Siempre nos han dicho que existe el amor de nuestras vidas. Esa persona única.
Nunca creí en eso.
Y, sin embargo, no importa cuánto lo intente: nadie me ha hecho sentir lo que tú. Nadie ha logrado que el corazón lata con esa urgencia, aferrada a los recuerdos y deseando no salir de este pecho.
Nadie me ha hecho vibrar de los pies a la cabeza. Nadie me ha enseñado lo hermoso del atardecer y lo triste del amanecer.
Camino por este sendero de flores mientras el sol se esconde. El frío empieza a notarse y los grillos alzan la voz. Me gusta este lugar. Es cálido y melancólico. Sé que a ti también te trae los mismos recuerdos.
La brisa nocturna roza mi piel. Me llena de algo extraño: amor y soledad al mismo tiempo.
Quizá porque te estás tardando. Pero por ti esperaría la eternidad.
Llego al parque donde siempre solíamos estar.
Ha pasado una hora. La gente pasa y parece reconocerme. Hablan en voz baja y me miran con tristeza, con pena. ¿Pobre de mí? Pobres ellos, que no conocen el amor verdadero. Aunque no los culpo.
¿Qué saben de lo nuestro?
Llevo puesta la camisa azul que tanto te gustaba. Después de estos meses se ha convertido también en mi favorita. Me hace sentir bien. Seguro.
Son las nueve. Las personas empiezan a marcharse, no sin antes dedicarme la misma mirada de siempre.
¿Será que todos saben que nunca llegas? ¿Que otra vez me van a dejar aquí, solo, con esta camisa y esta esperanza absurda?
Casi las doce. Otra vez no has venido.
El vacío se me instala en el pecho como cada noche. Duele de una forma tan familiar que ya ni siquiera me sorprende.
Elizabeth ha llegado y se sentó a mi lado en silencio. Se parece tanto a ti que a veces duele mirarla. Tiene tu misma apariencia, pero tus cabellos rubios, esa sonrisa y aquella mirada tierna eran solo tuyos. Esta rutina ya es una maldición. Aun así, parece ser el único que me entiende, aunque discutamos siempre por lo mismo.
-Esto no puede continuar, Alex. Te estás haciendo daño.
-Déjame solo, Liz. No es algo que te importa.
- Me importa, Alex.
-Vete.
-Es momento de terminar con esto.
- Lo sé.
Lo sé demasiado bien. Sé que me estoy destruyendo. Sé que en algún momento tendré que parar.
Pero no estoy seguro de lograrlo.
Ni de poder hacerlo solo.
No. No puedo solo.
Necesito ayuda.
Necesito dejar de aferrarme a ti, a lo que fuimos y a lo que nunca podremos ser.
¿Qué se supone que haga?
Llevo dos años repitiendo lo mismo desde aquel día
Sé perfectamente que no volverás.
¿Por qué duele tanto aceptarlo?
Hace exactamente dos que te quitaste la vida y todavía no logro cerrar esta herida.
Aun así...
sigo aquí.
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Estoy Aquí
RomanceNo sé cuánto más voy a quedarme. Solo sé que todavía no puedo irme. Porque este lugar sigue siendo nuestro.
