-Odio mi cara, odio mi pelo, odio mis ojos... Odio mis labios, odio mi cuerpo, odio mi ser.-
Repetía Sofía cada mañana, siempre quejándose de su cuerpo, de su forma de ser, de su vida.
-Buenos días Sofi.- Le decía la madre con alegría. -¿Qué vas a desayunar?-
-Lo que sea.- Decía desganada.
Cada mañana era lo mismo, la misma rutina, la misma molestia de las sonrisas de oreja a oreja tan hipócritas como las personas que decían ser sus amigas.
Pero no es que Sofía tenía el típico caso de la anorexia o la bulimia, no es que tuviera una depresión tan grande que le impidiera comer o hacer las cosas que le gustaban. Ella era una joven muy capaz, pero haciendo siempre todo por la mitad: Sus pasiones, el estudio, la vida social.
Nunca le gustó relacionarse del todo con las personas, sabía que tan fácil uno se puede lastimar con una simple palabra o una simple acción, y eso la asustaba mucho, pero al mismo tiempo le daba rabia ver como las personas a su alrededor podían llevarse tan bien, ser amigos por tanto tiempo... Mientras ella siempre se quedaba sola, aislada. Lo peor es que cada amigo que conseguía, terminaba destrozando una parte de Sofi, las cosas para ella no iban tan bien en su relacionamiento con los demás y por consecuente, lo demás lo llevaba apenas a un nivel aceptable, nunca se sentía parte del mundo que la rodeaba, nunca se sentía la auténtica Sofía.
-Sofi... ¡Sofía!- Llamaba su amiga.
-¿Eh? ¿Qué pasa Mary?-
-Siempre en las nubes nena... A ver, el profesor anotó eso en el pizarrón como deber, anotalo antes de que lo borre.-
-¿Cuándo anotó eso?- Respondió con sorpresa, Mary rodó los ojos con pesadez.
-Recién, dio terrible explicación de lo que había que hacer y anotó todo eso. ¿En qué pensás?-
-Nada importante... Ni siquiera me di cuenta en qué momento me distraje.-
-Mira que sos rara...-
Anotó los deberes que su amiga le había señalado, la clase terminó y los demás se precipitaron a salir al recreo de diez minutos. Sofía estaba en cuarto de liceo, las cosas le iban como ella se lo permitía, ni bien ni mal, pero siempre con un 50% de positivismo y otro 50% de negativismo.
-¿Qué tenemos ahora Mar?- Decía mientras caminaba mirando hacia adelante.
-En la próxima tenemos filosofía.-
-¿Y las dos últimas horas?-
-Literatura.-
-Muy bien.- Se limitó a responder. Mary la miraba con cierto aire de preocupación.
-¿Te pasa algo hoy?-
-Nada en particular, boludeces.-
Claro que algo la preocupaba, tenía un amigo en el hospital que estaba entre la vida y la muerte, no podía visitarlo porque estaba fuera de su alcance, lo único que podía hacer era esperar noticias o llamar para verificar el estado del chico, pero eso no era mucho consuelo para ella.
Fueron las dos chicas y se sentaron en el patio.
-¿Escribiste el cuento para literatura?-
-Sí, lo escribí. Pero tardé mucho en poder terminarlo.-
-¿Por?-
-Porque tardé una semana y media en hacerlo.-
-¿Una semana y media? Eso es menos del plazo para la entrega Sofía.-
-Y bueno... Yo si no escribo algo en menos de un día, me parte la cabeza al medio.-
-Ni quiero saber cuánto te costaría escribir una novela entera...-
-Nunca las termino.-
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Inadaptada
Teen FictionSofía es una adolescente con problemas de autoestima, llena de preocupaciones y desorientaciones, a lo largo del trayecto de su vida encuentra nuevas dificultades, que no sabemos cómo reaccionará a cada una de ellas, ni si tomará las decisiones corr...
