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Universidad + amiga +
Maestra irritante.


Un día más, sólo un día y terminan las clases. Escuchar a la Maestra suele ser divertido a veces, pero hoy, hoy sí que arruinó mi humor. ¿Por qué? Porque a cada seis minutos me llamaba la atención ¿Por cuál motivo? Fácil, por algo simplemente absurdo e incoherente; morder mi lápiz y mirar la pared de color avellana que estaba al lado del proyector, osea, la pizarra.

Se supone qué el que dicta las clases es el proyector, pero la Maestra como es una completa entrometedora, se le da el lujo de querer explicar y hablar innecesariamente, sí; porque ninguno de mis compañeros la escuchaba ni le prestaban la mínima atención a ella; sino al proyector.

He logrado visualizar como algunos se colocan unos tapones en ambos oídos para poder no escucharla, y que ingenuos fueron, enserio. ¿Cómo no tuve esa idea antes? Que sonso.

—Joven Jeon, ¿está usted poniendo su empeño en prestar atención?

Cómo decía.

Hiba a responder pero, ella se precipitó a hacerlo, la cuál no era mi respuesta, obvio.

Por supuesto que no maestra, ¿me puede perdonar usted? No volveré a morder mi bolígrafo, sólo pondré atención a su clase, me mantendré en silencio para poder escuchar su voz, también viendo el cómo aplica las fórmulas y cómo explica la clase.

Qué patética, enserio.

Es obvio que yo no diría eso “jamás” de los jamás es. No lo haría, a parte no soy tan distraído, es sólo que su clase y su materia me aburre, añadiendo también que la Maestra me irrita, es irritante, en serio.

Pero ya qué. ¿Que acaso no comprende? No es mi culpa que haiga tenido una discusión con su pareja, al punto de terminar su relación íntima, no es mi culpa. Es su culpa por sacar ese tema el cual es algo privado e íntimo, pero como es despistada y busca descargarse con alguien que la escuche, que mejor opción que sus alumnos; osea, nosotros.

La campana de la Universidad hizo su aparición, dando a entender que podíamos salir.

Bendita seas campana.

Al fin podemos salir de este manicomio.

Sonreí internamente. En serio detestaba esta clase, sumándole que ahora también no me agradaba para nada la maestra. Creo que ya lo voy mencionando por más de tres veces, pero es que es verdad.

Tomé mis cosas y salí rumbo a los casilleros, cuando guarde todo me dirigí hacia el baño. Abrí la puerta de ésta, y lo que pude presenciar hizo a mi sistema intestinal querer devolver el desayuno de esta mañana.

¿Cómo es que una chica puede estar en el baño de varones?

Una savia pregunta..

Quizá por la infaltable sensación del placer; ¿A quien no le sucede? el sexo, o prostituirse. A mi, de hecho, no me gustaban estos tipos de cosas, lo repugnaba en lo absoluto.

Me contuve en poder devolver el desayuno que comí esta mañana y pasé por el costado de la chica, la cual estaba concentrada en recibir palmasos en su trasero.

coraje ➜ jm ; jkStories to obsess over. Discover now