su tarjeta de crédito para comprarme cositas.- Sacó su teléfono de su bolsillo y se lo mostró.- Aparentemente normal, con sus aplicaciones y su música. Pero si tecleo unas cosas aquí y otras por ahí...- la pantalla se volvió negra por unos segundos, para después encenderse de nuevo. No mostraba la típica pantalla de inicio que tendría un IPhone.- He aumentado la capacidad de almacenamiento para que este... llamémosle "Fondo oculto secreto".- hizo comillas con sus dedos.- O como acrónimo, F.O.S, quepa en mi teléfono, a la vez que los datos del teléfono propio que me sirven de tapadera para esto. Tiene un sistema de rastreo propio y de descodificado de la base de datos de donde pueda conseguir la interfaz. Tiene también modo oculto, de forma que no lo pueden rastrear, y si le doy a estas teclas...- tecleó de nuevo algo.- Et voilá. Volvemos en cuestión de segundos a la tapadera de IPhone que hace aparentar que mi teléfono es como cualquier otro de esta marca... Bueno, a excepción de la música, que es mil veces mejor que la que suena en este autobús del demonio.

Los protegidos de los Vengadores.Des histoires addictives. Découvrez maintenant